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DIVERSIDAD

Es un hecho. Nada está escrito: Morena mantiene el liderazgo, pero la sucesión en Sinaloa apenas comienza.

La política tiene una característica que la distingue de cualquier otra actividad: cambia todos los días. Quien hoy aparece al frente puede mañana estar defendiendo su posición; quien parece rezagado puede encontrar, en cuestión de semanas, el impulso suficiente para modificar el rumbo de una elección. Por eso las encuestas deben entenderse como lo que realmente son: una fotografía del momento, no una sentencia del futuro.

La más reciente medición de Demoscopía Digital, levantada del 25 al 29 de junio y publicada el 1 de julio, confirma dos realidades que hoy conviven en el escenario político de Sinaloa.

La primera es que Morena continúa siendo, por mucho, la principal fuerza electoral del estado. La segunda, quizá la más interesante, es que dentro del partido todavía no hay nada escrito.

Los números son claros. Morena conserva el 37.1 por ciento de la intención de voto, una ventaja amplia sobre cualquier fuerza política de oposición. El Partido Verde aparece con el 11.8 por ciento; PAN con el 8.4; PRI con el 8.2; Movimiento Ciudadano con el 6.9 y el Partido del Trabajo con el 5.4 por ciento.

Es decir, si la elección fuera hoy, el partido guinda seguiría siendo el favorito para retener la gubernatura.

Sin embargo, reducir el análisis únicamente a ese dato sería quedarse con la parte superficial de la encuesta.

La verdadera lectura está en lo que ocurre dentro de Morena.

Porque mientras el partido mantiene una ventaja considerable frente a sus adversarios, la competencia por la candidatura comienza a cerrarse de manera importante.

Imelda Castro continúa encabezando las preferencias con el 21.2 por ciento.

No sorprende.

Desde hace varios años ha construido una presencia constante en prácticamente todas las regiones del estado. Su posición como senadora, su cercanía con la dirigencia nacional y su permanencia dentro del grupo fundador del movimiento le han permitido mantenerse como uno de los perfiles con mayor conocimiento entre la ciudadanía.

Pero también es cierto que las condiciones ya no son las mismas de hace algunos meses.

La ventaja existe, sí. La comodidad, no. La diferencia con Teresa Guerra es apenas de 1.8 puntos porcentuales. En términos políticos esa distancia significa una sola cosa: la competencia está abierta.

Y eso cambia completamente el escenario. Teresa Guerra registra el 19.4 por ciento y confirma que dejó de ser una aspirante que acompañaba la conversación para convertirse en una contendiente real por la candidatura.

Su crecimiento tampoco parece producto de la casualidad. Durante los últimos meses incrementó su presencia política, fortaleció su trabajo legislativo y logró mantenerse vigente en la agenda pública sin caer en una confrontación interna.

Hoy esa estrategia comienza a reflejarse en los números. Lo interesante es que, por primera vez en varios meses, la encuesta ya no proyecta una carrera con una favorita indiscutible. Ahora proyecta una disputa entre dos perfiles que llegan prácticamente empatados al siguiente tramo del proceso.

Y cuando una elección interna comienza a definirse por diferencias tan pequeñas, dejan de ser determinantes únicamente las encuestas.

Empiezan a pesar factores como la operación política, el territorio, las estructuras, los acuerdos y, sobre todo, las decisiones que eventualmente tome la dirigencia nacional. Otro dato que llama la atención es el crecimiento de Rodolfo Valenzuela.

Con el 11.5 por ciento, el diputado local no solamente conserva el tercer lugar, sino que empieza a consolidarse como uno de los actores que más terreno ha ganado durante los últimos meses.

Hace relativamente poco tiempo su nombre aparecía lejos de los principales reflectores. Hoy forma parte del grupo puntero. Eso demuestra que todavía existen condiciones para modificar el tablero político y que el posicionamiento ciudadano sigue siendo dinámico.

En política, quien ocupa el tercer lugar muchas veces termina siendo pieza fundamental para construir consensos o inclinar la balanza hacia uno u otro proyecto.

Estrella Palacios aparece en la cuarta posición con el 9.7 por ciento. La alcaldesa con licencia de Mazatlán mantiene una presencia importante, impulsada por el peso político y económico del municipio que gobierna.

Sin embargo, la encuesta también refleja el reto que enfrentan todos los liderazgos municipales cuando buscan dar el salto hacia una elección estatal: convertir el reconocimiento local en presencia en todo Sinaloa.

Todavía tiene margen para crecer. Lo mismo ocurre con Omar López. El exsecretario de Bienestar registra el 8.9 por ciento.

Su responsabilidad dentro del Gobierno del Estado le permite mantener contacto permanente con miles de familias sinaloenses, aunque ese trabajo institucional todavía no termina por traducirse en un mayor posicionamiento político.

Su desafío será convertir esa cercanía social en identidad electoral. Finalmente aparece Ricardo Madrid con el 7.5 por ciento.

El dirigente estatal del Partido Verde y diputado federal continúa siendo un actor relevante dentro de la alianza oficialista.

Quizá su fortaleza no radique únicamente en los números que hoy presenta la encuesta, sino en el papel estratégico que el Partido Verde puede desempeñar durante las negociaciones que inevitablemente acompañarán el proceso interno de Morena.

Pero hay un dato que merece una reflexión aparte. Casi el 15 por ciento de los ciudadanos todavía no decide por qué partido votaría.

Ese porcentaje, sumado al 8.3 por ciento que aún no identifica una preferencia entre los aspirantes, significa que todavía existe un amplio universo de electores susceptibles de modificar el escenario conforme avance el proceso.

Y cuando aún faltan meses para el inicio formal de las campañas, ese porcentaje resulta suficiente para cambiar posiciones.

Por eso sería un error interpretar esta encuesta como una definición anticipada. No lo es.

Lo que realmente muestra es que Morena conserva el control del escenario político en Sinaloa y sigue siendo el partido a vencer. Pero también deja claro que, hacia adentro, la competencia apenas entra en su fase más interesante.

Quien hoy encabeza las preferencias todavía tendrá que defender esa posición. Quien aparece en segundo lugar sabe que la distancia es remontable.

Quienes vienen detrás aún tienen tiempo para construir un crecimiento que los coloque en la conversación final.

La política sinaloense ha demostrado una y otra vez que las candidaturas no se deciden un año antes de la elección.Se construyen en el territorio, en las negociaciones, en la percepción ciudadana y, muchas veces, en los últimos meses del proceso.

Por eso la encuesta de Demoscopía deja una conclusión que vale más que cualquier porcentaje.

Morena mantiene el liderazgo político en Sinaloa y continúa siendo el amplio favorito rumbo al 2027. Pero dentro de su proceso interno nadie puede asumirse vencedor ni nadie debe darse por derrotado.

Porque, cuando apenas comienza la sucesión, la única certeza es que todavía no hay certezas. En Morena, rumbo al 2027, absolutamente nada está escrito.

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Por elpiripituchi

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