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Guadalupe Robles

  1. Dese un tiempo para pensar. Si alguien debe pensar muy bien las cosas en un país, es quien lo gobierna. Las decisiones que toma un Jefe de Gobierno, no pueden ser producto de la improvisación o el apuro. Pensar, es decir, reflexionar con prudencia y calma, solo se logra en soledad. Todo Jefe de Gobierno debe, en algún momento del día, tomar distancia de los acontecimientos, de los asesores apresurados, de los demonios del mal carácter. De la presión de los medios. Pensar, es el momento más importante en la responsabilidad política. Y luego decidir. Porque pensar, no es pasividad: es darle fuerza y sentido a la decisión.
  2. Duerma bien. El poder deja poco tiempo para dormir. Es lo que menos se le permite al político. Pero un Jefe de Gobierno, es quien más está expuesto a las presiones. Éstas, serán la agenda de todo el día. Más allá de los eventos a modo, de los públicos acarreados, están los problemas esperando solución. El líder de un gobierno no puede estar cansado ante las grandes decisiones. El sueño es fortaleza física y mental. Un político cansado por no dormir lo suficiente, será proclive a tomar malas decisiones. Y esas suelen afectar a millones de personas.
  3. No se exponga de más. Un Jefe de Gobierno tiene que equilibrar sus apariciones públicas. No esconderse ni aparecer de más. La sobrexposición genera rutina y la rutina es madre del aburrimiento. Y el aburrimiento mata el deseo. Decía Schopenhauer que si el deseo disminuye, la vida no se llena de felicidad, sino de vacío. Pero también la sobrexposición desnuda todos los defectos, las imprecisiones y los fracasos de un gobierno. Y no pocas veces, distrae a quien gobierna de las cosas verdaderamente importantes.
  4. No descuide a su gabinete. Su gabinete es su gobierno. Su imagen. Lidérelo. Sepa qué están haciendo. Pero no los reprima en público: no pise su dignidad. Sea firme, pero no los exhiba. Los fracasos del gabinete son fracasos del Jefe del Gobierno. Sepa delegar. No quiera estar en todos los temas. Sea líder, pero no haga el trabajo de sus colaboradores. No monopolice la atención ni la responsabilidad.
  5. No tenga miras cortas. Sea ambicioso en los logros que el país necesita. Ponga a un lado su pasión partidista. Su ideología y sus credos. No olvide que gobierna para todos. Nos sea un político solamente del presente. Piense en lo que su gobierno podrá dejar a las próximas generaciones. Tome distancia del discurso partidista. Usted debe ser mucho más que eso. Sea un político de Estado.
  6. Tenga prioridades. No le entre a todos los temas a la vez. Elija un rumbo para el país. Dígale a la gente, cuáles son las prioridades en concreto. Huya de las generalizaciones y de las agendas que prometen resolverlo todo. Bien sabemos donde terminan esos programas grandilocuentes de gobierno, que prometen un vuelco a la historia. En una democracia, no hay gobiernos espectaculares.
  7. Mida sus palabras. Usted no puede ofender o burlarse de quienes gobierna. Usted no es un líder de un partido o de un grupo de interés. Discuta, argumente y defienda sus posiciones de gobierno. Pero no caiga en el lenguaje bajo. Usted gobierna un país y debe de estar por encima de las pasiones humanas. De las desaveniencias. Ser prudente no lo hace más débil: lo pone para bien, por encima de todos.
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Por elpiripituchi

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