
Entre Veredas
Marco Antonio Lizárraga
“Si discutes mucho para probar tu sabiduría, pronto probarás tu ignorancia”, Muslih-Ud-Din Saadi (1184-1291) Poeta persa.
POSIBILIDADES
En política no siempre llega primero quien toma la salida más concurrida. A veces, mientras todos pelean por el mismo carril, alguien encuentra una ruta distinta, avanza sin hacer demasiado ruido y termina apareciendo en el mismo punto donde se resolverá la competencia.
Eso puede estar ocurriendo con Ricardo Madrid Pérez.
El diputado federal y dirigente del Partido Verde Ecologista de México en Sinaloa tiene frente a sí una circunstancia política que merece observarse con detenimiento: mientras los aspirantes de Morena tendrán que eliminarse entre ellos para alcanzar cuatro lugares en la encuesta definitiva por la Coordinación Estatal de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional, Madrid tiene una vía diferente.
La del Verde.
Y si los acuerdos nacionales entre Morena, PVEM y Partido del Trabajo se mantienen como hasta ahora han sido explicados, Ricardo Madrid podría llegar a la encuesta definitiva sin tener que pasar por la batalla interna que hoy enfrenta a los principales cuadros morenistas de Sinaloa.
Ahí comienza lo interesante.
Primero, pongamos los palitos y las bolitas
Morena tiene un grupo amplio de aspirantes buscando encabezar la sucesión sinaloense. Pero Ignacio Mier Velazco ya puso números sobre la mesa. A la encuesta definitiva llegarían dos mujeres y dos hombres propuestos por Morena, mientras que el Partido Verde y el Partido del Trabajo tendrían derecho a colocar un perfil cada uno.
En términos sencillos: Morena tendría cuatro espacios. El Verde tendría uno. El PT tendría otro.
Hasta seis nombres. Por eso la primera competencia realmente feroz no necesariamente será la encuesta definitiva. Será la criba anterior.
Entre las mujeres de Morena, Imelda Castro, Tere Guerra, Graciela Domínguez y Estrella Palacios aparecen dentro de la disputa visible por solamente dos posiciones.
Entre los hombres, Gerardo Vargas Landeros, Omar López Campos, Rodolfo Valenzuela Santos, Jesús Ibarra Ramos, Kristiam Espinoza y Tomás López Bajo tendrían que disputar otros dos lugares.
Y mientras todos ellos están obligados a sobrevivir a esa eliminación, Ricardo Madrid observa desde otro carril.
Madrid no necesita ganarle todavía a los morenistas
Esta es la primera gran ventaja política que tiene el dirigente del Verde. Ricardo Madrid no necesita colocarse entre los dos hombres mejor posicionados de Morena porque no está compitiendo por uno de esos espacios. Su lugar depende del PVEM.
El Verde viene impulsándolo desde meses atrás y Madrid ha reconocido públicamente que la participación de su partido dentro de la encuesta definitiva forma parte de los acuerdos nacionales construidos con Morena y el PT. Eso cambia completamente su circunstancia.
Mientras Gerardo Vargas, Omar López, Rodolfo Valenzuela, Jesús Ibarra, Kristiam Espinoza y Tomás López tienen enfrente una primera aduana, Madrid podría evitarla si el Verde mantiene su decisión de llevarlo como representante.
Eso no quiere decir que tenga asegurada la Coordinación. Quiere decir algo distinto: tiene una ruta más corta para llegar a la pelea definitiva. Y en política, llegar a la boleta donde realmente se decide siempre representa una ventaja.
El Verde ya consiguió algo importante
Hay que observar también qué significa políticamente el acuerdo entre los tres partidos. Morena pudo haber diseñado un procedimiento exclusivamente interno y posteriormente sentarse con sus aliados a negociar la candidatura.
No ocurrió así. El esquema explicado hasta ahora incorpora a PVEM y PT dentro de la medición definitiva. Eso significa que los aliados no solamente acompañarán a Morena después de la decisión.
Participarán en ella. Y aquí está una diferencia fundamental. Si Ricardo Madrid aparece en la encuesta final, no estará ahí solamente para cumplir con una cortesía política hacia el Verde.
Estará formalmente dentro de la competencia.
Entonces habrá que medirlo.
