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Que quede claro en Sinaloa: Tu pensión, tu beca y tu apoyo no se pagan con el voto

Columna: “Dardos políticos”
Por Rosario Antonio Ramírez

Que nadie quiera confundir las cosas: una pensión no es una credencial partidista, una beca no es una factura electoral y un programa social no es propiedad de Morena ni de ningún otro partido.

Los programas del Bienestar son programas públicos. El dinero que los sostiene forma parte del gasto público y, por tanto, recibir un apoyo no convierte al ciudadano en deudor político de quien gobierna.

Por eso resulta indispensable decirlo sin rodeos: si alguien intenta meter miedo con aquello de “si pierde Morena te van a quitar la pensión”, “si gana otro partido se acaba tu beca” o “para conservar el apoyo tienes que votar por nosotros”, ya no estamos hablando simplemente de propaganda política.

Estamos hablando de una conducta que puede tener consecuencias jurídicas cuando se acredita un condicionamiento de programas gubernamentales para influir en el voto.

La legislación electoral mexicana establece restricciones y sanciones para determinadas conductas relacionadas con el uso de programas sociales y la presión sobre los ciudadanos. Un servidor público tampoco tiene patente de corso para utilizar un beneficio gubernamental como instrumento de presión electoral.

Y aquí está lo verdaderamente importante: recibir un apoyo público no compra la voluntad del ciudadano.

Tu pensión no compra tu voto.

Tu beca no compra tu voto.

Tu fertilizante no compra tu voto.

Tu apoyo no compra tu voto.

Y tampoco tienes que entregar tu conciencia política a cambio de un beneficio que proviene de recursos públicos.

Porque una cosa es informar a la población sobre un programa y otra muy distinta sería utilizarlo para intentar condicionar la libertad electoral de sus beneficiarios.

El ciudadano tampoco debe convertirse en víctima de la circunstancia. Tiene una herramienta que nadie puede votar por él: la boleta.

Ahí está el verdadero poder ciudadano.

En la urna no vota el funcionario que entrega el apoyo. No vota el partido que gobierna. No vota el promotor del programa. Vota el ciudadano.

Y si alguien pretende convertir una pensión, una beca o cualquier programa público en una especie de pagaré electoral, la respuesta debe ser clara: los recursos públicos pertenecen a la sociedad, no a un partido político.

También conviene recordar algo básico: una reunión informativa de un programa no equivale automáticamente a una obligación de votar por determinado partido. Si se presentan presiones, amenazas o condicionamientos concretos, lo responsable es documentar los hechos y acudir a las autoridades electorales competentes.

Porque la democracia no consiste solamente en meter una boleta en una urna.

También consiste en llegar a esa urna sin miedo, sin amenazas y sin que nadie pretenda cobrarte políticamente lo que legalmente te corresponde.

La pensión es pública. La beca es pública. El apoyo es público. Pero el voto es tuyo. Y ese nadie tiene derecho a cobrártelo.

¡Es cuanto!

Por elpiripituchi

Fundador y Creador del Sitio