
Entre Veredas
Marco Antonio Lizárraga
“Es un alivio encontrar en un libro de reglas o de leyes alguna que nunca te afectará”, Dorothy Parker (1893-1967) Escritora y crítica estadounidense.
ACOMODOS
La designación de Imelda Castro Castro como coordinadora de la Defensa de la Transformación en Sinaloa resolvió una parte importante de la ecuación de Morena rumbo a 2027. La conducción estatal tiene nombre. Ahora comienza algo posiblemente más complejo: ordenar todo lo que viene debajo.
El recorrido anunciado por Sinaloa tiene oficialmente como propósito divulgar el Segundo Informe de Claudia Sheinbaum y fortalecer la organización territorial. Pero políticamente significa mucho más. Es el inicio de la operación de una estructura que Morena pretende llevar cohesionada al próximo proceso electoral.
Y los números importan.
Más de 300 mil militantes y 3 mil 800 comités seccionales representan una plataforma territorial considerable. Sin embargo, una estructura grande no necesariamente significa una estructura disciplinada. El reto de Imelda será convertir ese músculo partidista en organización efectiva y, principalmente, administrar las aspiraciones que comenzarán a surgir en cada municipio y distrito.
Ahí estará la verdadera prueba.
Después de Imelda vienen las demás batallas
La definición estatal cerró una competencia, pero abrirá muchas otras.
Vienen las coordinaciones de los siete distritos federales. Después aparecerán las presidencias municipales y posteriormente las candidaturas locales. En cada espacio existen grupos, liderazgos y proyectos que buscarán posicionarse.
La propia Imelda dejó una frase que prácticamente marca las reglas de esta siguiente etapa: “Cada quien va a caminar en el lugar que quiere incidir para ganar la encuesta”.
Eso significa territorio.
Quien quiera candidatura tendrá que construir presencia, estructura y eventualmente números. A partir de ahora veremos más recorridos, reuniones, fotografías y acercamientos con las bases. Algunos serán trabajo partidista. Otros, inevitablemente, serán posicionamiento político.
La frontera será muy delgada.
Hay además un elemento que no debe perderse. Imelda no habla solamente de Morena. Plantea incorporar a las estructuras del Partido Verde y del Partido del Trabajo.
Eso confirma que la construcción rumbo a 2027 comienza a pensarse como un proyecto de alianza, no exclusivamente como una operación interna de Morena.
Pero también agrega dificultad.
Porque mantener unidos a los partidos en torno a una figura estatal puede resultar relativamente sencillo. Distribuir siete distritos federales, 20 presidencias municipales y las candidaturas al Congreso será otra historia.
Ahí aparecerán los intereses reales.
Morena tiene algo que cualquier partido quisiera tener: muchos aspirantes competitivos. Pero esa fortaleza puede convertirse en problema si las encuestas dejan demasiados inconformes.
Por eso el recorrido de Imelda también puede entenderse como una operación preventiva.
Primero organizar. Después competir. Finalmente cerrar filas.
El método parece claro.
La incógnita será si funciona cuando comiencen a repartirse las posiciones.
Porque la candidatura principal prácticamente dejó de ser la discusión dentro del movimiento. La siguiente batalla de Morena estará abajo: municipios, distritos y Congreso.
Y esa probablemente será bastante más complicada.
Imelda ya ganó su encuesta. Ahora tendrá que demostrar si también puede ordenar el tablero.
PLANTEAMIENTO
El planteamiento del diputado Ambrocio Chávez Chávez pone sobre la mesa un tema que tendrá cada vez mayor peso en las decisiones públicas: Sinaloa está envejeciendo y el gobierno tendrá que prepararse.
Actualmente más de 505 mil sinaloenses tienen 60 años o más, alrededor del 16 por ciento de la población. La tendencia apunta a que en 2034 habrá más adultos mayores que menores de 12 años.
Eso significa presión creciente sobre hospitales, medicamentos, atención especializada, sistemas de cuidados, infraestructura urbana y, necesariamente, sobre el presupuesto público.
Las pensiones representan un respaldo importante —más de 366 mil sinaloenses reciben este apoyo—, pero el desafío no termina con entregar una transferencia económica.
