POLIARQUÍA

Guadalupe Robles

Siete defectos de un opositor que benefician al gobierno
Siete defectos de un opositor que benefician al gobierno
Su desprestigio. Nada mejor para el gobierno, que un líder opositor desprestigiado. Nada peor para el gobierno que un líder con peso moral. El desprestigio de un opositor, sobre todo si se ha ganado a pulso, es siempre una gran ventaja para el gobierno, pues, cada expresión, consigna o reflexión encuentra poco eco en la opinión pública. Un gobierno pragmático, debe cuidar a sus opositores desprestigiados. Maniobrar para que sigan al frente de sus partidos. Son la oposición ideal.
Su pasado incómodo. El pasado de un opositor siempre esconde secretos inconfesables, sean ciertos o no. Están ahí para ser utilizados y recordados cuando el poder lo considere necesario. Si antes de esta era de frenesí tecnológico, era difícil ocultar el pasado incómodo, ahora lo es menos. Porque el pasado incómodo es muy amplio y tiene varias caras: el pasado personal, el pasado de la función pública y el pasado de sus colaboradores y jefes. También el pasado de amigos y familiares. Todos ellos son útiles para el poder.
Su mal ejemplo. Hay líderes opositores que son un mal ejemplo para la política y por supuesto, para la causa. Pero son opositores muy útiles para el régimen. Le ayudan a construir el discurso al poder y al gobierno. ¿Por qué? Porque sus malos ejemplos de corrupción, mentiras y falta de escrúpulos son las evidencias que el régimen necesita para debilitar el liderazgo de sus opositores.
Su nostalgia por el pasado. El líder opositor que siempre alude que el tiempo pasado fue mejor, no conoce los nuevos tiempos. Nuevos tiempos en que los electores quieren causas que mitiguen sus penurias presentes. Para estos fines, el pasado de nostalgia de algunos opositores que antes tuvieron el poder, no le interesa a buena parte de la gente, que vive una época donde exige respuestas inmediatas y no regresos al pasado.
Su discurso quejoso. En política la queja excesiva, es una debilidad. A nadie le gustan las amarguras ni los lamentos interminables. La política es sagacidad, imaginación y a veces humor. Humor inteligente. Los líderes opositores no deben ser quienes siempre se quejen sino los que hagan desatinar al poder con evidencias, sarcasmo y buena palabra discursiva. La queja de tanto repetirse, aburre.
Su falta de resultados. Los números hablan, dice la sabiduría popular. Un líder opositor debe rendir cuentas a los suyos y a la política. Desde la oposición partidista, ¿Cuáles son sus resultados? ¿Qué dicen sus números? ¿Está siendo un digno opositor? ¿Qué gana y qué pierde su partido? Si los resultados no demuestran eficacia, ese líder se tiene que ir. Los opositores también tienen que rendir cuentas de su actuación.
Su liderazgo negro. Hay opositores que se adueñan de sus partidos. Cambian sus reglas a sus modos; se deshacen de sus opositores internos: adquieren el control absoluto del partido. Partido que, aunque pequeño, se vuelve su gran negocio. Entre más chico sea el partido, más grande se siente su líder.

Por elpiripituchi

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