¿Y SI SÍ REGRESA ROCHA?

¡Ah, chirrión…! Bastó que en un par de columnas nacionales se hablara del posible regreso de Rubén Rocha Moya para que en Sinaloa hubiera más gente desvelada que en una fiesta patronal.

Y no precisamente porque la ciudadanía esté organizando una bienvenida. No. Los que no durmieron fueron otros. Los que empezaron a sudar frío fueron muchos políticos que desde hace meses ya se sentían dueños del rancho, herederos del movimiento, candidatos naturales, iluminados por la gracia divina y hasta repartiendo posiciones que ni siquiera existen.

Nomás les movieron el tapete y se les aflojó la quijada.

Porque una cosa es sentirse muy fregón cuando el patrón no está… y otra muy distinta cuando existe la posibilidad de que vuelva. Ahí sí cambió el color de la cara.

Porque no hay que tener tan mala memoria.

Muchos de los que hoy ocupan una curul, una presidencia municipal, una secretaría, una dirección o una delegación, no llegaron solos. No llegaron porque fueran unos monstruos de la política. No llegaron porque el pueblo los anduviera buscando con veladoras.

Llegaron porque Rubén Rocha Moya los hizo candidatos.

Así de sencillo.

Y algunos hasta deberían prenderle una veladora cada ocho días.

Porque antes de Morena nadie los pelaba. En el PRI eran de segunda mesa. En el PAN ni los invitaban a las reuniones importantes. En el PRD sobrevivían de milagro. Y otros andaban brincando de partido en partido como chapulines buscando la mata más verde.

Hasta que Rocha les abrió la puerta.

Les dio confianza.

Les dio candidatura.

Les dio poder.

Les dio nombre.

Y algunos hasta apellido político.

Pero el poder tiene una enfermedad muy curiosa.

Provoca amnesia.

Empiezan a creer que ganaron solos. Que el pueblo votó únicamente porque ellos eran muy bonitos. Que el cargo era un derecho divino.

Y cuando sintieron que Rocha ya era historia… comenzaron las traiciones.

Porque hay que decirlo como es.

Hubo quienes no solamente cambiaron de grupo. También cambiaron de discurso. De amigos. De convicciones. Hasta de principios… si es que alguna vez los tuvieron.

Lo negaron más veces que Pedro negó a Jesús.

Y todavía tuvieron el descaro de decir que ellos eran los verdaderos fundadores del movimiento.

¡Háganme el favor!

Hay diputados que hace unos meses ni saludaban al Gobernador y hoy seguramente traen el rosario completo entre las manos. Hay alcaldes que ya se sentían bendecidos por otro santo. Funcionarios que ya hasta estaban haciendo maletas para brincar al siguiente proyecto. Diputados federales que hace rato cambiaron de camiseta, aunque todavía traigan el mismo uniforme.

Y todos tienen algo en común.

Mordieron la mano que les dio de comer.

Porque en política hay algo peor que perder una elección.

Perder la memoria.

Qué rápido olvidaron quién los hizo.

Qué rápido olvidaron quién los defendió.

Qué rápido olvidaron quién los sentó en la mesa donde hoy comen.

Y ahora una simple versión publicada en medios nacionales les quitó el sueño.

Imagínense si se confirma.

Va a haber más de uno fingiendo llamadas telefónicas. Otros van a jurar que nunca hablaron mal. Algunos van a borrar fotografías. Otros van a cambiar hasta la biografía de sus redes sociales.

Porque en política son especialistas para acomodarse donde caliente el sol.

No conocen la palabra lealtad.

Conocen la palabra conveniencia.

Pero aquí viene lo verdaderamente importante.

Más allá de los nervios de los traidores.

Más allá del miedo de los oportunistas.

Más allá del susto de quienes ya repartían candidaturas como si fueran dulces.

Si Rubén Rocha Moya regresa, tiene una obligación con los sinaloenses.

Dar la cara.

Porque la gente merece respuestas.

¿Qué va a pasar con su proceso?

¿En qué situación jurídica se encuentra?

¿Qué sigue?

¿Quién va a poner orden en un estado que lleva demasiado tiempo viviendo entre la incertidumbre?

¿Qué respuesta habrá para los empresarios?

¿Para quienes perdieron sus negocios?

¿Para quienes dejaron de invertir?

¿Para las madres buscadoras?

¿Para las familias desplazadas?

¿Para quienes perdieron un hijo?

¿Para quienes viven con miedo de salir por las noches?

Porque mientras los políticos andan jugando ajedrez con las candidaturas… la gente anda jugando a sobrevivir.

Esa es la enorme diferencia.

Y por eso el posible regreso de Rocha no debería convertirse solamente en un asunto político. Debe convertirse en un momento para responderle a Sinaloa.

Porque ya estuvo bueno de discursos.

Ya estuvo bueno de boletines.

Ya estuvo bueno de echarle la culpa al pasado, al presente y hasta al clima.

Sinaloa necesita respuestas.

No aplausos.

Y mientras eso ocurre, yo seguiré disfrutando el espectáculo.

Porque pocas cosas son tan entretenidas como ver correr a los que juraban ser muy valientes.

Los mismos que hace unas semanas hablaban de lealtad… hoy rezan para que el teléfono no suene.

Los mismos que presumían tener nuevo padrino… hoy voltean para todos lados como niño que quebró el florero y está esperando que llegue el papá.

Así es la política.

Mientras el poder parece irse, todos cambian de bandera.

Pero cuando el poder amenaza con regresar…

Hasta los Judas empiezan a buscar dónde comprar un rosario.

Y ahí es donde se pondrá interesante la película. Porque una cosa es andar de valiente cuando el jefe está ausente y otra muy distinta cuando vuelve a aparecer por la puerta principal. Ahí se acabarán los discursos de ocasión, las sonrisas de compromiso y las lealtades de utilería. Más de uno va a tener que tragarse sus palabras, borrar publicaciones, justificar reuniones y explicar por qué cambió de bando tan rápido.

Porque en política todos hablan de principios, pero muchos viven de las oportunidades. Se dicen hombres y mujeres de convicción, cuando en realidad son expertos en acomodarse donde mejor calienta el sol. Son capaces de cambiar de grupo, de líder y hasta de ideología con tal de conservar el cargo. Esos no hacen política; hacen negocios.

Y si Rocha regresa, no solamente volverá un gobernador. También regresará el hombre que sabe perfectamente quién estuvo a su lado y quién aprovechó su ausencia para intentar enterrarlo políticamente. Porque podrán engañar a la opinión pública, podrán inventar narrativas y hasta venderse como los nuevos dueños del movimiento, pero hay algo que no podrán borrar: la memoria de quien les dio la oportunidad cuando nadie apostaba un peso por ellos.

Mientras tanto, los sinaloenses seguimos esperando algo mucho más importante que la guerra de los grupos. Esperamos paz, certidumbre, inversión, empleos y un gobierno que responda. Porque la gente ya está cansada de ver cómo los políticos pelean por el poder mientras las familias pelean por salir adelante.

Ojalá que, si ese regreso se concreta, también regrese la obligación de rendir cuentas. Porque los ciudadanos merecen respuestas y porque quienes hoy tiemblan no lo hacen por amor a Sinaloa; tiemblan porque saben que, cuando vuelva el que repartía las cartas, también llegará el momento de pasar lista… y de cobrar las traiciones.

Según yo… El Goyo 310.

Link web …. https://goyo-310.com/y-si-si-regresa-rocha/

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JUL 11 2026

Por elpiripituchi

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