Entre Veredas

Marco Antonio Lizárraga

“Hay que acostumbrarse a vivir con los enemigos, ya que no a todos podemos hacerles nuestros amigos”,  Alexis Tocqueville (1805-1859) Político e historiador francés.

CONDICIONES

Imelda Castro hizo algo que inevitablemente tendría consecuencias políticas: puso nombres y apellidos a la carrera por las principales alcaldías de Sinaloa.

Culiacán, Mazatlán y Ahome ya tienen una primera fotografía.

Formalmente, Imelda fue cuidadosa. No habló de candidatos ni de favoritos. Habló de perfiles interesados y reiteró que Morena resolverá mediante encuestas, además de cumplir con la paridad de género.

Pero en política, aparecer en una lista nunca es un asunto menor.

Los que están… y los que faltan

En Culiacán colocó a Merary Villegas, Tere Guerra, Jesús Ibarra, Rodolfo Valenzuela y Ricardo Madrid.

En Mazatlán mencionó a Estrella Palacios, Carlos Escobar, Édgar González Zatarain, Olegaria Carrazco y Manuel Guerrero.

Y para Ahome aparecieron Ana Ayala, Juana Minerva Vázquez, Isaura Salas, Cutberto Ríos y Mingo Vázquez.

La lista tiene equilibrio entre Morena y sus aliados, hombres y mujeres, legisladores, funcionarios y figuras con experiencia electoral.

Pero inmediatamente surgió otra lectura: también importan quienes no fueron mencionados.

No significa que estén descartados. La propia Imelda aclaró que puede haber seis, siete o hasta diez interesados por municipio. Además, días antes había insistido en algo fundamental: ella no designará coordinadores municipales; corresponderá al partido y a las encuestas definirlos.

Aun así, difícilmente quien tenga una aspiración dejará de preguntarse por qué algunos nombres llegaron a la primera lista pública y otros no.

Ahome reaccionó rápido

Es quizá donde mejor podemos observar el efecto de la declaración.

Mingo Vázquez no dejó pasar la oportunidad. Recibió favorablemente su inclusión y confirmó que está dispuesto a levantar la mano. Su caso es particularmente interesante porque representa al Partido Verde y ya compitió dos veces por la alcaldía.

Cutberto Ríos también reconoció aspiraciones, aunque con mayor prudencia: esperará la convocatoria y estará donde determine el movimiento.

Y el alcalde Antonio Menéndez, cuyo nombre no apareció en la relación, pidió esperar los tiempos y recordó que todavía no existe convocatoria municipal. Tampoco cerró completamente la puerta: sostuvo que quienes participan en un partido tienen legítimo derecho a aspirar.

Tres respuestas diferentes.

Y precisamente por eso Ahome comienza a ponerse interesante.

Mazatlán tiene una lectura especial

Aquí sobresale Estrella Palacios.

Hace apenas unos días regresó a la Presidencia Municipal después de competir por la coordinación estatal. Ahora su nombre aparece colocado por Imelda entre quienes podrían participar por Mazatlán.

No significa que la reelección esté decidida.

Pero confirma que la continuidad de Estrella ya forma parte de los escenarios políticos posibles para 2027.

Y eso cambia la lectura de su regreso al Ayuntamiento. Sus resultados durante los próximos meses tendrán inevitablemente una doble evaluación: administrativa y política.

La encuesta apenas comienza

Morena tiene una ventaja evidente: le sobran aspirantes.

Pero esa fortaleza puede convertirse también en su principal dificultad.

Porque mientras todos pueden aspirar, solamente uno podrá encabezar cada municipio. Y todavía falta incorporar una variable capaz de modificar cualquier pronóstico: la paridad.

Imelda ya adelantó que por lo menos diez candidaturas municipales corresponderán a mujeres y que, entre Culiacán, Mazatlán, Ahome y Guasave, incluso podrían ser tres mujeres y solamente un hombre.

Por eso sería prematuro hablar de favoritos.

Primero vendrán convocatorias. Después registros. Luego encuestas. Y finalmente las decisiones.

Pero Imelda ya provocó algo importante:

puso a caminar la conversación municipal.

Los mencionados comenzarán a medir posibilidades. Los que ya aspiraban y quedaron fuera de esa primera relación seguramente buscarán hacerse visibles. Y los partidos aliados también comenzarán a defender sus espacios.

Ese será el verdadero reto para Morena.

No demostrar que tiene cuadros.

Demostrar que puede escoger entre tantos sin dividirse.

Porque una lista puede incluir a todos.

Una candidatura, no.

