
Entre Veredas
Marco Antonio Lizárragaa
“Tener no es poseer. Puede tenerse aquello que no se desea. Posesión es tener y disfrutar lo que se tiene”, José Saramago (1922-2010) Escritor portugués.
ACCIONES
A dos años del inicio de una crisis de violencia que modificó la vida cotidiana de Sinaloa, la gobernadora Graciela Domínguez Nava dejó ayer una definición que probablemente sea más importante que cualquier discurso triunfalista: hay avances, pero todavía no son suficientes para que la ciudadanía se sienta completamente segura.
Y ahí está el punto.
Porque durante estos dos años el debate sobre seguridad se ha movido constantemente entre las cifras oficiales y lo que ocurre todos los días en las calles.
Puede haber operativos, detenciones, decomisos y despliegues militares. Todo cuenta.
Pero para el ciudadano la medición suele ser mucho más sencilla: si puede salir de noche, abrir su negocio, mandar a sus hijos a la escuela o circular por carretera sin miedo.
Graciela escogió además un lugar simbólico para enviar el mensaje: Villa Juárez, Navolato. Una comunidad donde la violencia llegó a trastocar actividades cotidianas y donde ahora el gobierno sostiene que comienza a recuperarse cierta normalidad. Ahí encabezó la Mesa de Construcción de Paz y Seguridad y posteriormente las Jornadas de Paz, con participación de autoridades estatales, federales y municipales.
La apuesta también comienza a distinguirse.
No solamente policías y militares.
El gobierno pretende combinar la acción de seguridad con educación, salud, vivienda, programas sociales, prevención y atención a sectores vulnerables. El Plan Integral de Seguridad y Gobernabilidad que prepara la administración estatal va precisamente en esa dirección y, además, está incorporando planteamientos de empresarios, comerciantes, universidades, transportistas y prestadores turísticos.
Eso tiene lógica.
La violencia se combate persiguiendo a quienes delinquen, pero la paz difícilmente se reconstruye únicamente con patrullas.
Sin embargo, viene la parte complicada.
Escuchar no es resolver. Reconocer tampoco.
Graciela ha recorrido municipios, movido las mesas de seguridad fuera de Culiacán, dialogado con sectores y evitado hasta ahora presentar una realidad donde todo está solucionado. Incluso el 7 de septiembre su gobierno entregó 36 patrullas y 500 equipos de radiocomunicación, con una inversión de 56.3 millones de pesos, para fortalecer capacidades de seguridad en distintos municipios.
Pero después del diagnóstico viene la evaluación.
Cuando finalmente se presente el Plan Integral habrá que conocer qué acciones nuevas contiene, cuánto costarán, quién será responsable de ejecutarlas y, sobre todo, cómo se medirán los resultados.
Porque después de dos años, Sinaloa necesita algo más que administrar la crisis.
Necesita comenzar a salir de ella.
La propia Graciela puso ayer la vara donde corresponde: mientras la gente todavía tenga miedo, los avances seguirán siendo insuficientes.
La seguridad puede aparecer primero en las estadísticas.
Pero la paz solamente habrá regresado cuando vuelva a sentirse en las calles.
NOMBRE Y APELLIDO
Imelda Castro puso una palabra fuerte sobre la mesa: imbatible.
Sostiene que Morena, Partido Verde y Partido del Trabajo superan juntos el 50 por ciento de aceptación en Sinaloa y que la estructura construida por las tres fuerzas los coloca en una posición privilegiada rumbo al 2027.
Puede tener razones para el optimismo.
Morena conserva una estructura territorial importante; el Verde trabaja para llegar con fichas propias a la negociación y el PT mantiene presencia en distintas regiones del estado. Además, Imelda ya comenzó a cuidar personalmente la relación con sus aliados.
Pero hay una precisión necesaria.
Una cosa es ser favorito y otra ser imbatible.
La propia Imelda reconoce que Morena ha perdido puntos durante los momentos más complicados que ha vivido Sinaloa. Y existe otro detalle: al hablar de más del 50 por ciento no identificó públicamente la encuesta que sostiene ese porcentaje.
Más interesante todavía resulta su encuentro con Arturo Escobar y Ricardo Madrid, así como el anuncio de que buscará reunirse con Alberto Anaya.
Porque ahí aparece la verdadera lectura.
Si Morena fuera suficiente por sí mismo, no existiría tanta necesidad de mantener perfectamente aceitada la relación con Verde y PT. Imelda entiende que en 2027 cada punto puede importar y que conservar unidos a los aliados evita abrir espacios innecesarios a la oposición.
El Verde, además, ya mandó su propio mensaje: no existen cheques en blanco. Quiere acompañar la transformación, pero también pretende llegar a la negociación con estructura, votos y posiciones propias.
Por eso la palabra importante quizá no sea imbatible.
Es unidad.
Morena puede comenzar como favorito. Incluso puede tener una ventaja considerable.
Pero todavía faltan candidaturas, encuestas, acuerdos con los aliados, reparto de municipios y distritos, paridad de género y, sobre todo, administrar a quienes se queden fuera.
Y enfrente habrá una oposición que intenta construir su propia suma.
En política electoral nadie es imbatible antes de contar los votos.
Morena, Verde y PT pueden tener hoy la ventaja. El verdadero reto será conservarla cuando llegue la hora de repartir el poder.
LA VENCIDA
Édgar González Zatarain ya no dejó espacio para interpretaciones.
Quiere competir por la Coordinación Municipal de la Defensa de la Cuarta Transformación en Mazatlán y esperará la convocatoria de Morena para registrarse.