Y si lo van a medir, existe matemáticamente la posibilidad de que gane.
¿Morena aceptaría que ganara alguien del Verde?
Esta es probablemente la primera gran pregunta. Y la respuesta inmediata es: tendría que verse.
Hasta este momento no existe información pública suficiente para afirmar que Morena, PVEM y PT hayan acordado que Sinaloa será encabezado por el Partido Verde.
Tampoco existe evidencia pública que permita asegurar que Ricardo Madrid tenga negociada la Coordinación.
Afirmarlo sería adelantarnos demasiado. Pero tampoco podemos cometer el error contrario y asumir que los espacios concedidos al Verde y al PT son únicamente testimoniales.
Porque entonces habría que preguntarse para qué incorporarlos a la encuesta.
Si los tres partidos aceptan medir conjuntamente seis perfiles y uno de ellos obtiene claramente mejores números, desconocer posteriormente el resultado podría generar un problema político mayor que reconocerlo.
Especialmente cuando Morena insiste en que la encuesta será el mecanismo para resolver quién debe encabezar. Ahí está la primera rendija.
Cuatro de Morena contra uno del Verde
Existe además un escenario interesante desde el punto de vista político-electoral.
Morena llegará a la encuesta definitiva con cuatro perfiles. Dos hombres. Dos mujeres. O tres mujeres, un hombre. El Verde, con uno. El PT con otro.
En una medición donde aparezcan seis nombres, los cuatro morenistas podrían terminar disputándose segmentos similares del electorado identificado con la Cuarta Transformación.No significa que sus preferencias necesariamente se dividan matemáticamente entre cuatro.
Las encuestas no funcionan de esa manera. Pero sí significa que habrá cuatro figuras provenientes del mismo partido tratando de concentrar reconocimiento, positivos y preferencia frente a un solo representante del Verde.
Madrid tendría que aprovechar esa circunstancia. Necesitaría dejar de ser visto únicamente como “el candidato del Verde” y convertirse en una opción aceptable también para una parte considerable del electorado morenista. Esa es una tarea mucho más complicada. Pero no imposible.
Ricardo Madrid necesita crecer fuera del Verde
Aquí aparece su principal desafío. El PVEM puede llevarlo hasta la encuesta. Pero probablemente no pueda llevarlo solo hasta la Coordinación. Para ganar necesitaría penetrar en una base electoral mucho más amplia que la estructura propia del Partido Verde.
Necesitaría reconocimiento. Positivos. Competitividad. Y, sobre todo, aceptación entre simpatizantes de la Cuarta Transformación que mayoritariamente identifican el proyecto con Morena.
Ahí se jugará buena parte de sus posibilidades. Porque una cosa es tener asegurado el derecho de participar. Y otra muy diferente ganar. El espacio del Verde puede ponerlo frente a la portería. El gol tendrá que meterlo él.
También importa quiénes sean los cuatro de Morena
Este punto puede terminar siendo determinante. Las posibilidades de Ricardo Madrid no pueden analizarse solamente a partir de sus propios números. Dependerán también de quiénes sobrevivan al filtro morenista.
No sería igual competir contra cuatro perfiles con enorme reconocimiento estatal que hacerlo frente a una combinación de aspirantes con fortalezas territoriales distintas.Tampoco sería igual enfrentar a figuras que compartan electorado entre sí que encontrarse con un perfil morenista capaz de concentrar rápidamente las preferencias.
Por eso la primera encuesta de Morena será importante incluso para Madrid. Aunque él no participe directamente en esa eliminación, el resultado determinará quiénes serán sus adversarios. Y, por lo tanto, determinará también sus posibilidades.
¿Y el PT?
No hay que perderlo de vista. El Partido del Trabajo tendría también derecho a colocar un perfil dentro de la encuesta final. Eso convierte al PT en otra pieza de la negociación. Si Morena aporta cuatro nombres, Verde uno y PT otro, el resultado no solamente medirá personas.
También medirá el peso real de los aliados dentro del bloque de la Cuarta Transformación en Sinaloa. Y dependiendo de quién represente al PT, podría existir fragmentación adicional o, por el contrario, concentración alrededor de alguno de los perfiles.