EL RETO 

Hay una expresión utilizada por Graciela Domínguez Nava que quizá explique mejor que cualquier estadística el tamaño del problema de seguridad que enfrenta Sinaloa: recuperar la movilidad durante las tardes y las noches.

Los estudiantes quieren regresar a sus horarios normales. Los transportistas necesitan ampliar sus recorridos. Los comerciantes quieren mantener abiertos sus negocios. Los hoteleros de Mazatlán piden carreteras más seguras.

En el fondo, todos están solicitando prácticamente lo mismo: recuperar la normalidad.

Por eso resulta interesante que el Plan Integral de Seguridad y Gobernabilidad que prepara Graciela comience a incorporar las propuestas de empresarios, universidades, comerciantes, hoteleros y transportistas. La estrategia estatal pretende combinar fortalecimiento policial, prevención y acciones sociales, además de mantener la coordinación con la Federación.

Es una ruta razonable.

Pero también coloca una vara bastante clara para medir resultados.

La seguridad no solamente tendrá que reflejarse en estadísticas delictivas. Tendrá que comenzar a sentirse cuando un estudiante pueda salir de clases por la noche, cuando una familia vuelva a cenar fuera, cuando el transporte recupere horarios y cuando viajar por carretera deje de representar una preocupación extraordinaria.

Y justamente en Mazatlán aparece la otra pieza.

Estrella Palacios regresó al Ayuntamiento cambiando los mandos de Seguridad Pública y ahora, junto con el nuevo secretario Gabino Ulises Jacobo Guerrero, puso en marcha un grupo de reacción inmediata integrado por 55 policías: 30 nuevos elementos y 25 que ya pertenecían a la corporación. Su tarea será realizar recorridos y operativos especiales en las colonias.

La decisión tiene relevancia porque empieza a darle contenido a aquella “nueva etapa” que Estrella anunció cuando retomó la Presidencia Municipal.

Primero cambió mandos. Ahora modifica la operación. Falta lo más importante: los resultados.

Y ahí deberán encontrarse necesariamente las estrategias de Graciela y Estrella.

El Gobierno estatal puede diseñar un plan integral, mantener el despliegue federal y escuchar a los sectores. El Ayuntamiento puede reforzar su Policía y recuperar presencia en las colonias. Pero para el ciudadano poco importará qué nivel de gobierno realizó cada parte si al final puede volver a desarrollar su vida cotidiana con tranquilidad.

La verdadera medición

Durante mucho tiempo hemos medido la seguridad contando homicidios, robos, detenidos, armas aseguradas y elementos desplegados.

Son indicadores indispensables. Pero quizá Sinaloa necesite agregar otros mucho más sencillos.

¿A qué hora deja de pasar el transporte? ¿Hasta qué hora permanece abierto un comercio? ¿Los estudiantes pueden regresar a clases vespertinas? ¿Las familias vuelven a salir por la noche? ¿Los turistas se sienten seguros viajando por carretera?

Ahí puede estar una medición mucho más cercana de lo que significa recuperar la paz.

Graciela está escuchando y construyendo su estrategia. Estrella comenzó a reorganizar la seguridad municipal. Ambas decisiones apuntan hacia un mismo objetivo.

Ahora viene la parte difícil.

No solamente recuperar las calles.

Conseguir que la gente quiera volver a utilizarlas. 

¿LLAMADA DE ATENCIÓN?

En política, algunas renuncias pesan más por las razones que dejan entrever que por el cargo que se abandona.

La decisión de Martín Ochoa López de dejar la coordinación de la bancada de Morena en el Cabildo de Mazatlán merece leerse bajo esa lógica.

Ochoa no renuncia como regidor. Tampoco abandona Morena. Lo que deja es la responsabilidad de coordinar políticamente a los regidores del partido porque, según su propio escrito, dejaron de existir condiciones indispensables: comunicación, diálogo, confianza y voluntad para construir colectivamente.

No acusa directamente a nadie. Pero tampoco parece una renuncia de trámite.

La decisión ocurre apenas después del regreso de Estrella Palacios Domínguez a la Presidencia Municipal y cuando la alcaldesa comienza a imprimir una nueva dinámica a su administración.

Cambió los mandos de Seguridad Pública, anunció nuevas estrategias operativas y mantiene abierta la posibilidad de realizar más ajustes dentro del gobierno municipal.

Por eso la salida de Ochoa de la coordinación introduce otra variable: cómo está la relación política hacia el interior del propio grupo gobernante.

Una cosa es reorganizar el gabinete. Otra es mantener cohesionada la representación de Morena en el Cabildo. Y ambas serán necesarias para gobernar. Hay dos expresiones particularmente relevantes en la carta.

