
Diciembre revela urgencias y deudas municipales
Vianey Contreras
Salvador Alvarado amanece entre el olor a café de una sesión de Cabildo y el murmullo inquieto de un diciembre que siempre gasta más de lo que tiene. En la mesa principal, la alcaldesa Guadalupe López González revive los sorteos municipales como quien enciende una vieja tradición esperando nueva suerte: 50 lotes del Panteón Ciudad del Sol para quienes lleguen puntuales a pagar sus impuestos. Una tómbola programada para marzo que busca mover conciencias… y recaudación.
A unas calles, la ciudad vibra con otra rifa, la del consumo desbordado. Posadas, regalos, convivios, un calendario que vacía los bolsillos antes de que el año termine. El economista Everardo Angulo levanta la voz como advertencia: el aguinaldo, usado sin prioridades, se esfuma en tarjetas saturadas y créditos que cobrarán factura hasta la primavera.
Mientras tanto, en Tamazula, los ingenieros del programa RRAJA caminan entre polvo y linderos, midiendo terrenos donde las familias sueñan con un título que les dé más que certeza: pertenencia. La cuota de mil pesos acordada en asamblea alimenta a la brigada y al notario que dará fe de lo que por décadas fue palabra de confianza.
Así transcurre el día: entre incentivos para recaudar, familias que sobreviven la temporada y comunidades que siguen creyendo en organizarse. Salvador Alvarado escribe su propia crónica.