Agenda Política
El “Golpe de Timón”
De la gobernadora
Graciela Domínguez
= La salida de Geraldine contra el “rochismo” en Palacio
= Era, de hecho, la posición mas relevante de Rocha Moya
= Lealtad e identidad, los atributos de Cesar Julio Saucedo
= Que todo transcurrió en sana paz, dice Geraldine Bonilla
= Reacciones en el PAN: “el PRI quiere el pastel completo”
Jorge Luis Telles Salazar
Graciela Domínguez Nava dio lo que se llama un auténtico “golpe de timón” con la designación de Cesar Julio Saucedo Barrón como nuevo secretario general de Gobierno del Gobierno del Estado, toda vez que se trata de una persona de todas sus confianzas, lo que en el lenguaje partidista es sinónimo de lealtad, valor tan escaso en las circunstancias generales y particulares de la política actual.
Y ese elemento, precisamente, es lo que debe haber influido en la decisión de la gobernadora porque la hoja de servicios de Saucedo Barrón al interior de la vida pública es relevante en verdad; pero en el sector de la industria pesquera, no en el área de la gobernabilidad en el Estado, ni interna, ni externa.
Tal factor, sin embargo, no quiere decir, ni mucho menos que el ahora titular de la secretaría más importante en la estructura gubernamental -también le llaman “el jefe del gabinete” – esté impedido para el ejercicio del cargo, ni mucho menos que no cuente con la sensibilidad, la experiencia o los conocimientos necesarios como para responder adecuadamente a la delicada responsabilidad depositada en sus manos por la titular del Poder Ejecutivo Estatal. De hecho algo debe tener. Un tema tan delicado no puede resolverse sin un análisis serio y profundo del caso.
En definitiva existen otras cualidades que se toman en cuenta antes de oficializar una decisión como la de referencia y estas, por supuesto, son la afinidad, la lealtad, la responsabilidad, la vena política y la honestidad, atributos que no aparecen en ninguna hoja curricular pero que suelen ser más importantes que la naturaleza de los cargos desempeñados a lo largo de una trayectoria en el servicio público.
Seguramente estas fueron las consideraciones de Graciela Domínguez en su justificado intento de deslinde del gobernador con licencia Rubén Rocha Moya, objeto de nuevos señalamientos en los últimos días, ahora por parte de la propia Auditoria Superior de la Federación.
Geraldine Bonilla Valverde, hoy ex secretaria del ramo, era, en efecto, una persona sumamente identificada con el llamado “rochismo”; pero no es la última pieza de este ajedrez. Aun quedan más, de mayor o menor envergadura, en el engranaje estatal.
Lo de Geraldine, ni duda cabe, un verdadero “golpe de timón”.
Y vendrán más.
Posiblemente.
-0-
Y bueno.
Amainados los efectos de la tempestad y asimilado su irremediable destino, Geraldine Bonilla se apresuró, un día después, a desmentir las primeras versiones de su salida, para cobijarse en el manto de la institucionalidad, al sostener la inexistencia de un rompimiento de relaciones con la gobernadora Graciela, situación no recomendable, bajo ninguna circunstancia.
La noticia de su salida, se conoció la tarde del miércoles 04 de los corrientes, así como su parada en el Congreso del Estado, donde volvió a su diputación local y a la vicepresidencia de la mesa directiva, a su vez, donde le cubría las espaldas la cosalteca Aydee Corrales, ex priista, ex pasista y todo lo que usted quiera.
En paralelo, se difundieron versiones tales como una visible molestia de Geraldine, en primera instancia porque no fue informada del movimiento a través del canal oficial -o sea, en voz de la gobernadora misma -, aderezada por quejas de mal trato político y de una actitud impropia a su jerarquía de ex gobernadora y de titular de la secretaría de mayor importancia en el organigrama estatal.
Las reacciones de Geraldine en esta dirección pueden ser naturales y lógicas ante un hecho de tal magnitud; pero no pudieron ser confirmadas por los medios que las hicieron circular en un principio. Ya el jueves por la mañana, al presentarse en el Palacio Legislativo, la señora Bonilla Valverde ponderó, en sentido opuesto, su excelente relación con la gobernadora Graciela Domínguez, ahora desde su responsabilidad en el Poder Legislativo.
-Son cosas de la politica – se atrevió a decir.
Siempre no se atrevió a guardar absolutamente todo.
Es dañino para la salud.
-0-
Mientras.
Tras una reunión de trabajo con las fracciones parlamentarias de MoReNa y PVEM -que, por si le interesa, suman 30 diputados – la gobernadora Graciela Domínguez difundió un breve mensaje a través de sus redes sociales, para ponderar el posicionamiento de la presidenta Claudia Sheinbaum, respecto al escandalo originado en el Instituto Nacional Electoral.
Básicamente, Graciela Domínguez aplaudió la decisión de Sheinbaum Pardo en el sentido de entregarle a Materiales Gráficos de México (empresa que es del gobierno), la impresión de todo tipo de materiales para uso oficial, como lo es precisamente el papelaje electoral, lo que acabaría con la extensión de concretos con empresas privadas de este giro, las cuales han obtenido multi millonarias ganancias durante los últimos años.
También ponderó la petición de la presidenta de México a la Auditoria Superior de la Federación, que no solo se investigue lo referente al periodo de Guadalupe Taddei, sino a todas las administraciones, a partir de la encabezada por José Woldenberg, en el ya lejano año de 1996.
La Cuarta Transformación, con la presidenta Claudia Sheinbaum al frente, dijo, “defenderá la aplicación de la transparencia, con honestidad, objetividad y rendición de cuentas, de manera fundamental”.
Bueno.
Pues que sea así.
-0-
Por otro lado.
Donde el pleito se puso más que bueno es en la llamada alianza opositora, que apenas está en periodo de gestación y ya presenta claros síntomas de un aborto ineludible.
Y la que se encargó de ponerle música a la fiesta -y no precisamente para ambientar el baile – fue la diputada Roxana Rubio, coordinadora de la fracción panista en la cámara local al criticar la postura del PRI, partido que, por lo que se ve, no se conformará con la candidatura al gobierno del Estado sino que pide también la candidatura a la presidencia municipal de Culiacán.
En efecto, por los detalles observados en los últimos días, parece claro que el PAN ya aceptó que sea el PRI quien encabece el frente opositor -muy posiblemente con la senadora Paloma Sánchez como candidata -; pero lo que no está acordado es que sea suya también la candidatura a la alcaldía de nuestra ciudad capital.
Déjeme decirle que, de hecho, no hay nada acordado de manera oficial; sin embargo todo indica que los vientos soplan en esa dirección.
Pero hasta ahí. Nada concreto todavía.
Y si usted es de los que piensan que lo referente a la coalición opositora ya es un hecho, dos preguntas:
¿Deveras cree usted que el PAN le soltará al PRI la candidatura a la gubernatura del Estado y también la candidatura a la presidencia municipal de Culiacán y algunas más?
En el mismo sentido ¿piensa usted que Mario Zamora ya quemó sus naves y se sumó, sin regateos, a la supuesta candidatura de Paloma Sánchez?
Y de esto se derivan otros cuestionamientos; pero por ahora los dejamos así.
De este tamaño. En su justa dimensión.
-0-
Y hasta aquí.
Ya nos vamos.
Cuídense mucho y Dios los bendiga.
Ahora y siempre…