Recuerde que usted aceptó las reglas. Usted aceptó el juego. Jugó pensando que podría ganar con esas reglas. Si el destino o los intereses le impidieron llegar, es otra cosa. Bien sabe que le pudieron haber favorecido a usted. Si no fue así, no se queje. La política a veces favorece al político sin merecerlo y a veces mereciéndolo, le da la espalda. O simplemente lo pone en su lugar.
Nadie juega limpio. No se haga el ofendido solo porque perdió. La política no es una profesión para ángeles. Ni para almas débiles. Hay permanentemente una lucha de pasiones e intereses y en una contienda electoral, todos sucumben a la tentación de la trampa. Algo de eso nos recuerda Cantinflas en su película, El gendarme desconocido, cuando pregunta a sus compañeros en una partida de dominó: “¿Jugamos como lo que somos o como caballeros?”
No sea un mal perdedor. Sobre todo, en una contienda interna de su propio partido. Usted debe mostrarse grande ante la derrota, aunque tenga la certeza que le hicieron trampa. El veredicto difícilmente cambiará pues el partido nunca reconocerá que se equivocó. Haga ver que, ante todo, usted es disciplinado y convenza a los suyos, que, si bien hoy le tocó perder, puede que luego se ganen otras batallas.
No actúe con despecho. Usted tiene que actuar con soberanía. Desee suerte a quien ganó, agradezca a quienes lo apoyaron y sea parco en sus expresiones sobre el proceso en el que participó. Deje dudas con su silencio. Pero no actúe con despecho. No desnude sus debilidades con su enojo o resentimiento. No les sirva la cena a sus enemigos.
No se victimice. No se asuma como víctima de las circunstancias. No aluda a su mala suerte. No culpe al partido ni a quienes no votaron por usted; tampoco a los medios ni a las redes. No busque lástima. No exagere las malas artes de sus enemigos sobre usted. Aunque el victimismo es inherente a la política, no lo utilice usted para generar compasión.
Aprenda la lección. En política también se aprende perdiendo. No desaproveche las lecciones que da una derrota. Le servirán para las siguientes batallas. En una escena memorable, Broderick Crawford, quien interpreta a Willie Stark, en la película All the King’s Men de 1949, y luego de perder su primera campaña electoral, un periodista le pregunta cómo se siente: “Verás, Jack he aprendido algo: Cómo ganar”
No llore. A nadie le gusta los políticos que se hacen pequeños con sus derrotas. La política es una actividad para personas fuertes. Para pieles duras y apasionadas de la aventura. Levántese. No caiga a la primera. Son muchas las batallas que hay que dar en la política. Guárdese su llanto para su soledad.