Envejecer con dignidad también significa salud, movilidad, cuidados, oportunidades productivas y espacios adecuados.
La propuesta de Ambrocio Chávez de abrir un encuentro estatal puede ayudar a colocar el tema en la agenda. El siguiente paso tendría que ser convertir la discusión en políticas públicas y previsiones presupuestales.
Porque el envejecimiento de Sinaloa no es un problema del futuro.
Ya comenzó. La diferencia estará en prepararse ahora o intentar resolverlo cuando la presión social y financiera sea mucho mayor.
LEVANTA LA MANO
La diputada Martha Yolanda Dagnino Camacho no anunció una candidatura a la Presidencia Municipal de Guasave, pero tampoco la descartó.
Y en política, cuando alguien reconoce públicamente que “sería maravilloso servir a Guasave” desde la alcaldía, el mensaje queda colocado.
Dagnino tiene un elemento a su favor: conoce la administración municipal desde diferentes posiciones. Ha sido síndica, regidora y ahora diputada local. Esa trayectoria puede darle argumentos para construir una eventual aspiración.
Sin embargo, querer competir y conseguir la candidatura son cosas distintas.
Morena entrará próximamente en una etapa de definiciones municipales donde pesarán encuestas, territorio, competitividad, género y los acuerdos internos con sus aliados. Guasave seguramente no será una excepción.
Por eso las declaraciones de Dagnino deben entenderse como una primera señal. No está diciendo que será candidata, pero sí dejando claro que está disponible para entrar a la competencia.
Y conforme se acerque 2027 veremos más expresiones similares.
Porque primero aparecen las aspiraciones.
Después vienen las encuestas. Y ahí es donde realmente comienza la política.
SEÑALES
El encuentro de la gobernadora interina Graciela Domínguez Nava con el presidente de Coparmex en Guasave, Erick Mena, mantiene una señal que su administración ha buscado enviar desde el inicio: abrir interlocución con los sectores productivos de Sinaloa.
No es un asunto menor.
En un escenario marcado por problemas de seguridad y sus efectos económicos, gobierno y empresarios necesitan canales permanentes de comunicación. La confianza también se construye escuchando.
Sin embargo, existe una diferencia entre reunirse y construir acuerdos. Del encuentro no se informaron compromisos, acciones o resultados concretos, por lo que su alcance, por ahora, debe entenderse principalmente como político e institucional.
La apertura suma. El diálogo también.
Pero conforme avance la administración de Graciela Domínguez, la evaluación dejará de estar en cuántas reuniones sostiene y comenzará a estar en qué resultados producen esas reuniones.
LO QUE SIGUE
Con Imelda Castro definida como coordinadora estatal, Morena entra ahora a una etapa más compleja: ordenar las aspiraciones que vienen debajo.
Las próximas convocatorias para distritos federales, municipios y posteriormente distritos locales comenzarán a mostrar quién realmente tiene estructura, territorio y posibilidades de competir rumbo a 2027.
El llamado de Edgar Barraza a privilegiar la unidad tiene sentido precisamente por eso. El problema de Morena no parece ser la falta de aspirantes, sino administrar a quienes no resulten favorecidos en las encuestas.
Las reglas todavía no están publicadas y eso mantiene abiertas varias interrogantes, incluso si será posible registrarse para distintos espacios.
La competencia apenas comienza.
Morena ya resolvió la cabeza del proyecto en Sinaloa. Ahora viene lo difícil: acomodar el resto de las piezas sin fracturar el tablero.
LA ULTIMA
La visita de Claudia Sheinbaum a Sinaloa el próximo 20 de septiembre tendrá una lectura especial: será su primer encuentro con la gobernadora interina Graciela Domínguez Nava.
Más allá de la gira por el Segundo Informe, la reunión llega cuando seguridad y gobernabilidad siguen siendo los principales desafíos del estado. A ello se suma el anuncio de una próxima visita del Gabinete de Seguridad federal para mantener el seguimiento de la situación sinaloense.
Para Graciela, el encuentro representa una oportunidad de fortalecer la coordinación y el respaldo federal.
La fotografía será importante. Pero para Sinaloa será mucho más importante conocer qué acuerdos y resultados quedan después de ella.
