Screenshot

BALCÓN PÚBLICO
Sergio ONTIVEROS

SE APROXIMAN CAMBIOS ESTATALES

MAZATLÁN… ¿DESTINO SIN CARRIL?

¿ESTÁ DE ACUERDO CON “CERO CELULAR”?

EL AJUSTE TÁCTICO o renovación urgente en el gabinete estatal de Sinaloa se aproxima. Ante el análisis abierto sobre posibles cambios en el equipo del Gobierno estatal, las cartas políticas de Sinaloa ponen sobre la mesa una realidad ineludible. Gobernar en estos momentos Sinaloa exige, además de retos estructurales muy complejos, personas con honestidad probada y no solo enroques burocráticos o premios de consolación partidista. ESTE JUEVES se escuchó el fuerte rumor que el Biólogo Pesquero César Julio Saucedo Barrón asumiría la Secretaría General de Gobierno en sustitución de Yeraldine Bonilla, lo cual, por principios, sería un error garrafal de la gobernadora interina, Graciela Domínguez Nava, pese a ser excelentes “amigos”, pero su perfil y carácter “de poca mecha” no sería el idóneo para dicho cargo. Incluso, de acuerdo a fuentes del Gobierno estatal, se presume que en próximas horas podría haber sorpresas porque, además de la SGG donde se plantea la urgencia de evaluar con “lupa” la calidad de los próximos funcionarios, se escuchan que habría cambios de titular en la Secretaría de Finanzas y el Servicio de Administración Tributaria del Estado de Sinaloa (SATES).
OTRO DETALLE muy importante para Sinaloa es que los nuevos servidores públicos que lleguen a ocupar las secretarías no debe ser improvisado ni tampoco sin planeación estratégica que frene el desarrollo regional, es decir, designar empleados sin experiencia o improvisados sería iniciar de cero. ¿Qué perfiles demandan hoy los sinaloenses? La exigencia social y política debe centrarse en la calidad técnica y estatura ética de esos nuevos funcionarios. REITERO. Los inminentes cambios en el gabinete estatal no deben visualizarse como un reacomodo de fuerzas políticas o simple intento de oxigenar la imagen institucional, porque si esos nombramientos que estarían por oficializarse responden solo a equilibrios internos y no a un rediseño de eficacia gubernamental, el resultado sería, prácticamente, el mismo. ES DECIR, una administración estatal a medias frente a gigantescos desafíos de se6ur1dad, bienestar y desarrollo que reclaman las y los sinaloenses. Y DECIRLO; la gobernabilidad no se decreta, se construye con perfiles honestos, competentes y comprometidos con el Estado.
EL CAOS VIAL y el crecimiento “vertiginoso” que vive Mazatlán se ha convertido en una prueba de supervivencia urbana, debido a una falla estructural que las autoridades municipales parecen ignorar. Hasta podría considerarse que el desorden vial es el talón de Aquiles que tiene a Mazatlán “a la deriva”. TRISTEMENTE el admitir este grave problema de “mala educación vial” se tendría que decir que Mazatlán sufre un desorden mayúsculo caracterizado por la ausencia de nomenclatura en colonias enteras, escasez crónica de señalamientos viales y, lo peor, un alarmante déficit de agentes de Tránsito en las calles. SIN DUDA, circular por diversas zonas de la ciudad y puerto mazatleco es adentrarse en un “laberinto sin brújula”. Vergonzosamente, difundir que en Mazatlán, la falta de nomenclaturas claras es sinónimo de desorientación de visitantes y prestadores de servicios turísticos, además de entorpecer de manera crítica los tiempos de los vehículos de emergencia que puede significar la diferencia entre la vida y la mu3rte.
TAMBIÉN ES sumamente importante señalar que ante el vacío urbano se suma la vulnerabilidad del Departamento de Vialidad y Transportes, al no contar con una “corporación” equipada y con presencia disuasiva ya que las calles sufren la ausencia de elementos. PARA NADIE es desconocido que al no contar con unidades e inspectores disponibles, la autoridad se ve rebasada por el parque vehicular que se multiplica año con año, en tanto, los cruceros conflictivos operan a su suerte. Y CÓMO NO decirlo… Las consecuencias de esta negligencia son profundas y muy complejas, pues fomentan la “ley del más fuerte”. Y CIERRO CON este lamentable párrafo: cuando las normas de tránsito se ignoran de manera sistemática porque no existe quien las aplique ni infraestructura que respalde, se envía un mensaje extremadamente riesgoso: que el Gobierno Municipal renunció a su deber elemental de garantizar el orden público y la convivencia pacífica en las calles.
MI OPINIÓN O análisis sobre la prohibición de celulares en planteles de educación básica es la de menos. Me gustaría mejor leer sus juicios sobre esta iniciativa presidencial que entrará en vigor el próximo 3 de noviembre. ¿Realmente dejarán incomunicados a sus hijos en la escuela?
MEJOR AQUÍ LE DEJAMOS. Hasta la próxima, Dios mediante.

Por elpiripituchi

Fundador y Creador del Sitio