Por Rosario Antonio Ramírez
La Flaca llegó a Sinaloa
con su lista electoral,
buscando a los suspirantes
que se quieren gobernar.
«¡Qué bonita está la grilla!»,
dijo la Muerte al llegar,
«hay tantos que quieren la silla
que no sé a quién sepultar».
Imelda Castro se alistaba
con discurso y convicción,
pero la Flaca le advertía:
«¡No te adelantes, corazón!».
Mario Zamora muy serio
se puso a reflexionar,
pero la Huesuda le dijo:
«¡También te puedo convocar!».
Gerardo Vargas hacía cuentas,
quería volver a figurar,
pero la Flaca le recordó:
«¡Hay asuntos que aclarar!».
Juan de Dios Gámez también
se quería promocionar,
pero la Huesuda le dijo:
«¡Todavía falta caminar!».
Pío Esquer llegó sonriente,
con ganas de figurar,
pero al verlo la Calaca
lo invitó a reflexionar:
«No te emociones, Don Pío,
que esto apenas va a empezar,
hay muchos que quieren la silla
y pocos la van a alcanzar».
Paola Gárate llegó al baile,
dispuesta a participar,
pero al verla la Huesuda
se empezó a carcajear:
«También quieres la gubernatura,
¡qué bonito es soñar!,
pero entre tantos aspirantes
¡ya no sé a quién cargar!».💀
Paloma Sánchez llegó muy elegante,
con ganas de contender,
pero la Flaca, carcajeante,
le dijo: «¡Te quiero ver!
Entre tantos suspirantes
que se quieren postular,
hasta yo quiero la gubernatura…
¡y nadie me puede frenar!».
Y entre reuniones y eventos,
fotografías y promoción,
todos buscaban la gubernatura
con enorme ambición.
La Calaca, muy sonriente,
les dejó una advertencia:
«No se peleen por el puesto,
ni presuman tanta influencia;
que para gobernar Sinaloa
no basta con apariencia».
Y cuando llegó la elección,
la Flaca soltó una carcajada:
«¡Yo no quiero ser gobernadora,
ni tampoco diputada,
pero viendo tanta grilla
ya me siento candidateada!».