
Guadalupe Robles
Siete frases huecas del discurso político
El pueblo manda. Es la primera frase del catecismo populista. Es una expresión obligatoria. Ningún político en el mundo dirá que el pueblo no manda, aunque sea la realidad. El pueblo se deja adular por el político demagogo. No puede dejar de sucumbir ante el halago fácil de quien quiere manipularlo. Por eso el político lo dice sin el mayor empacho, sabiendo que el pueblo ante esta expresión nunca la preguntará: ¿de veras?
La buena política. Hay políticos que les gusta decir que ellos practican la buena política. Aunque nunca se tomen la molestia de explicarnos qué es eso o cuál es la mala política. Solo dicen que ésta la practican sus oponentes o sus enemigos. La buena política, es una expresión retórica que como muchas frases de la política, terminan siendo huecas porque finalmente son solo eso: frases que se oyen bien.
Todo se politiza. Es la queja preferida de todo gobierno ineficiente. Así le llama a la crítica de las oposiciones y de los medios. Es el lamento para desestimar los señalamientos y las evidencias de los yerros gubernamentales. Un gobernante es un político. Luego entonces no debería quejarse de que los asuntos públicos se politicen. De que las oposiciones, individuos y grupos sociales le cuestionen su actuar a través de los mecanismos políticos y no políticos.
Combate a la corrupción. Otras de las frases favoritas del catecismo político. La corrupción debe ser uno de los objetivos más complicados de la humanidad y de la política porque nadie puede con ella. Se le combate verbalmente, con leyes, con consignas política y planes de gobierno. Cada político actúa esta frase en su discurso. Frunce el ceño, aprieta el puño y hace como que se indigna. Pero finalmente, la corrupción sigue tan campante.
Los que menos tienen. Siempre están ahí en las entrevistas, los principios de los partidos y los mítines. Todos los esfuerzos gubernamentales incluyen en primer orden, a esos grupos de población diversa y vulnerable que cabe en una cómoda generalización: los que menos tienen. Expresión que de tan repetida se vuelve rutinaria y hueca. Y viceversa.
Más y mejores políticas públicas. La promesa cómoda a cualquier problema complejo, como la inseguridad, la educación y el empleo, es hacer “más y mejores políticas públicas” ¿Qué quiere decir eso? Pues es una salida verbal cuando no se tiene claro cuáles serían las soluciones concretas a los desafíos. Es una frase que se utiliza para salir del paso. No hay que hacer más y mejores políticas públicas: hay que mejorar las que hay.
Los jóvenes son el futuro. Es una de las frases más desgastadas en política. Hoy, a muy pocos jóvenes conmueve. Ya no se tragan ese cuento del futuro. Los jóvenes quieren un mejor presente. Pero la frase sigue ahí, trasnochada y demagoga, viviendo del recuerdo, aunque el político siga repitiéndola sin que nadie la tome en serio.
