Entre Veredas

Marco Antonio Lizárraga

“La peor especie de enemigos es la de los aduladores”, Tácito (55-115) Historiador romano.

NUMEROLOGÍA

La sucesión gubernamental de Sinaloa rumbo a 2027 ha dejado de ser un ejercicio de especulación política para convertirse en un escenario medible. 

Los datos más recientes de una encuesta de Demoscopia Digital confirman lo que en los corrillos políticos ya se asumía: Morena no solo encabeza con holgura las preferencias electorales, sino que la verdadera contienda se libra dentro del propio partido.

Las cifras son contundentes. Morena concentra alrededor del 40 % de la intención de voto, una ventaja que lo coloca muy por encima de PAN, PRI y Movimiento Ciudadano, fuerzas que aparecen fragmentadas, sin liderazgo claro y con porcentajes que, incluso sumados, no alcanzan para disputar seriamente la gubernatura. 

En este contexto, la elección de 2027, al menos en este momento, se decide más por la definición interna de Morena que por la competencia externa.

Sin embargo, el dato más revelador no es el dominio partidista, sino la radiografía interna de los perfiles que hoy encabezan la conversación.

De acuerdo con las mediciones, Enrique Inzunza Cázarez se coloca como el aspirante mejor posicionado dentro de Morena. 

Sus niveles de preferencia superan el 25 %, convirtiéndolo en el perfil con mayor reconocimiento y respaldo ciudadano entre los posibles contendientes.

Este posicionamiento responde a una combinación de factores: presencia nacional, experiencia legislativa y una imagen asociada a institucionalidad y gobernabilidad. 

Hoy, Inzunza no solo lidera las cifras, sino que se ha convertido en el punto de referencia frente al cual se evalúan el resto de las aspiraciones.

Muy cerca en las mediciones aparece Juan de Dios Gámez Mendívil, actual alcalde de Culiacán. 

Sus porcentajes lo mantienen en el grupo puntero y confirman que el ejercicio del poder municipal sigue siendo una plataforma real para construir proyectos estatales.

Gámez capitaliza la visibilidad cotidiana, la estructura territorial y el control político del municipio más importante del estado. 

Los números muestran que su perfil conecta con un segmento significativo del electorado morenista, particularmente aquel que valora la cercanía y la gestión local.

Imelda Castro Castro: la carta femenina más sólida

En el escenario femenino, Imelda Castro Castro destaca claramente. La encuesta la coloca como la mujer mejor posicionada dentro de Morena, con niveles de preferencia que la hacen competitiva no solo por cuota de género, sino en una contienda abierta.

Su respaldo refleja una base política consolidada, reconocimiento estatal y una trayectoria que le permite dialogar tanto con las estructuras partidistas como con el electorado general. 

Imelda Castro no aparece como una aspirante simbólica, sino como una figura con posibilidades reales en la ecuación sucesoria.

Aunque con cifras más moderadas, María Teresa Guerra Ochoa se mantiene dentro del radar. 

Sus porcentajes indican que cuenta con un segmento de apoyo constante, sustentado en su capacidad de operación política y en su papel dentro del Congreso del Estado.

En procesos internos prolongados, perfiles como el de Guerra suelen cobrar relevancia, especialmente cuando la definición requiere acuerdos, equilibrio y capacidad de cohesión. Los números no la colocan al frente, pero sí confirman que no está fuera del juego.

El caso de Estrella Palacios Domínguez es particular. Sus cifras son menores frente a otros perfiles, pero reflejan una presencia incipiente con margen de crecimiento. 

Gobernar Mazatlán —uno de los municipios con mayor proyección turística, económica y mediática— le otorga una vitrina que puede modificar el escenario conforme avance el calendario político.

Hoy, su aspiración aparece en una fase temprana, pero los datos muestran que no es irrelevante y que su evolución dependerá de la narrativa que logre construir desde el gobierno municipal.

La encuesta de Demoscopia Digital deja una lectura clara: Morena no enfrenta un problema de competitividad electoral, sino un desafío de administración interna del poder. 

Hay varios perfiles con respaldo real, ninguno absolutamente dominante, y un bloque importante de ciudadanos que aún no define preferencia.

