Jorge Guillermo Cano Crédito:

Culiacán, del desgarriate vial y el grito, 15 de septiembre 2026. En efecto, cada víspera del “grito” les digo a los lectores que, sin descargo del necesario recuerdo, como sucede cada año, en torno al llamado “Grito de Independencia”, conviene recordar la versión histórica que nos parece más confiable y veraz: la de Don Pedro García, quien fue testigo en las acciones de la lucha insurgente, mismas que relata en su “Memoria sobre los primeros pasos de la independencia”.

Esta es: durante la noche del 15 de septiembre de 1810, hace cosa de 216 años, Hidalgo y Allende apresaron a la población española de Dolores y se retiraron a la casa de Don Miguel.

Al día siguiente, domingo 16, llegaron los vecinos del pueblo a la iglesia, para escuchar la primera misa, “y como pasara un buen rato sin llamarla, empezaron muchas gentes a notarlo sin acertar con el motivo de aquella tardanza”.

ENTRE SORPRESA Y ALEGRÍA

Enseguida, continúa Pedro García, “no faltó quien empezara a informarles de que pudiera ser no hubiera misa, porque Hidalgo había en la noche anterior mandado aprehender a todos los gachupines y todos se hallaban en la cárcel”. Semejante informe “fue recibido por algunos con sorpresa, aunque mezclada con algo de alegría…”

Fueron entonces a la casa de Hidalgo, éste salió y se explicó así: “mis amigos y compatriotas, no existen ya para nosotros ni el rey ni los tributos. Esta gabela vergonzosa que sólo conviene a los esclavos, la hemos sobrellevado hace tres siglos como signo de la tiranía y servidumbre; terrible mancha que sabremos lavar… llegó el momento de nuestra emancipación; ha sonado la hora de nuestra libertad ¡Viva la virgen de Guadalupe! ¡Viva la América por la cual vamos a combatir!”

LA GRAN DISTANCIA DEL MITO

Quizás no guste a muchos, pero el hecho es que ese día no hubo misa en Dolores, que Hidalgo explicó la situación e hizo su arenga en la puerta de su casa y que tampoco hubo campana que repicara, ni en ese momento estandarte qué idolatrar.

El testimonio de García ha sido recogido en la Antología de Historia de México, editada por la SEP hace unos años, que se basa en fuentes documentales serias y fundamentadas.

Compare Usted con lo que vemos y oímos en la ceremonia (el ritual) del “grito” cada año, es decir, la figuración histórica para motivar el ánimo popular en torno a una visión patriótica, que por lo demás es recuperable de suyo.

¿INDEPENDENCIA Y LIBERTAD?

Ahora, 216 años después, sobrellevado el nacionalismo obligado y pendiente la real independencia frente al poder mundial (lo que requiere de una nueva insurgencia frente a la hegemonía económica), las ceremonias suelen ser compartidas por la población que, de ese modo, se identifica con la patria.

Y se se acepta el ritual oficial y oficioso, en nacional y estatal cobertura, para solaz del ánimo colectivo, urgido del reconocimiento y la identidad que se cree alcanzar con el grito común. México es grande.

EN EL TINTERO

–Bien por los ciudadanos que de buena fe se sumaron a la marcha por la paz en Culiacán, mal por los políticos que, con todo cinismo, se colgaron de lo que no es su mérito para repetir ofensas y calumnias.

– ¿Afortunada coincidencia? ¿Eso sería el llamado obispal a la grey católica que en buen número acudió a su marcha, junto con la otra? Que es apolítico, dice el obispo.

–Pasmados, los sociólogos gringos, no todos, siguen buscando explicaciones para el fenómeno del trumpismo, cuando las tienen a la mano (su vil sistema político y económico).

-Con más del 70 por ciento de la población en su contra, con el índice más bajo de la historia de Estados Unidos para un presidente, el delincuente Trump sigue intocado en la práctica, para vergüenza de su país, y del mundo pusilánime. (cano.1979@live.com).

Por elpiripituchi

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