La primera es que ya no existen las condiciones necesarias para ejercer plenamente la coordinación.

La segunda resulta todavía más política:  “Los cargos y las responsabilidades son temporales, mientras que la dignidad, las convicciones y la forma de hacer política deben permanecer”.

Cada quien podrá interpretar esas palabras.

Lo prudente, mientras Ochoa no detalle públicamente qué ocurrió, es no atribuir responsabilidades ni convertir diferencias políticas en una ruptura que él mismo no ha planteado.

Pero tampoco tendría sentido minimizar el mensaje.

Cuando el coordinador de una bancada oficialista renuncia argumentando falta de comunicación, confianza y construcción colectiva, hay una señal política que merece atención.

Esto ocurre además cuando Mazatlán entra en una etapa particularmente interesante. Estrella acaba de regresar al gobierno y su nombre ya aparece entre los perfiles considerados dentro de Morena para la elección municipal de 2027.

Eso hace todavía más importante lo que ocurra dentro del Ayuntamiento. Si esta segunda etapa pretende tener mayor sello propio, deberá construir simultáneamente autoridad administrativa y acuerdos políticos.

Martín Ochoa continuará siendo regidor de Morena. Estrella continuará gobernando.  Y seguramente la bancada tendrá pronto un nuevo coordinador. Formalmente puede terminar ahí. Políticamente, queda una pregunta:

¿La renuncia de Martín Ochoa es solamente el cierre de un ciclo personal o la primera expresión pública de diferencias más profundas dentro del grupo gobernante en Mazatlán?

La respuesta no está todavía en la carta.

Pero la carta obliga a hacer la pregunta.

PESO PROPIO

El mensaje de Ricardo Madrid tiene más fondo que una simple capacitación partidista.

El Partido Verde comenzó a preparar estructura rumbo a 2027 bajo una premisa interesante: acompañar, pero también pesar.

Madrid reconoce a Imelda Castro y mantiene al Verde dentro del proyecto de la Cuarta Transformación. Pero al mismo tiempo coloca una frase que merece atención: “no existen cheques en blanco”.

No necesariamente significa distanciamiento. Significa negociación.

Porque conforme Morena comience a definir alcaldías, diputaciones federales y distritos locales, sus aliados también pondrán números, estructura y perfiles sobre la mesa.

Y algunos ya están ahí.

Ricardo Madrid aparece en la conversación por Culiacán y Mingo Vázquez en Ahome, ambos mencionados recientemente por Imelda entre los perfiles interesados en esas presidencias municipales.

Por eso el llamado Plan V tiene una lectura electoral sencilla: el Verde quiere llegar a la negociación de 2027 con algo más que su membrete.

Quiere territorio, organización y candidatos competitivos. Morena seguirá siendo la fuerza dominante dentro de la alianza. Eso difícilmente está en discusión.

Lo que comenzará a discutirse es cuánto vale electoralmente cada aliado y cómo se traduce ese valor en candidaturas. Ahí está lo interesante.

Porque las alianzas se construyen con coincidencias. Pero las candidaturas se negocian con números.

CRÍTICA

La crítica de Roxana Rubio toca un punto que seguramente acompañará a Morena rumbo a 2027: cómo hacer política electoral mientras Sinaloa continúa enfrentando una grave problemática de seguridad.

La panista cuestiona las reuniones privadas encabezadas por Ariadna Montiel, el retiro de celulares y el posterior encuentro de cuadros morenistas en el Country Club. Esos encuentros efectivamente ocurrieron y formaron parte de la reorganización interna del partido.

Pero también hay que separar responsabilidades. Morena tiene derecho a organizarse como partido y prepararse electoralmente; eso, por sí mismo, no significa que esté abandonando las tareas de gobierno. La responsabilidad institucional de enfrentar la inseguridad corresponde a los gobiernos y autoridades competentes.

Donde la crítica de Roxana encuentra terreno político es en el contraste.

Mientras los partidos comienzan a hablar de encuestas, coordinaciones y candidaturas, Sinaloa sigue registrando episodios de violencia particularmente dolorosos, como la muerte de un niño de un año y cuatro meses durante un ataque armado en Culiacán.

Por eso el debate no debería reducirse a si Morena puede reunirse o si la oposición puede criticarlo.

La pregunta verdaderamente importante es otra:

¿Puede la política sinaloense comenzar a pensar en 2027 cuando una parte de la sociedad todavía está preocupada por cómo terminar 2026?

Ahí está el desafío no solamente para Morena.

SEP 8 2026

Por elpiripituchi

Fundador y Creador del Sitio