La candidatura de 2027 no se resolverá solo por quién encabeza hoy las cifras, sino por quién logre sostener crecimiento, evitar rupturas y construir consensos. 

En ese tablero, Enrique Inzunza, Juan de Dios Gámez, Imelda Castro, María Teresa Guerra y Estrella Palacios no son nombres al aire: son actores activos de una sucesión que ya está en marcha.

La pregunta ya no es si Morena llegará fuerte a 2027.
La verdadera incógnita es si sabrá elegir sin dividirse.

PERFILES CIUDADANOS

En el escenario político actual de Sinaloa, marcado por el desgaste de las fórmulas tradicionales y la creciente demanda de liderazgos con raíces civiles y experiencias representativas de la sociedad, figuras como Juan Pablo Castañón Castañón y Bosco de la Vega Valladolid encarnan un perfil que podría reconfigurar la narrativa electoral. 

Ambos, con trayectorias de décadas en la vida pública como representantes del sector privado, reúnen características que bien podrían traducirse en una candidatura ciudadana capaz de articular un proyecto que vaya más allá de las estructuras partidistas convencionales.

Juan Pablo Castañón, originario de Los Mochis, ha sido uno de los rostros más visibles de la representación empresarial en México. Su largo historial al frente de organizaciones como COPARMEX y el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), donde fungió como presidente nacional, le ha conferido un reconocimiento en el diálogo entre sectores productivos y los distintos órdenes de gobierno. 

Castañón no solo ha defendido la voz empresarial en foros nacionales e internacionales, sino que también ha impulsado causas de carácter social a través de su trabajo filantrópico, como la atención a la niñez a través de Casa Hogar Santa Eduwiges, en Sinaloa. 

Este tipo de compromiso le otorga una lectura más amplia que trasciende al simple liderazgo económico: es un ciudadano que ha buscado unir esfuerzos entre lo productivo y lo comunitario. 

Por su parte, Bosco de la Vega representa otra faceta del empresariado ciudadano, con un arraigo profundo en el sector agropecuario, uno de los pilares de la economía sinaloense. 

Ingeniero Industrial egresado del Tec de Monterrey y con experiencia empresarial en la producción y exportación de hortalizas, papas y otros productos del campo, De la Vega fue presidente del Consejo Nacional Agropecuario (CNA), donde defendió no solo los intereses de productores, sino también la importancia de integrar al campo en una visión nacional de desarrollo sustentable. 

Su ascendencia en foros de negociación comercial y su participación en relaciones entre Estado y sector productivo muestran una vocación por la interlocución y el consenso, virtudes que son cada vez más valoradas por un electorado crítico de la confrontación política tradicional. 

Que Movimiento Ciudadano observe a perfiles como los de Castañón y De la Vega no es casualidad. 

En un contexto donde la sociedad exige mayor profesionalización, probidad y cercanía con la ciudadanía, estos liderazgos empresariales pueden aportar una lectura distinta de la política, una que privilegie la generación de oportunidades, la articulación de intereses diversos y la construcción de consensos antes que la simple polarización partidista.

Sin duda, la postulación de figuras con trayectorias civiles y no estrictamente políticas puede ser vista como una apuesta por un estilo renovado de gestión pública, en el que la experiencia acumulada en sectores productivos se traduzca en políticas públicas eficaces y en la defensa de los intereses de Sinaloa ante la federación y los grandes retos nacionales. 

El electorado sinaloense, cansado de los mismos discursos, podría encontrar en estas voces una alternativa que encarne la suma de experiencia privada con sensibilidad social, dos elementos esenciales en un tiempo de cambios profundos.

El desafío para Castañón y De la Vega —si finalmente Movimiento Ciudadano los posiciona como opciones reales— será convencer a los ciudadanos de que su perfil empresarial no es una limitante, sino una fortaleza ciudadana capaz de responder a las demandas de bienestar, seguridad, empleo y calidad institucional que Sinaloa reclama. 

En esa convergencia entre lo ciudadano y lo gubernamental está quizá la clave para una candidatura que no solo compita, sino que represente una nueva forma de hacer política en la entidad.

marcoantoniolizarraga@entreveredas.com.mx

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