
Por:EL Economista
Eduardo Ruiz-Healy
Bajo la presidencia de Donald Trump, Estados Unidos está cambiando lo que espera de México. Ya no le basta con que sea uno de sus principales socios comerciales. También quiere impedir que productos chinos utilicen a México para evadir aranceles, integrar alrededor suyo las cadenas de Inteligencia Artificial (IA) y aumentar la cooperación contra los cárteles.
El jueves pasado, la Casa Blanca señaló a más de 40 países como rutas para triangular mercancías hacia EU y pagar aranceles menores. México aparece entre ellos. Trump calcula que en 2025 unos 67,000 millones de dólares de mercancías chinas fueron triangulados a través de México, India y Vietnam.
El problema va más allá de la evasión aduanera. EU cuestiona cuánto de lo que llega desde México puede considerarse realmente mexicano. Esto puede significar controles más estrictos, nuevas reglas de origen y obstáculos para empresas chinas que desde México abastecen a Estados Unidos.
En tecnología ocurre algo similar. Pax Silica es una iniciativa del Departamento de Estado para integrar cadenas de semiconductores, minerales críticos e infraestructura tecnológica. Reuters reveló el viernes un borrador de carta para 35 países interesados en cooperar con EU en IA. El gobierno de Trump advierte que participar también en organizaciones rivales impulsadas por China podría ser incompatible.
No está confirmado que México sea uno de esos países ni miembro de Pax Silica. Pero difícilmente podrá mantenerse al margen. Su industria está integrada a la estadounidense y a la vez importa grandes cantidades de componentes y maquinaria asiáticos.
En seguridad, la presión también aumenta. EU quiere extender a tierra su campaña de ataques contra organizaciones criminales. Colombia y Honduras ya aceptaron que dentro de sus territorio se realicen operaciones conjuntas con fuerzas armadas estadounidenses y Ecuador las realiza desde marzo. Guatemala negó haber aceptado el acuerdo anunciado por el secretario de Defensa, Pete Hegseth.
México coopera con EU, intercambia inteligencia y captura y entrega narcotraficantes, pero la presidenta Claudia Sheinbaum rechaza que militares estadounidenses operen en territorio nacional.
Comercio, tecnología y seguridad parecen asuntos separados, pero Trump los integra bajo los conceptos de seguridad económica y nacional. Este cambio también influye en la revisión del T-MEC. EU y México discuten reglas de origen, menor dependencia de importaciones externas a Norteamérica y seguridad de las cadenas regionales.
La presidenta Sheinbaum necesita adelantarse a Trump. México debe combatir la triangulación y distinguirla de la inversión china que produce, emplea y genera valor en el país. También debe integrarse a las cadenas norteamericanas de semiconductores, servidores, centros de datos e IA y negociar inversión, empleos y transferencia tecnológica a cambio de los compromisos que asuma.
En seguridad debe mantener su negativa a tropas estadounidenses, pero debe ofrecer resultados verificables contra los cárteles. Defender la soberanía exige demostrar capacidad para ejercerla.
México no tiene que someterse a EU ni enfrentarlo. Tiene que negociar. En la revisión del T-MEC, México debe saber qué está dispuesto a ofrecer, qué exigir a cambio y cuáles son los límites que no negociará.
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