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PEMEX: EL MITO QUE NOS ESTÁ QUEBRANDO – Y QUÉ HACER ANTES DE QUE NOS ARRASTRE

Por: Dr. José Alfredo Inzunza Valenzuela; Analista en políticas públicas.

Culiacan, Sinaloa a 05 de agosto de 2026.

Hace 88 años, expropiar el petróleo fue un acto de soberanía. Hoy, mantener a Petróleos Mexicanos como lo conocemos es un acto de masoquismo fiscal.
Y hay que decirlo sin eufemismos: Pemex ya no es una empresa estratégica. Es una carga económica estructural para el Estado mexicano.

1.- El diagnóstico que nadie quiere leer en Palacio Nacional;
Los números oficiales ya no permiten narrativa.
Pemex cerró 2025 con una pérdida neta de 45,200 millones de pesos. Sí, es menor que la pérdida catastrófica de 780,600 millones de 2024, pero sigue siendo pérdida. En el primer trimestre de 2025 volvió a perder 45,991 millones de pesos, y en el tercer trimestre de 2025 otros 61,242 millones. 

Su deuda financiera, aunque el gobierno la presume como “la más baja en 11 años”, sigue siendo de 84,500 a 85,200 millones de dólares al cierre de 2025, más 517,000 millones de pesos de deuda con proveedores.

Es la petrolera más
endeudada del mundo. 
Y lo más grave: su producción se desplomó de un pico de 3.4 millones de barriles diarios en 2004 a 1.6 millones en el tercer trimestre de 2025. Produce menos, pierde más, y cuesta más.

Solo en 2024-2025 el gobierno federal le inyectó 395,000 millones de pesos en apoyos para que no colapsara. Dinero que no fue a hospitales, escuelas o seguridad. 

Inyectar recursos a Pemex hoy no es inversión. Es subsidiar la ineficiencia.

2.- El espejo incómodo: la refinería clandestina;

Aquí entra el dato que debería avergonzar a toda la clase política.
En los últimos dos años, la FGR ha desmantelado redes de “huachicol fiscal” y centros de producción ilegal de combustible en Hidalgo, Estado de México, San Luis Potosí, Morelos con capacidad de extraer 1.5 millones de litros semanales. Operaciones que refinan y mezclan gasolina y diésel con una estructura mínima. 
Y el rumor en el sector es brutalmente cierto: esas mini-refinerías clandestinas procesan volúmenes comparables a una planta de Pemex con el 10% del personal.

¿Por qué? Porque Pemex Refinación opera con un contrato colectivo de los años 70, con 45,000 trabajadores para 6 refinerías que operan al 50% de capacidad, con paros no programados, con un ausentismo del 30% y con una productividad por empleado 7 veces menor al estándar internacional.

El criminal es más eficiente que el Estado. Esa es la tragedia.
El huachicol fiscal no es solo un delito, es un modelo de negocio que evidencia que el combustible se puede producir y distribuir de forma rentable en México, siempre que no lo haga Pemex bajo su estructura actual. Según el SAT, esa fuga es de hasta 525,000 millones de pesos anuales. 

3.- El lastre emocional: el nacionalismo como coartada;

Vender Pemex es traición a la patria, nos dijeron. Pero ¿qué patria defiende una empresa que pierde dinero por cada barril que extrae, que contamina el doble y que nos obliga a importar 60% de la gasolina que consumimos?
El nacionalismo petrolero fue útil en 1938. En 2026 es la coartada perfecta para no reformar. Ni Noruega, ni Brasil, ni Colombia, ni Arabia Saudita operan con una empresa 100% estatal, cerrada y sindicalizada.

Todas tienen a Petrobras, Ecopetrol, Aramco: empresas estatales con capital privado, con gobierno corporativo real y cotizando en bolsa.

México es el único país que confundió soberanía con autarquía improductiva.

¿Qué hacer? Mi recomendación en 5 puntos
No hay dos caminos. Hay uno solo, y requiere valor político. Ni venta total ni rescate eterno.

4.- No venderla. Corporativizarla y partirla en tres;

Pemex debe dejar de ser una sola empresa. Propuesta: escindirla legalmente en tres empresas independientes con balance propio:

  • Pemex Exploración y Producción: La única parte rentable. Convertirla en una empresa mixta donde el Estado mantenga 51% y licite el 49% a capital privado nacional y extranjero mediante acciones en BMV y NYSE. Contratos de utilidad compartida, no de servicios.
  • Pemex Transformación Industrial (refinación): Cerrar Madero y Minatitlán, que pierden 8 dólares por barril refinado. Dejar solo Deer Park, Dos Bocas y Salina Cruz bajo modelo de coinversión con privados que aporten tecnología y gestión. El que no sea rentable, que quiebre.
  • Pemex Logística: Separarla y concesionarla. Los ductos son donde está el huachicol. Con un operador privado regulado por la Comisión Nacional de Energía(CNE), se acaba el robo.

5.- Contrato colectivo y adelgazamiento quirúrgico;

No se puede competir con 10% del personal de la competencia clandestina. Se debe negociar un nuevo contrato colectivo: jubilaciones anticipadas voluntarias, eliminación de 30,000 plazas administrativas y adopción de indicadores de productividad por barril. Sin esto, cualquier inyección es tirar dinero.

6.- Fin del rescate fiscal a fondo perdido;

Reforma a la Ley de Pemex: prohibir por ley las aportaciones patrimoniales del gobierno federal si la empresa no cumple 3 años consecutivos con balance primario positivo. Todo apoyo futuro debe ser deuda convertible en acciones, no regalo. Que le duela a Hacienda prestarle.

7.- Ceder la soberanía operativa, retener la renta;

El Estado debe quedarse con la renta petrolera vía impuestos y regalías (65% del flujo), no operando pozos. El modelo noruego: el Estado cobra, los mejores operadores del mundo extraen.

8.- Auditoría ciudadana y gobierno corporativo real;

Consejo de administración con 7 independientes de verdad, sin Secretarios de Estado. Director general nombrado por concurso internacional, no por el Presidente. Y publicar cada contrato, cada pérdida, cada barril.

Conclusión:

Seguir inyectando recursos a Pemex como hoy es elegir el suicidio fiscal por nostalgia. Venderla al 100% al extranjero es políticamente inviable y socialmente explosivo.

La tercera vía es la única patriótica en 2026: desmitificar a Pemex, quitarle el aura de virgen nacional y convertirla en una empresa de energía mixta, eficiente y rentable.

El petróleo no es de Pemex. Es de los mexicanos. Y hoy, Pemex es quien nos lo está quitando.

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Por elpiripituchi

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