
El presidente de la Asociación de Agricultores del Río Culiacán (AARC), Roberto Bazuá Campaña.
La producción de tomate en Sinaloa atraviesa una de sus etapas más críticas de la última década, por lo que los nuevos aranceles impuestos por Estados Unidos, sumados a la sequía y la inseguridad en zonas rurales, amenazan con reducir la producción estatal y provocar pérdidas millonarias para el sector agrícola.
En julio de 2025, el gobierno estadounidense aplicó una cuota compensatoria del 17.09 por ciento sobre las importaciones de tomate fresco mexicano, medida que impacta directamente a Sinaloa, entidad que aporta casi el 37 por ciento de las exportaciones nacionales de este producto.
Disminución y afectación
El dirigente de la AARC explicó que esta disminución se observa principalmente en el Valle de Culiacán, Nuevo León y la zona de Sinaloa, y tendrá repercusiones económicas significativas.
“Imagínate mil 500 hectáreas menos de tomate; eso implica menos jornaleros, menos insumos, menos cajas, menos camiones para transportar. Definitivamente habrá un impacto económico”, señaló.
Actualmente, el Valle de Culiacán cuenta con alrededor de 7 mil hectáreas de tomate, cuando en ciclos anteriores se mantenían cerca de 8 mil. Según Bazuá Campaña, entre los principales factores de esta caída están los altos costos de los insumos agrícolas, la falta de capital de los productores tras una temporada anterior con bajos precios, y los aranceles que encarecen la exportación del producto.
Los aranceles estadounidenses impactan directamente al 37% de exportaciones nacionales de tomate que provienen de Sinaloa.
Pese a este panorama, el presidente de la AARC consideró que la menor oferta podría tener un efecto positivo en el precio de venta del tomate. “A menor producción, mayor precio; eso podría ser un respiro para los productores”, apuntó, aunque reconoció que podría generar un ligero incremento para el consumidor final, sin que represente un alza significativa.
De acuerdo con estimaciones de organizaciones agrícolas, esta medida sumada a la falta de agua y a la disminución de inversiones por la inseguridad podría provocar una reducción de hasta el 25 por ciento en la superficie sembrada de tomate para el ciclo 2025-2026.
Exportación e impacto económico
El valor anual de las exportaciones de tomate desde Sinaloa ronda los mil 164 millones de dólares, sin embargo, con la caída estimada del 18 al 30 por ciento en las exportaciones, las pérdidas podrían oscilar entre 210 y 350 millones de dólares, de acuerdo con proyecciones de especialistas del sector.
A la baja producción se suman los efectos en cadena; menor contratación de jornaleros, reducción en la actividad de empacadoras y transportistas, y desaceleración en la inversión agrícola.
La situación pone en riesgo miles de empleos en la zona centro y sur del estado, donde el cultivo del tomate representa una fuente esencial de ingresos.