
AL QUE NO LE GUSTE, QUE NO LE ENTRE
Y si no se quiere pasear, pues que no vaya y pida raid.
Así de sencillo.
Y esto va directamente para la hoy gobernadora interina de Sinaloa. Porque sí, gobernadora interina. Vamos dejando de lado las excusas, los sentimentalismos y las protecciones especiales. No se trata de si es mujer, no se trata de si está embarazada, no se trata de si algunos consideran que debe ser tratada con mayor delicadeza. Se trata de que hoy ocupa el cargo más importante del estado y de que miles de sinaloenses dependen de las decisiones que usted tome o deje de tomar.
Y la realidad es brutal: les está quedando a deber.
Porque nadie la obligó a estar ahí. Nadie la llevó arrastrando al despacho principal. Nadie le puso un cuchillo en las costillas para que aceptara el cargo. Usted lo quiso. Usted levantó la mano. Usted protestó. Usted aceptó la responsabilidad. Así que ahora no puede sorprenderse porque los ciudadanos le exijan resultados, porque los medios le hagan preguntas incómodas o porque la gente esté molesta.
Lo que sí sorprende es la facilidad con la que usted se molesta cuando la critican.
Tiene una piel tan delgada que cualquier observación parece ofenderla. Cualquier cuestionamiento parece un ataque. Cualquier opinión distinta parece una afrenta personal. Y entonces aparecen los operadores, los defensores de oficio y los empleados del aparato gubernamental intentando desacreditar, intimidar o callar a quienes se atreven a señalar lo evidente.
Pero gobernadora, el problema no es la crítica.
El problema es la realidad.
Y la realidad es que Sinaloa sigue atrapado en una crisis de seguridad que su gobierno no ha podido contener. La realidad es que la gente sigue viviendo con miedo. La realidad es que los empresarios siguen cerrando negocios, siguen reduciendo operaciones y siguen esperando condiciones que les permitan trabajar. La realidad es que miles de familias viven con incertidumbre mientras desde el gobierno se insiste en vender una normalidad que simplemente no existe.
Porque una cosa es lo que dicen los discursos oficiales y otra muy distinta es lo que viven los ciudadanos.
Usted sale a decir que Sinaloa avanza. Usted sale a decir que las instituciones funcionan. Usted sale a decir que el gobierno sigue caminando. Perdón, gobernadora, pero ¿dónde está caminando? Porque en las calles la percepción es exactamente la contraria. La gente no siente tranquilidad. La gente no siente confianza. La gente no siente que exista un gobierno fuerte tomando decisiones. Lo que siente es abandono.
Y mientras eso ocurre, usted sigue sin construir un liderazgo propio.
No ha sido capaz de convertirse en la voz de los sinaloenses. No ha sido capaz de salir a defender a las mujeres cuando los feminicidios siguen indignando a la sociedad. No ha sido capaz de encabezar una estrategia que genere confianza. No ha sido capaz de dar la cara de manera constante ante una ciudadanía que exige respuestas.
Ni siquiera ha tenido la capacidad política de establecer una comunicación directa y permanente con los ciudadanos. Todo pasa por filtros, por comunicados, por voceros, por secretarios y por oficinas que parecen más preocupadas por cuidar la imagen del gobierno que por resolver los problemas del estado.
Y ahí está uno de los mayores fracasos de esta administración.
Porque mientras ustedes intentan controlar la narrativa, la realidad sigue golpeando a los sinaloenses todos los días.
La violencia no se resuelve con boletines.
La crisis económica no se resuelve con fotografías.
El miedo no desaparece con discursos.
La indignación no se combate con propaganda.
Y el hartazgo ciudadano no se elimina porque un funcionario diga que todo está bajo control.
Lo más preocupante es que la capacidad que tanto presumieron quienes la impulsaron simplemente no aparece. Nos dijeron que estaba preparada. Nos dijeron que tenía experiencia. Nos dijeron que tenía sensibilidad. Nos dijeron que tenía visión. Nos dijeron que tenía carácter para enfrentar una de las etapas más difíciles de Sinaloa.
¿Dónde está todo eso?
Porque lo que hemos visto es silencio cuando se necesita firmeza. Lo que hemos visto es ausencia cuando se necesita liderazgo. Lo que hemos visto es una enorme distancia entre el discurso oficial y la realidad que enfrentan los ciudadanos.
Y sí, gobernadora, hay que decirlo con todas sus letras: hay muchas mujeres en Sinaloa con más capacidad política, más capacidad de gestión, más capacidad de diálogo, más capacidad de trabajo y mucho más carácter para enfrentar una crisis de este tamaño. Mujeres que entenderían que gobernar no es aparecer cuando conviene y esconderse cuando arrecian los problemas. Mujeres que comprenderían que un cargo de esta magnitud exige resultados y no excusas.
Porque mientras usted se incomoda con las críticas, los sinaloenses se incomodan con la inseguridad.
Mientras usted se molesta por los señalamientos, los ciudadanos se molestan porque los negocios siguen cerrando.
Mientras usted cuida las formas, las familias cuidan a sus hijos para que no les pase algo al salir a la calle.
Mientras usted habla de avances, la gente sigue esperando resultados.
Y esa es la diferencia entre gobernar desde una oficina y vivir la realidad que enfrentan los ciudadanos todos los días.
Por eso ya es momento de dejar de esconderse detrás de Comunicación Social. Ya es momento de dejar de mandar intermediarios. Ya es momento de dejar de refugiarse en los secretarios. Ya es momento de asumir plenamente la responsabilidad que usted misma aceptó.
Salga.
Dé la cara.
Responda preguntas.
Escuche críticas.
Enfrente la realidad.
Porque nadie la obligó a levantar la mano y decir “sí protesto”.
Usted lo hizo por voluntad propia.
Y si tuvo valor para aceptar el cargo, debería tenerlo también para asumir las consecuencias de ejercerlo.
si todo esto según yo, el Goyo310. ¡Fugaaa!
Link web …. https://goyo-310.com/al-que-no-le-guste-que-no-le-entre/
