BENJAMÍN BOJÓRQUEZ OLEA

COLUMNA: SOBRE EL CAMINO 

La avaricia del alcalde de Salvador Alvarado… 

Dicen que cuando sacas la cabeza mucho antes de tiempo regularmente te la arrancan. Es como un pecado capital en política. Como les habíamos comentado con mucha anterioridad, de llegar a huracán categoría 5, se ha convertido en una cabañuela aldeana. Digo esto, porque la política es suma y no resta. En pocas palabras, el que se desespera pierde. Desde la campaña pasada el hoy alcalde en turno de “Tierra Santa”, Salvador Alvarado, Armando Camacho Aguilar, conocido popularmente en tierra Alvaradense como “el iguano”, da mucho de qué hablar, ya que su purificación tras convertirse en militante de Morena y la desobediencia política deja secuelas en un corto lapso de gobierno. A pocos meses de haber iniciado su gobierno las peleas al interior y fuera del Ayuntamiento de Salvador Alvarado, municipio, es la clara prueba de que continúan midiéndose para el 2024, cuando lo que deberían de hacer es ponerse a gobernar y administrar, es hora de que no arranca su gobierno, pues la narco elección que se celebró en Salvador Alvarado y en el resto de la entidad no es cosa menor, fue la principal circunstancia política, además de muchas traiciones del mismo PRI, fueron entre otras no menos importantes, las atenuantes visibles que se silenciaron por miedo u omisión, que finalmente le dieron el triunfo al que pretende buscar una reelección mucho antes de tiempo, pues existen muchas cosas por hacer por dicho municipio, las empresas cierran sus puertas, y el alcalde no entiende como debe administrar y gobernar el municipio. Insisto, no solo limpiando y pintando calles lo es todo, por supuesto una obra social importante y aplaudible, pero no lo es todo, porque primero debe imperar un buen equipo tanto al exterior e interior en un gobierno, sobre todo en lo político. Al contrario, se dividen y ocasionan desequilibrio entre los mismos grupos que buscan perpetuarse en el servicio público y en el partido de moda actualmente. Los síntomas de soberbia que caracterizan al alcalde ahora que es gobierno no justifica sus acciones, no está gobernando, peor aún, se suben a un ladrillo y tienen el vértigo del laberinto del poder se marean, y se encierran en su círculo rojo, no contestan las llamadas telefónicas y se creen la salvación del universo. Lo que aquí describo no es solo un síntoma benigno, de una enfermedad maligna, que es la soberbia y la avaricia política, que produce ceguera intelectual, miopía en la solución de los problemas y fantasía bucólica en el quehacer del poder y del dinero, que caracteriza a algunos miembros del sector público citados en nuestra columna del día de hoy, que dejaron el romanticismo histórico y la capacidad de servir en el anfiteatro de su casa. Una sonrisa simulada y la propia historia en el servicio público juzgarán al alcalde en turno. Buscar como ejemplo al secretario del Ayuntamiento, Roberto Valenzuela (¿Leal?) hablando con los empresarios y bloques de grupo al interior del Ayto, donde pinta un panorama excelso, cuando todos los indicadores económicos y políticos, muestran la crisis de un gobierno opaco y que desde el interior del Ayto existe una guerra, pues armarse para lo que venga sería pegarse un balazo en el pie, que principalmente golpea en el desarrollo del municipio. Debería preocuparle también el “círculo rojo” que rodea al alcalde y algunos simpatizantes más de derecha que de izquierda, pues con el ánimo de quedar bien dejan el espíritu crítico en la maleta y le pintan colores brillantes con fantasmagoría a sus jefes, haciéndoles creer que estamos en el paraíso, cuando la realidad es que estamos en el averno, cuya hoguera de ineptitudes nos quiere consumir. Mientras otros personajes reales de izquierda suman en la región del Évora, el alcalde de Salvador Alvarado y sus sequitos subordinados restan. No les extrañe, de no obtener una reelección o diputación local en el proceso que viene, el alcalde Armando Camacho emigre a otro partido político para sesear el hambre por obtener un cargo público a costa de su propia dignidad política que le pudiera quedar. ¿La diferencia es que las condiciones cambian constantemente en política? Si voy mal me regreso. 

GOTITAS DE AGUA: 

Espero y sea una suposición mía, pero desafortunadamente no lo es. Las cosas cada día empeoran. Por el bien de mi municipio de origen que líneas arriba menciono. Esperemos que cambien de conducta, que ahora si se pongan a trabajar por el plan de desarrollo económico, que incluya a profesionistas. Ojalá el alcalde entienda que para resolver el problema económico por lo que atraviesa el municipio, se requiere inversión, desarrollar infraestructura, además de fomentar una política más participativa, que deje el egoísmo y el multicitado (“primero yo y después yo”) Las cosas no se resuelven recorriendo la ciudad únicamente, se necesita salir de casa, delegar con responsabilidad técnica, dejar de buscar rivalidades, el municipio no tiene tiempo para revanchismos políticos. El pastel debe ser de todos, trabajar en unidad es la única forma de equilibrar un gobierno. Estos empleos políticos circunstanciales son temporales y repito, lamentablemente cada día que pasa la rispidez política fuera y dentro del Ayuntamiento de Salvador Alvarado se agudiza y pone en evidencia la avaricia política del señor Armando “el iguano” Camacho. Por último, señor alcalde de Guamúchil, ¿está por convicción o por un sueldo? Porque tal parece que, el sueldo es su principal arma que la misma población le reclamará en su momento. “Al tiempo”. “Si cierran la puerta, apaguen la luz”. “Nos vemos Mañana” 

Por elpiripituchi

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