COLUMNA: SOBRE EL CAMINO
Por.- Benjamín Bojórquez Olea.

El temario del Dr. Rocha…

A partir del pasado lunes a través de su semanera, el gobernador del estado de Sinaloa, tal parece que ya empezó a gobernar con lo que tanto predicaba en campaña, ¿irá con todo? Eso lo veremos más adelante. Para el gobernador del estado de Sinaloa, el Dr. Rubén Rocha Moya, es importante distinguir el debate, entre tres conceptos, que a mi criterio está intentando plasmar en la agenda pública desde la máxima tribuna ejecutiva, máxime, dejar en claro que primero es llegar a esa gente marginada ante un conjunto de directrices magnánimos de los anteriores servidores públicos, sin importar siquiera, que talones pisar ante el interés público y colectivo social, Estado y clase política. El interés público es lo que beneficia a todos. Es una idea compleja porque, al menos a primera vista, “todos” rara vez son todos. Combatir con músculo el delito y el derroche de los dineros públicos de las anteriores administraciones va contra del interés de los delincuentes y mercenarios de la política longeva. Una política fiscal progresiva iría contra los intereses de los más adinerados. Eliminar a las industrias contaminantes también debe ser parte de la agenda pública, eso también afectaría a los intereses de las empresas y pisaría más callos. Castigar a los políticos corruptos también afectaría los intereses oscuros e iría más allá de lo ordinario. Una mirada más amplia y de largo plazo puede considerar que todos ganamos si en nuestra sociedad se termina con el delito, si la política fiscal es progresiva, si eliminamos las oligarquías y la corrupción. Esos males deterioran al todo social, y de alguna manera a todos los que forman parte de él. El Estado, en una democracia, es Estado de Derecho. Si desde el poder político se considera y se actúa bajo los principios de “ninguna ley por encima del pueblo”, o “antes que la ley está la justicia”, abrimos la puerta a las arbitrariedades y las injusticias. A interpretaciones a modo de lo que es “el pueblo” o “la justicia”. La clase política está formada por el heterogéneo conjunto de personas que ejercen el poder político. Ocupan las instituciones del Estado y del gobierno, pero no son el Estado y el gobierno. Los intereses de esas personas pueden ser distintos y antagónicos a los de las instituciones públicas. Contrarios al interés público. Es frecuente confundir las tres cosas: pensar que, si algo está en manos de la clase política, automáticamente es parte del Estado y del interés público. Pero hay múltiples verbi – gracias de que no es así. Si así fuera, la corrupción no existiría. Ahí está el temario del gobernador de Sinaloa, eso sin descuidar dos puntos torales que juegan en su contra en esta administración, la delincuencia desorganizada y las altas expectativas que se tienen del gobierno y de quien encabeza la silla más refrigerada de Sinaloa. Eliminar a los caciques de la política que durante muchos años ha imperado en el colectivo estatal de Sinaloa. Ahora bien, erradicarlo, pisa callos y genera desestabilización, no solo en la opinión pública, sino en esa clase política que ha derrochado los dineros del estado. ¿Será mejor hacerlo al comienzo de un gobierno, o será mejor esperar a la mitad del sexenio, o no hacerlo? Pues vale más hacerlo antes que después y no quedar evidenciado ante la opinión pública. De tal manera, considero un acierto del ejecutivo estatal, darle vuelta a la página y a la agenda pública, porque dignifica e intenta cambiar para bien el colectivo social. ¿Le gustará a la clase política la forma que intenta gobernar el ejecutivo estatal? Seguramente no, pero tal parece que los tiempos de derroche de los dineros públicos determinarán con el paso del tiempo quien tuvo la razón. Pero además de la corrupción, está la cuestión de la ineficiencia gubernamental en los tres órdenes de gobierno. Las instituciones públicas son más eficientes para algunas cosas, las privadas para otras. En algunos casos la distinción es evidente. En otros es bastante compleja.

GOTITAS DE AGUA:

El Dr. Rubén Rocha Moya intenta gobernar para todos, pero esa clase política se resiste a un cambio, porque no se puede llegar y gobernar nada más para un partido. Eso es faccioso, ¿y que es faccioso? Pues es ocuparse nada más de un grupo, de una parte, y así es un partido. Esa es parte transcendental de las nuevas adhesiones de la derecha al gobierno Rochista. En eso trabaja el ejecutivo estatal, teje y, a su vez, quiere generar paz política, para gobernar y equilibrar la política con las acciones sociales de gobierno. Entonces, vemos pues, que la mano dura del gobernador comienza a afianzarse y a mandar señales desde su semanera, que sin duda empieza a pisar callos que mandatarios desde tiempo atrás, se mantenían al margen o se les condecoraba. “Si cierran la puerta, apaguen la luz”. “Nos vemos Mañana”…

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