Congreso o ring… ya ni ellos saben dónde están

Durante años nos vendieron la idea de que entre mujeres podían pelearse, gritarse, discutir hasta quedarse roncas, pero jamás hacerse daño. Y que eran más solidarias, más unidas y más diplomáticas que los hombres. Pues si alguien quiere comprobar que esa teoría ya caducó, nomás asómese tantito al Congreso del Estado. Ahí la sororidad terminó arrumbada junto con los oficios que nadie lee y las iniciativas que duermen desde el 2022.

Porque lo que está pasando allá adentro no es política. Es espectáculo. Y ni el mejor show de lucha libre guanajuatense llega a este nivel de jaloneo. El pleito trae nombre y apellidos, colores iguales pero ambiciones distintas. Y por si faltaba una chispa, ya la tienen: unos apoyan a Tere Guerra y otros se fueron de boca en favor de Imelda Castro. Así empezó esta novela donde todos quieren ser protagonistas y todos acaban quedando en ridículo.

La diputada Tere Guerra, que debería estar administrando la Jucopo como quien lleva una casa, con orden y cabeza fría, anda más tensa que cable de luz en temporada de vientos. Se enojó porque varios diputados de su propia bancada, esos que deberían ser equipo, prefirieron declararse imeldistas sin miedo al qué dirán. El Dr palma, Minerva, Pedro Lobo, Serapio Vargas y compañía están tan firmes con Imelda que ya hasta parecen comité de bienvenida.

El detalle es que cuando a Tere le tocan el proyecto, se descompone todo el Congreso. No hay sesión tranquila. No hay acuerdo que pase sin un reclamo. No hay presupuesto que no termine como piñata en fiesta infantil. Y la Universidad, pobrecita, quedó embarrada en un jaloneo que ni le tocaba. Los trabajadores del Congreso ya cuentan el chisme mejor que los medios. Y lo más triste es que no exageran.

Por ahí se dice que ha habido llamados para pedirles que le bajaran dos rayitas. Que ya estaba bueno el show. Que se controlaran porque la cosa se les estaba saliendo de las manos. Pero claro, hicieron caso… como siempre: nada. Siguieron igual. Y pareciera que entre más les dicen que se calmen, más coraje agarran.

Lo más curioso es que nadie tiene claro qué van a ganar con este despapaye. Tere no ha logrado sumar simpatías. El grupo de Imelda tampoco ha avanzado mucho que digamos. Y mientras ellos creen que están trazando su futuro político, Sinaloa nomás ve cómo se pelean como si hubiera un premio millonario escondido debajo de la mesa.

La famosa frase de “entre mujeres no se hacen daño” ya quedó más vieja que el fax del Congreso. Aquí sí se hicieron daño, se siguen haciendo daño y al paso que van, hasta van a necesitar un mediador internacional para que firmen la paz. Y mientras tanto, los sinaloenses pagamos el show con impuestos, paciencia y pura resignación.

El Congreso se volvió un circo. Un circo sin payasos profesionales, porque aquí los hacen gratis. Y no sabemos qué buscan, qué quieren o qué esperan. Lo único seguro es que, como siempre, los pleitos de ellos terminan afectando a todos nosotros. Y todavía falta ver en qué acaba este novelón.

Según yo, el Goyo 310.

Link web https://goyo310.com/2025/12/09/congreso-o-ring-ya-ni-ellos-saben-donde-estan/

Por elpiripituchi

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