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Era de esperarse: Morena no podía solo

Columna: “Dardos Políticos”
Por: Rosario Antonio Ramírez

La realidad terminó por imponerse. Morena, el partido que presume ser la fuerza política más poderosa del país, acaba de reconocer con hechos lo que durante años intentó negar con discursos: no puede ganar solo.

La confirmación de que el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y el Partido del Trabajo (PT) volverán a competir en coalición con Morena en 16 de las 17 gubernaturas que estarán en juego en 2027 demuestra que el llamado movimiento de la Cuarta Transformación sigue dependiendo de sus aliados para mantener el control político del país.

La alianza “Sigamos Haciendo Historia” busca seguir siendo parte de la historia de México, pero también dejar claro que el poder se conserva mejor cuando se reparten candidaturas, posiciones y cuotas políticas. Porque detrás del discurso de unidad existe una realidad inocultable: ninguno de los integrantes de la coalición quiere arriesgar privilegios ni espacios de poder.

La decisión llega además en un momento incómodo para Morena. El contundente resultado obtenido por el PRI en Coahuila encendió las alertas dentro del oficialismo. Aunque desde Palacio y las dirigencias partidistas intenten minimizarlo, el mensaje fue claro: cuando la oposición logra organizarse, Morena deja de ser invencible.

En Sinaloa, la noticia adquiere una dimensión particular. El Partido Verde enfrenta todavía una deuda pendiente con su propia militancia y con la ciudadanía. No son pocos los que recuerdan aquel episodio de la reforma electoral, cuando cuando los diputados locales identificados con el partido verde decidieron respaldar públicamente la posición de Morena, dando la espalda a su propio partido. Fue una exhibición de sumisión política que confirmó lo que muchos ya sospechaban: para algunos dirigentes, los principios terminan donde comienzan las oportunidades de conservar el poder.

Por eso resulta indispensable que quienes aspiren a participar en el proceso interno de la coalición presenten propuestas serias y definiciones claras. No basta con aparecer en la fotografía correcta ni con presumir cercanía con las dirigencias nacionales. Los ciudadanos merecen saber quiénes tienen un proyecto para Sinaloa y quiénes simplemente buscan reciclarse en el próximo reparto de candidaturas.

Las reuniones que Morena ha sostenido con aspirantes en entidades como Nayarit revelan que la carrera sucesoria ya comenzó, aunque oficialmente nadie quiera admitirlo. La lucha por las candidaturas está en marcha y, como ocurre cada vez que el poder está en juego, la unidad proclamada en los discursos podría convertirse rápidamente en una batalla de grupos, intereses y ambiciones personales.

Morena, el Verde y el PT intentan vender la imagen de una alianza sólida y consolidada. Sin embargo, la verdadera pregunta no es si llegarán juntos a 2027. La pregunta es cuánto tiempo podrán ocultar las diferencias internas que existen detrás de esa aparente unidad.

Porque una cosa es firmar acuerdos frente a los reflectores y otra muy distinta convencer a una ciudadanía cansada de promesas, simulaciones y políticos que cambian de camiseta según les convenga.

Era de esperarse. Morena no podía solo. Y el Verde tampoco puede sobrevivir sin Morena. Lo que hoy presentan como una alianza estratégica es, en realidad, el reconocimiento de una dependencia mutua para conservar el poder. La historia dirá si se trata de una coalición construida para gobernar mejor o simplemente de un acuerdo para seguir repartiéndose el país.

¡Es cuanto”

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Por elpiripituchi

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