Palco Premier

Charros y el Covid nos

Quitaron el tricampeonato

Y estamos anclados en 13

= Elian Leyva, estaba listo como refuerzo

= Navarro, positivo a covid y cambio de planes

= La llegada de Víctor Mendoza a suplir a Navarro

= Definición en siete, en favor de Jalisco

= Ultima temporada de Gil y de Jaime Blancarte

Jorge Luis Telles Salazar

Un día antes del arranque de la Serie Final de la temporada 2021-2022 entre Tomateros de Culiacán y Charros de Jalisco, Culiacán había finalizado la negociación con el pitcher cubano Elián Leyva -con Wilmer Ríos como segunda opción – para que fortaleciera todavía más la línea de lanzadores del equipo guinda, en su camino hacia el tricampeonato y el titulo número 14 en su historia dentro de la Liga Mexicana del Pacífico.

-Vamos directo al tricampeonato; con Elián Leyva tenemos dos victorias aseguradas – me comentaba, en sus oficinas del estadio Tomateros, un entusiasmado Jaime Blancarte, el brazo derecho de Héctor Ley López en la conducción operativa del club de beisbol Tomateros de Culiacán.

En esa campaña, 21-22, el cubano registraba marca de 7 triunfos contra solo 2 derrotas, con una extraordinaria efectividad de 1. 54; sin embargo, eso no había sido suficiente para Naranjeros de Hermosillo, que se había quedado en la serie semifinal, precisamente ante Charros de Jalisco. Pese a la frustración del resultado, el antillano estaba en la mejor disposición de reforzar a quien se lo pidiese y Tomateros ya lo había hecho con toda oportunidad. Estaba listo.

Jaime Blancarte Pimentel platicaba a sana distancia con quien esto escribe. A fines de enero de 2022 la pandemia causada por el covid 19 todavía era motivo de preocupación entre las autoridades sanitarias porque los casos solían repuntar y el numero de defunciones también. Y si a algo le tenía pánico Jaime era precisamente a esa enfermedad.

Por esa causa, en los estadios del vecino estado de Sonora, Naranjeros de Hermosillo, Yaquis de Obregón y Mayos de Navojoa habían permanecido herméticamente cerrados durante la campaña 20-21, no así los de Sinaloa, donde el gobierno estatal permitió la apertura de puertas, aunque con estrictas recomendaciones de precaución. Ya para la temporada 21-22 se percibía luz al final del túnel; pero la situación aún no estaba del todo bajo control.

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Blancarte, con un viejo problema de salud que lo calificaba como una persona altamente vulnerable al Covid, tomaba todas las medidas de protección disouestas por la ciencia médica. Incluso solo asistía al estadio a petición expresa de Héctor Ley y en casos de necesidad extrema. De ese tamaño era su miedo al Covid 19.

Casualmente, ese mismo día, una desafortunada noticia propició una inesperada y desesperada modificación de planes al interior de Tomateros de Culiacán, cuyos integrantes habían tenido que someterse a un análisis aleatorio sobre covid, la tarde previa al inicio de la gran final, que arrancaría en la ciudad de Guadalajara, ante las mejores estadísticas globales de Charros, a lo largo de la postemporada:

-Todos bien, excepto Efrén Navarro; él está positivo.

Y por ende, inhabilitado para jugar la serie final.

Navarro era, por mucho el mejor bateador del equipo, afirmación avalada por sus números a lo largo del rol regular: .388 de porcentaje, con 4 cuadrangulares y la friolera de 37 carreras producidas.

Sin embargo, La prioridad cambió, frente a la circunstancia.

Ya no era un pitcher lo que Tomateros de Culiacán necesitaba sino un bateador; un tercero, cuarto o quinto, que tomara el lugar de Navarro. No había otro camino.

Entonces Héctor Ley y Jaime Blancarte giraron sus cabezas hacia el Norte, hacia Ciudad Obregón y se encontraron allá con Víctor Mendoza, que ya descansaba después de la eliminación de los Yaquis, sumamente satisfecho en lo personal, con su .352 de porcentaje, 10 jonrones y 37 carreras producidas, durante la temporada.

Ni para que buscarle más. “La Chule” era la opción.

Así, con Víctor Mendoza; pero sin Efrén Navarro, ni mucho menos Elián Leyva, Tomateros de Culiacán abría la gran final, el tercer domingo de enero del 2022, en el estadio Panamericano de la ciudad de Guadalajara.

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Lo que sucedió después es lo novelesco.

Al siguiente día del arranque de la confrontación titular, Navarro se sometió a nuevos análisis y el resultado arrojo negativo.

Lo repitieron dos veces más y el resultado fue el mismo.

Negativo.

Y negativo se quedó.

Navarro volvió a la alineación titular para protagonizar, teóricamente, un terrible uno-dos con Mendoza, reforzado con Joey Meneses; pero la ausencia de un lanzador de corte estelar hizo la diferencia y Tomateros cayó en siete juegos ante Charros de Jalisco -los dos últimos intensamente disputados, con una presencia mayor de aficionados que los de la perla tapatía – y cayeron, como castillo de naipes, los sueños del tricampeonato.

Esa temporada, por cierto, fue la última de Benjamín Gil, separado de la organización, por motivos nunca explicados, con todo y sus cuatro campeonatos, apenas uno menos que los conquistados por Paquin Estrada.

Volvió, si, pero ahora como manager de Charros de Jalisco y casualmente nos ha ganado las últimas dos finales, ambas aquí en Culiacán.

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Para quien también fue su última temporada, como gerente de lujo de Tomateros de Culiacán, fue para Jaime Blancarte Pimentel.

En efecto, tras la derrota ante Charros de Jalisco -dirigidos por Roberto Vizcarra – por allá en marzo o abril del 2022, Jaime Blancarte comenzó a experimentar severos problemas de salud; se le practicaron los análisis clínicos de rigor y el diagnostico fue terrible, con un pronóstico desalentador:

Covid 19.

Recluido en un hospital del puerto de Mazatlán, Blancarte Pimentel comenzó una lucha estoica por su recuperación la que finalmente perdió irremediablemente. Murió a causas de la enfermedad a la que tanto temía.

Le recordamos con afecto y admiración

Por elpiripituchi

Fundador y Creador del Sitio