Pero el PT también será fundamental después. Porque si llegado el momento se requiere construir un acuerdo político entre los tres partidos, Morena y Verde no podrán ignorarlo. Una verdadera candidatura de unidad tendría que ser aceptable para los tres.
La otra ruta: convertirse en el candidato de la unidad
Hasta aquí hemos hablado de encuestas. Pero existe una segunda posibilidad. La política también se construye con acuerdos.
Y cuando tres partidos pretenden llegar juntos a una elección, el objetivo no siempre consiste únicamente en determinar quién tiene un punto más o un punto menos en determinada medición.
También importa encontrar una figura alrededor de la cual puedan caminar todos sin que alguno sienta que simplemente fue utilizado para acompañar al partido mayoritario.
Ahí Ricardo Madrid podría encontrar otra ruta.
No necesariamente la del candidato impuesto por el Verde.
Tampoco la de un acuerdo previamente amarrado para entregarle la Coordinación.
Sino la de un perfil que, llegado determinado momento, pueda resultar funcional para construir una verdadera unidad entre Morena, Partido Verde y Partido del Trabajo en Sinaloa.
Porque una alianza electoral necesita mucho más que tres logotipos colocados juntos en una boleta.
Necesita acuerdos.
Necesita espacios.
Necesita equilibrios.
Y, sobre todo, necesita que los partidos que la integran tengan razones suficientes para salir a defender al mismo candidato.
El problema de Morena puede convertirse en oportunidad para Madrid
Aquí entra otro elemento. Morena tiene muchos aspirantes. Y solamente uno podrá encabezar. Ese proceso inevitablemente producirá ganadores y perdedores. Primero vendrá la eliminación para definir a los cuatro perfiles morenistas que llegarán a la medición definitiva.
Después vendrá otra competencia para determinar quién obtiene las mejores condiciones para encabezar. Cada filtro puede dejar heridas. Porque detrás de cada aspirante existen grupos, estructuras, liderazgos municipales, legisladores, funcionarios, operadores políticos y proyectos personales.
La dirigencia nacional lo sabe. Por eso el llamado permanente durante estas semanas ha sido a la unidad. La gran pregunta llegará después: ¿qué pasa si la encuesta no produce un ganador suficientemente contundente dentro de Morena?
Ahí cambia el tablero.
Cuando un tercero puede resolver el empate
Hagamos un ejercicio. No una afirmación. Un escenario. Supongamos que los principales aspirantes de Morena terminan relativamente cerca entre sí. Que ninguno consigue construir una ventaja política incuestionable.
Que respaldar a uno provoca resistencia entre los grupos de los demás. Y que, paralelamente, Ricardo Madrid aparece con números competitivos y niveles aceptables de reconocimiento dentro del electorado de la Cuarta Transformación.
Entonces la discusión podría dejar de ser exclusivamente: ¿quién ganó dentro de Morena?
Y convertirse en otra: ¿quién puede mantener unida a la alianza?
Ahí Madrid podría adquirir un valor político diferente. Porque al no pertenecer directamente a ninguno de los grupos internos que actualmente disputan la Coordinación dentro de Morena, eventualmente podría funcionar como una salida de equilibrio.
No sería sencillo. Morena es ampliamente la fuerza dominante dentro de la alianza y naturalmente buscará encabezar la gubernatura. Pero precisamente por eso resulta significativo que haya aceptado reservar espacios para que Verde y PT participen en la medición definitiva.
Los aliados están dentro del proceso. Y si están dentro, sus resultados tendrán que ser considerados.
Una candidatura tendría que construirse, no imponerse
Para que Ricardo Madrid pudiera convertirse en esa figura necesitaría algo fundamental: ser aceptable para Morena.
No basta con tener el respaldo del Verde. Tampoco bastaría un acuerdo cupular. Necesitaría demostrar que puede representar al conjunto de la alianza sin provocar una ruptura en la estructura morenista.
Ahí estaría probablemente su examen más difícil. Porque tendría que convencer simultáneamente a tres fuerzas. Al Verde, de que puede representar sus intereses. Al PT, de que existen condiciones para caminar juntos.
Y a Morena, de que entregarle la conducción de la alianza no significaría renunciar al proyecto político que esa fuerza representa en Sinaloa. Eso solamente podría construirse mediante acuerdos.
