
Con un mensaje ayer en su cuenta de Twitter y una batería de mensajes que mandó a través de las cuentas de bots que maneja desde Palacio Nacional, el vocero presidencial, Jesús Ramírez Cuevas, reivindicó ayer como un logro suyo (y del ala radical a la que pertenece) el nombramiento de Luisa María Alcalde como la nueva secretaria de Gobernación. De paso, el coordinador General de Comunicación Social, no ocultó el sectarismo que le caracteriza y afirmó que a partir de la llegada de la joven secretaria inicia una “nueva etapa” y se acaba la corrupción y el autoritarismo en la Segob.
“Felicito a mi amiga y compañera Luisa Alcalde por su nuevo nombramiento. El relevo generacional que necesita el país sigue fortaleciéndose y abriendo un camino de esperanza. Antes, en Bucareli encabezaban los más autoritarios y corruptos; hoy se escribe una nueva etapa”, dijo el vocero presidencial, sin precisar si el “antes” al que se refiere incluye a los dos anteriores secretarios de Gobernación de este gobierno: Olga Sánchez Cordero y Adán Augusto López, aunque si dice claramente que la “nueva etapa” de la Segob comienza con el nombramiento de su amiga Luis María y no desde que empezó el gobierno de López Obrador.
Y es que Jesús Ramírez le decía desde el lunes por la tarde, a todo aquel que quisiera escucharlo, que fue él quien le sugirió y convenció al Presidente de que nombrara a Alcalde en Gobernación, luego de que al Presidente se le complicaran sus primeras opciones. Y para que no quedaran dudas de su influencia en las decisiones de López Obrador y del papel cada vez más relevante que se le atribuye en el primer círculo presidencial, acompañó su mensaje en twitter con una foto en la que se le ve caminando a él, a un lado del mandatario y del otro lado la nueva secretaria de Gobernación.
Tal vez por eso entre los colaboradores del Presidente empiezan a referirse a Ramírez Cuevas como el “vicepresidente”, mote sarcástico con el que aluden a la soberbia y el alarde que hace el señor vocero de su influencia sobre el Presidente. “Se le ha subido tanto el poder que le ha dado López Obrador, que ya se siente el nuevo ‘Córdoba Montoya’ de este sexenio”, nos dijo un integrante del staff presidencial que se refiere al poderoso e influyente jefe de la Oficina Presidencial del salinato, el mexicano-francés Joseph Marie Córdoba Montoya, quien llegó a acumular tanto poder, que incluso se le ve como el artífice de que Ernesto Zedillo se volviera el candidato presidencial sustituto y luego el Presidente, tras el asesinato de Luis Donaldo Colosio en Lomas Taurinas, en Tijuana, en 1994.
Y quizás la comparación entre Ramírez Cuevas y Córdoba Montoya parezca un poco desproporcionada, pero también el actual vocero tiene su candidata presidencial, Claudia Sheinbaum, y ha jugado desde su posición en Palacio Nacional a impulsarla como la mejor opción para Morena, mientras a otros aspirantes como Marcelo Ebrard o Ricardo Monreal los manda golpear y cuestionar a través de las preguntas sembradas que le hacen al Presidente en sus mañaneras, sus reporteros a modo.
Ayer mismo, junto con el mensaje del vocero, una serie de cuentas afines a la Presidencia y que forman parte de las redes de bots que se manejan desde Comunicación Social, se empezaron a difundir mensajes que apuntalaban las palabras de Ramírez Cuevas, y hablaban de “relevo generacional”, de “fortalecimiento de Claudia Sheinbaum” y de que con Luisa María Alcalde “se recupera la Secretaría de Gobernación para la izquierda”. Uno de esos mensajes fue el de una cuenta de twitter identificada como Shion o @ChicShion, que decía textual: “La Segob en buenas manos, en manos de una mujer, una fundadora de Morena y alguien que está del lado correcto de la historia, el movimiento recupera la Segob y la conducción del país de la mano de la izquierda. Poderoso triunfo político de Sheinbaum, gran mensaje de AMLO”.
Es decir que quizás Jesús Ramírez Cuevas no tenga los niveles académicos que presumía José Córdoba Montoya y quizás sus modos sean muy distintos, pero al final el maquiavelismo con el que se manejan dentro de la Presidencia de la República, y su capacidad de manipulación e influencia sobre sus respectivos jefes presidentes, sin duda se parecen y los ubican como dos personajes igual de siniestros, sectarios y capaces de confundir y alterar la responsabilidad de su poder, no para beneficio del país, sino para su propio beneficio y en todo caso, el de su grupo político. Tal vez uno fuera más téorico del poder y otro un propagandista manipulador, pero hay algo que sin duda los iguala: sus ambiciones de poder y sus habilidades manipuladoras.
NOTAS INDISCRETAS…
La respuesta que ayer dio el rector de la UNAM, Enrique Graue, a las amenazas que vertió el lunes el presidente López Obrador en su conferencia mañanera, donde amagó con una posible investigación de Hacienda y la UIF a la Fundación Conde de Valenciana, por presuntos ingresos no declarados, fue amplia y puntual. “Es muy probable que Pablo Gómez, con el Servicio de Administración Tributaria