Nada sorpresivo.
Su nombre ya había sido colocado por Imelda Castro entre los perfiles interesados en Mazatlán y desde hace semanas Édgar viene acompañando actividades políticas en el sur del estado.
Pero su frase sí resume bien el momento:
“La tercera es la vencida”.
Édgar tiene algo que otros aspirantes todavía tendrán que construir: conocimiento público y experiencia directa gobernando Mazatlán. Fue alcalde y ahora pretende convertir los resultados de aquella administración en su principal carta de presentación.
Ahí estará también su examen.
Porque haber gobernado representa ventaja, pero inevitablemente obliga a rendir cuentas. Édgar tendrá que convencer de que dejó mejores condiciones de las que encontró y explicar aquello que quedó pendiente.
Además, la competencia comienza a crecer.
Estrella Palacios tiene la posibilidad de buscar continuidad; Carlos Escobar ya manifestó sus aspiraciones; María Joseé Salazar acaba de levantar la mano; y existen otros nombres dentro de Morena que seguramente aparecerán cuando llegue la convocatoria.
Édgar, sin embargo, parece tener clara su ruta.
Esperar los tiempos, registrarse y medirse.
Y hay un detalle político importante: desde ahora habla de unidad cualquiera que sea el resultado.
Falta saber si todos pensarán igual cuando las encuestas comiencen a dejar nombres fuera.
Porque levantar la mano es sencillo.
Lo difícil para Morena en Mazatlán comenzará cuando tenga que bajar todas menos una.
SIGUIENTE PASO
Ana Ayala no necesita levantar demasiado la voz para dejar claro hacia dónde pretende caminar.
La diputada federal ya confirmó que buscará participar en la encuesta de Morena por Ahome.
Y llega con algunas cartas.
Dos periodos en San Lázaro, experiencia administrativa, conocimiento presupuestal, presencia territorial y una elección de 2024 que le permite presumir más de cien mil votos.
Pero una elección municipal es otra historia.
Porque ahora no tendrá enfrente solamente a la oposición. Primero deberá competir dentro de Morena contra perfiles que también tienen estructura, territorio y aspiraciones.
Ahí aparecen Minerva Vázquez, Isaura Salas, Cutberto Ríos y Mingo Vázquez.
Y todavía existe una variable que puede terminar moviendo todo el tablero: el género.
Ana tiene además una ventaja política circunstancial. Mientras otros aspirantes necesitan generar agenda para mantenerse visibles, ella tiene enfrente la discusión del Presupuesto 2027 y la oportunidad de demostrar desde San Lázaro qué puede conseguir para Ahome y Sinaloa.
Eso puede valer más que cualquier discurso anticipado de campaña.
Porque Ana Ayala ya dijo que quiere.
Ahora tendrá que demostrar cuánto pesa.
FACTOR FINAL
Verónica Avilés Rochín tiene una ruta política que comienza a verse con mayor claridad rumbo al 2027: la Presidencia Municipal de Badiraguato.
Y no sería una aspiración construida de la noche a la mañana.
Su principal fortaleza está precisamente en el territorio. Antes de llegar al Congreso del Estado pasó por distintas responsabilidades en Badiraguato y Surutato, por lo que conoce comunidades, liderazgos y la dinámica política de un municipio donde la cercanía sigue teniendo mucho peso.
Ahora, como diputada local de Morena, tiene una plataforma diferente.
El Congreso le ha permitido ampliar su exposición, construir relaciones fuera del municipio y asumir una agenda estatal desde la Comisión de Turismo. Pero si su objetivo finalmente es Badiraguato, tendrá que convertir esa presencia institucional en respaldo político dentro de casa.
Y ahí comienza lo interesante.
Porque Morena tendrá abundancia de aspirantes en prácticamente todo Sinaloa y Badiraguato difícilmente será la excepción. La candidatura dependerá de encuesta, acuerdos internos y, particularmente, de cómo termine acomodándose la paridad de género en los 20 municipios.
Verónica tiene territorio, experiencia administrativa y una diputación desde donde mantenerse vigente.
Ahora falta la parte decisiva.
SEÑALES ADELANTADAS
El pasado 20 de agosto, en este mismo espacio, pusimos la mirada sobre María Joseé Salazar y planteamos una pregunta sencilla: ¿hacia dónde va?
Entonces no había destape.
Tampoco una declaración abierta sobre alguna aspiración política.
Pero había señales.
Su presencia comenzaba a rebasar los espacios estrictamente empresariales. Conferencias, liderazgo, actividades sociales, deporte, turismo y una exposición pública cada vez más enfocada en su propia figura.
Por eso escribimos entonces: “Una cosa es promocionar una empresa. Otra es comenzar a posicionar a la persona”.
Y agregamos que María Joseé era uno de esos personajes que habría que observar rumbo al 2027.
Veintiún días después comienza a aparecer la respuesta.
María Joseé confirmó que buscará la Coordinación Municipal de la Defensa de la Transformación en Mazatlán.
Ahora la lectura cambia.
Ya no tenemos que preguntarnos si existe una intención política. Existe.
Lo que falta conocer es hasta dónde puede llegar.
Tiene un perfil diferente dentro de la competencia morenista: mujer, empresaria, relativamente nueva en la disputa electoral y con presencia en sectores económicos y sociales.
Pero una cosa es levantar la mano y otra construir una candidatura.
Vendrán territorio, estructura, posicionamiento y, finalmente, las encuestas.
El 20 de agosto dijimos que había que observarla.
Hoy ya sabemos por qué.

SEP 10 2026