
Agenda Política
Crisis de inseguridad
En Mazatlán,
En el peor momento
= En pleno apogeo del periodo vacacional
= Seria amenaza al turismo, vital para la economía del Estado
= Encabeza la gobernadora la mesa de seguridad en el puerto
= Hasta 5 mil elementos para resguardar a los visitantes
= Tere Guerra y Feliciano Castro, dos casos similares
Jorge Luis Telles Salazar
Afectado por una inoportuna crisis de inseguridad, el puerto de Mazatlán activó alertas rojas y hasta allá se trasladó la gobernadora Yeraldine Bonilla Valverde, para abrir la última semana de julio, a la cabeza de la mesa de seguridad y construcción de la paz, evento de inaplazable realización, así haya contado única y exclusivamente con autoridades locales y estatales.
Y si, en efecto, sin señalar precisamente que aquí las cosas hayan mejorado, el fenómeno de la violencia pareció mudarse temporalmente a Mazatlán, en el peor de todos los momentos: en plena época vacacional, en la cual, según los reportes oficiales, el puerto registra una ocupación hotelera de un 75 por ciento.
Cierto, no es la mejor cifra -habitualmente la demanda de alojamiento rebasa la capacidad de la oferta en esta época del año -; pero el porcentaje no deja de ser bueno, de todas maneras.
Días antes del arranque de la época de entretenimiento y asueto, hubo un banderazo allá en el puerto (encabezado por el secretario estatal de Seguridad, Sinuhé Téllez López) para poner en marcha el operativo vacaciones seguras 2026, con la participación de las fuerzas de los tres niveles de gobierno, incluso un importante número de refuerzos, aportados por el gobierno federal.
Paradójicamente, como por desgracia suele suceder, irónicamente lo que ese banderazo marcó fue el inicio de una serie de acontecimientos delictivos en los que hubo de todo: homicidios, enfrentamientos, levantones y agresiones contra el patrimonio familiar, a lo que hay que sumar el notable incremento de la actividad a lo largo de la carretera entre Rosario y Escuinapa, justamente una rúa por la que transita gran cantidad de turistas en esta época del año.
En días pasados, los niveles de violencia en Mazatlán han sido, infelizmente, similares a los registrados en Culiacán en los más álgidos de sus momentos, situación que nos permite visualizar la gravedad de los hechos allá en el puerto, máxime que, en medio de esta crisis, es en la industria del turismo en la que descansa una buena parte de la economía de Sinaloa. Doblemente delicado, entonces.
Clasificar a Mazatlán como el epicentro de la violencia en nuestro Estado, quizás parezca una exageración porque llegar a los niveles de Culiacán no es sencillamente aceptable; pero de que el problema se ha agudizado, es inobjetable y la preocupación es grande en todos los niveles.
Por eso, precisamente, fue que la gobernadora decidió hacer la mesa de seguridad en el puerto, acompañada por el comandante de la Tercera Región Militar, general Alejandro Vargas González; el secretario estatal de seguridad, Sinuhé Téllez López y los mandos locales de la Guardia Nacional, la secretaria de Marina y la Fuerza Aerea Mexicana. Ausencia absoluta de integrantes del llamado gabinete de seguridad nacional.
Meses atrás, en el medio de una de las crisis recurrentes, la presidenta Claudia Sheinbaum -usted debe recordarlo – giró indicaciones para que el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, se desplazara cada quince días a Culiacán y montar aquí la citada mesa de seguridad. La orden se cumplió dos o tres veces (si mal no recordamos); pero hasta ahí. No más.
De cualquier modo, los altísimos funcionarios regresaban rápido a la capital del país y aquí, como coloquialmente se dice, “nos dejaban la víbora chillando”. Y casualmente, las acciones delictivas repuntaban prácticamente de inmediato, lo que reflejaba la ineficacia de la estrategia en cuestión.
En la mesa de este lunes en Mazatlán, la gobernadora Yeraldine anunció lo siguiente:
-Arribo de 2 mil elementos más, para sumar 5 mil a la fuerza de tarea.
-Filtros de seguridad en entradas y salidas a Mazatlán.
Y
-Puntos de revisión y retenes en zonas estratégicas del puerto.
En verdad, la fuerza, el poderío y la determinación del enemigo es de tal magnitud, que esto no parece suficiente y da la impresión de que no hay más recursos, ni estrategias, ni fuerza para terminar con el crimen organizado; pero pues es lo que hay y solo resta tomar como una llamita de esperanza la frase célebre de aquel general: “esto solo terminará cuando los grupos se pongan de acuerdo”.
Así de sencillo.
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Mientras.
La doctora María Teresa Guerra Ochoa ya no volverá a su cargo como diputada local en el Congreso del Estado -donde percibía un sueldo cercano a los 250 mil pesos mensuales, según reciente investigación periodística – y para confirmar la especie ya hasta se dio posesión en su lugar a Mirna Luz Lora, que encabezaba la lista de MoReNa, bajo el principio de la representación proporcional.
Suena extraño el caso; pero sucedió así en cumplimiento a una clausula muy pocas veces vista: por fallecimiento de la suplente de la titular.
Se dio en esta legislatura.
Quizás la declaratoria publica de la señora Tere Guerra constituye una estrategia para demostrar fortaleza personal y para irradiar seguridad en cuanto a sus posibilidades de encabezar la coordinación estatal de la defensa de la Cuarta Transformación; pero la verdad de las cosas es que la doctora Guerra Ochoa no es la favorita y que, además, tiene otras alternativas a la mano.
La más viable, posiblemente, es la búsqueda de la candidatura a la presidencia municipal de Culiacán, proceso para el cual tendría que registrarse el 21 de septiembre. O bien, la candidatura a una diputación federal, lo que implica una inscripción ya el lunes 03 de agosto venidero.
Le creemos: ya no volverá a la 65 legislatura del Congreso del Estado. Estará muy ocupada con lo que sigue, una vez que la “encuesta” decida quien será el coordinador o la coordinadora de la defensa de la cuarta transformación en Sinaloa.
Pendientes.
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Y bien.
Caso similar, o parecido, el de Feliciano Castro Melendrez, que era, hasta antes de lo sucedido, uno de los hombres mas fuertes del gobernador Rubén Rocha Moya: presidente de JuCoPo en la cámara; secretario general de gobierno y secretario de Economía. Para mostrar afecto, más que suficiente.
Feliciano renunció, no hace mucho, al ministerio de Economía, para ser exactos la víspera del arranque de registros para la coordinadora de la defensa de la 4T en Sinaloa.
Parecía una obviedad.
Que la dimisión obedecía a su intención de meterse de lleno al proceso y si se metió; pero solo para apoyar a la diputada federal Graciela Domínguez y para organizar sus actividades políticas en esa dirección.
En días pasados, Castro Melendrez fue sincero: “no estoy en la pelea por la coordinación estatal; pero si puedo aparecer en otras opciones”.
Elemental.
Anuncio más que claro, similar al de la doctora Tere Guerra: Feliciano le entrará a la contienda por la presidencia municipal de Culiacán o bien por una diputación federal.
Ya lo vera usted.
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Y hasta aquí por hoy.
Nos vamos ya.
Cuídese mucho y Dios lo bendiga.
Ahora y siempre.
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