Las encuestas cuentan, pero los acuerdos también
Tenemos que entender algo. Las encuestas son instrumentos de decisión política. Pero no sustituyen a la política.
Si todo se resolviera exclusivamente colocando seis nombres frente a los ciudadanos y escogiendo al que aparezca arriba, no serían necesarias las reuniones entre dirigencias, los acuerdos nacionales, las negociaciones entre partidos ni los llamados permanentes a mantener la unidad.
Y existen. Porque después de medir viene probablemente la parte más complicada: construir alrededor del ganador.
Ahí puede aparecer Ricardo Madrid. No necesariamente como quien derrota a Morena. Sino como alguien que pudiera terminar siendo aceptado por Morena, Verde y PT para evitar que una competencia interna termine fracturando al bloque.
Es solamente un escenario. Pero políticamente es posible.
El Verde tendría entonces una carta mucho más grande
Si eso ocurriera, el PVEM habría conseguido algo mucho más importante que colocar un nombre entre los seis finalistas. Habría colocado sobre la mesa una alternativa de negociación.
Y Ricardo Madrid pasaría de ser simplemente el representante del Verde a convertirse eventualmente en el perfil de una alianza.
La diferencia es enorme. En el primer escenario depende de los números que pueda obtener en la encuesta. En el segundo depende también de su capacidad para generar acuerdos mucho más allá del Verde. Ahí está probablemente la verdadera oportunidad.
Porque Morena tiene estructura. Tiene territorio. Tiene voto. Tiene aspirantes competitivos. Pero también tiene una disputa interna que deberá resolver sin fracturarse. El Verde tiene solamente un espacio. Pero precisamente porque tiene uno, puede concentrar su apuesta.
La paradoja de Ricardo Madrid
Y entonces llegamos a una paradoja interesante. Ricardo Madrid podría terminar creciendo políticamente precisamente porque no pertenece a Morena.
Mientras los aspirantes morenistas representan diferentes historias, grupos, relaciones y equilibrios internos, Madrid podría presentarse como una figura externa a esas disputas, pero interna al proyecto de alianza.
Ni completamente afuera. Ni completamente adentro. En política, esas posiciones intermedias algunas veces resultan incómodas. Pero otras veces terminan siendo extraordinariamente útiles. Sobre todo cuando llega el momento de construir acuerdos.
No tendría que derrotar a Morena, sino convencerla
Ese podría terminar siendo el verdadero reto de Ricardo Madrid. No necesariamente derrotar políticamente a Morena. Sino convencerla. Convencerla de que puede representar el proyecto común.
Convencer al PT de caminar con él. Convencer al Verde de mantener su apuesta. Y, fundamentalmente, convencer a los ciudadanos de que no representa únicamente a un partido que tiene un espacio reservado en una encuesta, sino a una alianza que pretende conservar el gobierno de Sinaloa en 2027.
Si consigue hacerlo, su ruta cambia completamente. Ya no estaríamos hablando solamente del hombre que llegó a la encuesta porque el Verde tenía derecho a un lugar. Estaríamos hablando de alguien que pudo convertir ese lugar en una posición de negociación. Y después, quizá, convertir la negociación en consenso.
El factor que puede cambiarlo absolutamente todo
Pero existe un elemento que está por encima de Ricardo Madrid, de los aspirantes morenistas e incluso de la propia encuesta estatal. La paridad de género. Morena y sus aliados tendrán que construir una distribución nacional de candidaturas para las gubernaturas que estarán en disputa en 2027.
Y esa decisión puede modificar cualquier escenario sinaloense. Supongamos que Ricardo Madrid obtiene excelentes números. Supongamos incluso que logra convertirse en una figura aceptable para Morena, Verde y PT.
Todavía habría que saber si dentro de la distribución nacional Sinaloa puede ser encabezado por un hombre. Si la definición nacional determina que la entidad debe corresponder a una mujer, la discusión entre Madrid y los hombres de Morena podría quedar políticamente anulada.
Por eso la encuesta es importantísima. Los acuerdos también. Pero ninguno puede analizarse sin colocar sobre la mesa la paridad.
¿Existe un acuerdo para entregarle Sinaloa al Verde?
