Ricardo Belmonte

Un verdadero desfile de perfiles (muchos de ellos desperfilados y sin el mínimo mérito partidista o social), es en lo que se convirtió el registro de aspirantes a cargos de elección popular por parte de Morena en Sinaloa.

Con honrosas excepciones, porque hay que reconocer que sí hay quienes realmente tienen trabajo, acercamiento con la ‘gente de a pie’ y carrera partidista; sin embargo, la alfombra de color tinto se ha llenado de soberanos desconocidos.

Tal vez, en el ánimo de dar apertura ciudadana se deja atrás la congruencia, dando paso a un verdadero circo político, donde los encargados de dar un buen espectáculo se ausentan, pero abundan los bufones.

Y sí. Para nadie es un secreto que la política es un circo, pero hay de de circos a circos. No es lo mismo el Circo Ataide, con una trayectoria desde 1888, que la carpa de “Tontolín”.

El lanzar convocatorias sin candados que garanticen -al menos- carrera partidista y/o méritos, abre la puerta a cualesquier personaje tenga o no tenga carrera, -o futuro-.

Ejemplos de lo que aquí se comenta son fáciles de encontrar, simplemente el registro que se tuvo de aspirantes a la Diputación Federal por el Tercer Distrito en Sinaloa. Personajes sin trayectoria, sin méritos, inclusive, uno que otro que no hace mucho era de los principales denostadores de verdaderos morenistas y aún así, sin el menor recato y pudor fueron a pedir su registro.

A nivel estatal, también se ven casos de personajes que tal vez sí tienen carrera política, pero carecen de aprobación y son perfiles verdaderamente impresentables.

Para no ir muy lejos, ahí está el nombre de dos diputados: Pedro Lobo y Serapio Vargas.

Como partido, MORENA tiene la fuerza suficiente. El tener las instituciones a su favor y los programas sociales, les da un poder intenso. Sin embargo, la confianza y la arrogancia (también, ¿por qué no decirlo?), con la que se están haciendo las cosas, les puede dar sorpresas.

La aspirante a la gobernatura, Imelda Castro tiene que rodearse de los mejores, ya que con desconocidos y con personajes no bien vistos por la sociedad, lo único que garantiza es la oxigenación y mayor esperanza de la oposición en Sinaloa.

El entorno social y lo que le ha tocado vivir a Sinaloa en estos últimos años, mantiene en expectativa a cierto sector de la sociedad. ¡Ojo con eso!

En el estado hay una oposición débil, tal vez. No obstante, las expectativas de dicha oposición mantienen vigencia; en la mayoría de los casos no por méritos propios sino porque desde Morena les abonan y dan impulso. El ejercicio del poder desgasta, pues.

Y hablando del ejercicio del poder, una buena interrogante sería saber qué tanto se está aportando desde ese lugar al proyecto de Imelda Castro.

¿Cuál es el valor agregado que con sus acciones se da desde el ejercicio de la administración (llámese federal, estatal y municipal), a una aspirante que desde ya, según lo que se advierte en la percepción popular, no encuentra un camino planchado y aterciopelado?

Para no ir muy lejos, desde aquí de Sinaloa ¿qué tanto estará ayudando el ejercicio de gobierno que lleva a cabo Graciela Domínguez Nava y los alcaldes -morenistas y aliados-, en favor del camino que se va transitando hacia el 2027?

¿Se estará garantizando un camino de rosas? ¿O más bien se vislumbra una vereda tapizada de espinas y abrojos?

Y que quede claro que no estamos juzgando, sólo nos hacemos la pregunta.

La vox populi tiene la respuesta.

Entre un cansado pergamino de aspirantes que no muestran fortalezas por ningún lado y el trabajo bajo duda de quienes ejercen el poder hoy por hoy, los que se miran más satisfechos son los de la oposición, pues pareciera que les están haciendo la chamba gratis. Yo por eso, mejor…

Por elpiripituchi

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