Agua sucia y política porril
DAVID LÓPEZ CÁRDENAS/
22/10/2026
Hay políticos que confunden la tribuna con un ring y la indignación con un espectáculo. El martes, en San Lázaro, el diputado priista Carlos Gutiérrez Mancilla arrojó agua sucia a Jorge Álvarez Máynez, dirigente nacional de Movimiento Ciudadano. Lo asistió su compañera de bancada Xitlalic Ceja, en una escena más propia del cine de ficheras que del Poder Legislativo. Hubo empujones, insultos y acusaciones de asesinato. Política de altura, vaya.
“¡Cobarde! ¡Por tu culpa está muriendo la gente de Jalisco!”, gritaba el legislador. Hay un pequeño detalle que arruina la limitada lógica del provocador: Máynez no gobierna Jalisco ni administra el sistema de agua de Guadalajara.
Más aún, su presencia en San Lázaro buscaba impulsar soluciones. El dirigente emecista solicitó a los diputados destinar 8 mil 500 millones de pesos a proyectos multianuales de infraestructura, almacenamiento, distribución y saneamiento del vital líquido. Se trata de recursos para enfrentar un problema que exige la participación de los gobiernos municipal, estatal y federal. Mientras uno hablaba de proyectos y dinero, el otro prefería el teatro y los empujones.
¿De dónde salen estos personajes, más propios del pandillerismo que de la formación de líderes? ¿Es ésta la escuela política de Alejandro Moreno? Pareciera que Alito busca cuadros a su imagen y semejanza: pendencieros que rebajan la política a su expresión más pedestre. Este es el PRI de hoy: tan lejos de Reyes Heroles y tan cerca de una dirigencia porril.
Y si de responsabilizar dirigentes por las muertes ocurridas bajo sus gobiernos se trata, la memoria también importa. Tlatelolco, en 1968, bajo Gustavo Díaz Ordaz; el Halconazo de 1971, durante el gobierno de Luis Echeverría; Aguas Blancas, en 1995, donde policías de Guerrero asesinaron a 17 campesinos bajo el gobierno priista de Rubén Figueroa Alcocer; y Acteal, en 1997, con 45 indígenas asesinados durante gobiernos federal y estatal priistas.
No se trata de atribuir automáticamente cada crimen a todos los integrantes de un partido, sino de recordar que la historia exige congruencia y rendición de cuentas.
Pero el problema va mucho más allá del espectáculo legislativo. Hoy es Guadalajara, ¿pero cuál será la siguiente? Según BBVA Research, con datos oficiales, el presupuesto federal aprobado para funciones hídricas cayó 44.1% en términos reales entre 2012 y 2025, al pasar de 50 mil 800 millones a 28 mil 420 millones de pesos, a precios de 2022. Una reducción que evidencia la distancia entre las necesidades de infraestructura y las prioridades presupuestarias.
Y aquí cabe una pregunta incómoda: ¿qué le sirve más a una familia, una beca o una llave de la que salga agua potable? Los apoyos sociales son necesarios, pero ninguna beca sustituye el agua para beber, bañarse, cocinar o lavar los trastes. ¿De qué sirve presumir millones de beneficiarios si no se garantiza un servicio básico? ¿Qué preferirán los jaliscienses: inversión para resolver la crisis o seguir presumiendo apoyos del “bienestar” mientras las tuberías colapsan?
La justicia social consiste en construir infraestructura para todos, no solamente en repartir dinero y presumir padrones.
Guadalajara es hoy un reto nacional y una advertencia para otras ciudades. Resolverlo exige inversión sostenida, mantenimiento y coordinación entre los tres órdenes de gobierno. ¿Cuántas ciudades más tendrán que llegar al límite para que México decida invertir antes de que salga agua sucia de la llave?
En pleno siglo XXI, mientras discutimos cómo regular la inteligencia artificial, millones de mexicanos siguen vulnerables ante una necesidad básica.
Menos show, menos gritos y menos políticos jugando al justiciero. Más inversión, más soluciones y responsabilidades para quien corresponda. Arrojar agua sucia puede producir un video viral, pero no resuelve los problemas de nadie.
Ágora
Otra de Taddei: presunta corrupción que apesta y un INE que pierde autoridad y confianza ciudadana. Morena no solo coloniza lo que fueron instituciones autónomas; también las pudre por dentro.