Hasta ahora, no hay elementos públicos suficientes para sostenerlo. Y hay que decirlo claramente. Una cosa es que exista un acuerdo nacional para que el PVEM tenga un lugar dentro de la encuesta. Otra completamente distinta es que exista un acuerdo para que Ricardo Madrid encabece.
Lo primero está reconocido públicamente. Lo segundo pertenece, por ahora, al terreno de las versiones y las especulaciones. Sin embargo, en política los acuerdos también se construyen por etapas. Primero consigues estar en la mesa.
Después consigues participar en la decisión. Luego buscas convertirte en una alternativa. Y finalmente intentas generar consenso. El Verde ya consiguió estar sentado. Ahora falta saber hasta dónde pretende llegar.
Una negociación que podría ir más allá de Sinaloa
Tampoco debe analizarse el caso como si Sinaloa estuviera aislado del resto del país. En 2027 habrá múltiples gubernaturas en disputa y Morena necesitará nuevamente construir acuerdos con sus aliados. Eso abre una negociación nacional mucho más grande.
Morena, Verde y PT tendrán que decidir dónde compiten juntos, quién encabeza cada candidatura, cómo cumplen con la paridad y qué espacios corresponden a cada fuerza.
Sinaloa puede formar parte de ese rompecabezas.
Y si en algún momento el Verde pretende encabezar una gubernatura dentro de la alianza, necesitará presentar un perfil competitivo. Ahí es donde Ricardo Madrid adquiere otra dimensión. No solamente importa cuánto pesa dentro del Verde. Importa cuánto puede pesar frente a Morena. Y cuánto puede servir para mantener juntos a los tres partidos.
La ruta completa de Madrid
Entonces volvamos a los palitos y las bolitas. Para que Ricardo Madrid termine encabezando la Coordinación tendrían que alinearse varias circunstancias. Primero, que el PVEM ratifique que él será su representante.
Segundo, que se mantenga el acuerdo para incorporar un perfil verde a la encuesta definitiva. Tercero, que Madrid llegue competitivo a esa medición. Cuarto, que sus números le permitan disputar seriamente la Coordinación frente a los cuatro perfiles de Morena y el representante del PT. Pero aquí aparece una segunda carretera.
Si los resultados dentro de Morena son cerrados, si existen dificultades para construir unidad alrededor de alguno de sus aspirantes y si Madrid consigue convertirse en un perfil aceptable para las tres fuerzas, podría aparecer como una opción de equilibrio.
Después tendría que conseguir el respaldo político de Morena, PVEM y PT. Y finalmente tendría que superar la gran aduana nacional: la paridad. Son muchas condiciones. Pero existe carretera. Y eso es precisamente lo que hace interesante su caso.
Mientras Morena se elimina, Madrid espera
Los próximos días serán fundamentales. Morena está entrando en la etapa donde deberá comenzar a reducir su lista.Para algunos aspirantes será el momento más complicado de todo el proceso porque ni siquiera alcanzarán la encuesta definitiva.
Ricardo Madrid tiene otra circunstancia. Mientras Morena elimina aspirantes, él necesita mantener una sola cosa: el respaldo del Verde. Si lo conserva, podrá sentarse en la mesa definitiva. Y una vez sentado ahí comenzará otra historia.
Porque entonces ya no solamente importará quién recorrió más municipios, quién realizó más asambleas o quién consiguió sobrevivir a la interna morenista. Importarán los números. Pero también importarán los acuerdos. Ricardo Madrid todavía está lejos de tener asegurada la Coordinación Estatal de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional.
No hay elementos para afirmar que exista un acuerdo para entregársela. Pero también está mucho más cerca de competir seriamente por ella de lo que podría parecer cuando solamente se cuentan los nombres de Morena.
Mientras unos pelean por llegar a la final, Madrid podría tener una ruta prácticamente directa para disputarla. Y después puede ocurrir algo todavía más interesante.
Que la pregunta deje de ser: ¿puede Ricardo Madrid ganarle a Morena?
Y termine siendo: ¿puede Ricardo Madrid convertirse en el hombre que logre poner de acuerdo a Morena, Verde y PT en Sinaloa?
Si llega ese momento, ya no estaremos hablando solamente de encuestas. Estaremos hablando de política. Y en política, muchas veces, la unidad también gana elecciones.
Tiempo al tiempo.
