Entre Veredas

Marco Antonio Lizárraga

“Lo único capaz de consolar a un hombre por las estupideces que hace, es el orgullo que le proporciona hacerlas”, Oscar Wilde (1854-1900)

EL CAOS

Algo comienza a llamar la atención dentro del PRI sinaloense rumbo a 2027. 

Mientras el diputado federal Mario Zamora Gastélum mantiene una agenda de encuentros con distintas fuerzas políticas y sectores sociales para construir una eventual alianza opositora, la dirigencia estatal del tricolor parece transitar por una ruta distinta, donde la figura de la senadora Paloma Sánchez Ramos adquiere mayor protagonismo. 

La diferencia no necesariamente significa una ruptura, pero sí abre una discusión sobre las condiciones de equidad que deberían existir entre quienes aspiran a representar al partido en la próxima elección de gobernador.

El encuentro de Zamora en Guamúchil ofrece una imagen interesante. Acompañado por la presidenta estatal del PAN, Wendy Barajas Cortés, el legislador sostuvo reuniones con abogados, representantes de sectores productivos y actores de distintas organizaciones políticas, incluidos integrantes del PRI y del Partido Sinaloense. 

Mientras tanto, reportes de actividades partidistas en Navolato muestran a la dirigencia estatal priista participando en espacios asociados con Paloma Sánchez. 

Son movimientos que, observados en conjunto, permiten preguntarse si el PRI está construyendo una estrategia institucional para sus dos aspirantes o si comienzan a configurarse proyectos paralelos.

La interrogante cobra mayor importancia porque tanto Mario Zamora como Paloma Sánchez fueron presentados por la dirigencia nacional del PRI como Defensores de México en Sinaloa. 

En principio, ambos forman parte de una misma estrategia de organización política. 

Por eso, la dirigencia encabezada por César Emiliano Gerardo Lugo enfrenta una responsabilidad que va más allá de expresar preferencias personales: establecer reglas claras, garantizar condiciones de participación y evitar que las diferencias internas se conviertan en obstáculos para los acuerdos que públicamente promueve el partido.

Hay otro elemento que merece atención. Si la dirigencia estatal concentra sus esfuerzos en posicionar a una sola figura, podría alimentar la percepción de que las definiciones comienzan a tomarse antes de establecer un procedimiento conocido por todos. 

Pero también sería precipitado concluir que existe una exclusión deliberada de Zamora únicamente por las publicaciones en redes sociales. 

Para sostener esa afirmación sería necesario revisar las convocatorias, los respaldos institucionales y las decisiones formales del partido.

Y aquí aparece una segunda discusión, quizá más delicada. En los círculos políticos comienza a plantearse si las prioridades de algunos integrantes de la dirigencia estatal están concentradas en construir un frente para disputar la gubernatura o en asegurar espacios legislativos para 2027. 

Es una hipótesis que merece seguimiento, no una conclusión acreditada. Las aspiraciones personales son legítimas, pero adquieren otra dimensión cuando quienes deben conducir un proceso también tienen intereses en sus resultados.

Lo paradójico es que el PRI habla de unidad opositora hacia afuera, mientras sus movimientos internos generan preguntas sobre la unidad hacia adentro. 

Paloma Sánchez ha manifestado públicamente que permanecerá en el partido y que la eventual alianza no debe girar alrededor de una persona. Zamora, por su parte, insiste en construir acuerdos con otras fuerzas políticas. 

Ambos discursos tienen puntos de coincidencia; lo que falta por conocer es cómo se traducirán en un procedimiento compartido.

Porque antes de exigir acuerdos al PAN, al PAS o a cualquier otra fuerza política, el PRI tendrá que resolver una cuestión fundamental dentro de su propia casa: si está dispuesto a ofrecer las mismas condiciones a sus aspirantes y construir una estrategia colectiva, o si permitirá que las preferencias de sus dirigentes marquen el rumbo de las decisiones.

Y esa es la discrepancia que comienza a generar conversación y que pone en peligro lo que tanto presumen ambas partes, una coyuntura política que les puede dar el triunfo electoral en el proceso de este 2027. 

No se trata todavía de determinar quién debe encabezar una candidatura, sino de conocer si el PRI sinaloense está organizándose para disputar el gobierno estatal o si sus propios intereses internos terminarán ocupando el centro de una negociación que apenas comienza.

Que al final es evidente, no lo ocultan, el PRI en Sinaloa sigue en las mismas prácticas cuando, lo que debe de ser en las redes sociales, es que ambos aspirantes priistas aparezcan con sus publicaciones. 

Si no, cheque los estados de Whatsapp y redes sociales de los dirigentes, se avientan puro “palomazo”, digo, ya deben tener algo “amarrado” porque si no, no lo hicieran. 

Nomás advertimos que si esta cosa no cambia, se les puede desplomar y bonito una oportunidad, a la que ellos llaman de oro, y si así fuera, con la división que generan, el PRI corre el riesgo de perder el registro en el estado. 

Hagan cuentas… Al final tanto descalabro y no aprenden la lección. 

LO QUE VIENE 

El encuentro de Imelda Castro Castro con Enlace Cívico Magisterial tiene una dimensión política que merece analizarse más allá de la fotografía y las expresiones de respaldo. 

Para Morena, la participación de una agrupación encabezada por Daniel Amador y Ricardo Madrid representa la posibilidad de establecer un diálogo organizado con docentes que mantienen vínculos cotidianos con distintas comunidades de Sinaloa. 

Es una relación que puede aportar conocimiento de las realidades locales, experiencia de organización y nuevas perspectivas a las actividades territoriales del partido.

El primer beneficio potencial es precisamente la interlocución. 

Las maestras y los maestros conocen de cerca problemas que no siempre aparecen en las agendas de las dirigencias: infraestructura escolar, transporte, condiciones sociales de las familias y dificultades de las comunidades rurales. 

Si las 760 asambleas convocadas por Morena incorporan esas preocupaciones, podrían convertirse en espacios para identificar demandas concretas y enriquecer la discusión sobre las prioridades del estado. 

El valor de esa participación no estaría únicamente en la presencia de docentes, sino en la posibilidad de escuchar sus planteamientos.

También existe una dimensión organizativa. 

Enlace Cívico Magisterial cuenta con referentes identificables y una dinámica de participación colectiva. 

Para Morena, mantener comunicación con agrupaciones de esta naturaleza puede facilitar la coordinación de reuniones, el intercambio de información y la integración voluntaria de militantes y simpatizantes a sus actividades. 

Sin embargo, la capacidad de convocatoria deberá observarse en los hechos y no suponerse a partir de un solo encuentro.

Una tercera dimensión es la posibilidad de ampliar el diálogo entre Morena y las distintas expresiones del magisterio. 

La reunión del 31 de octubre congregó, según las crónicas periodísticas, a más de tres mil docentes. La cifra permite dimensionar la convocatoria del encuentro, aunque no equivale a un respaldo político uniforme ni anticipa comportamientos electorales. 

El propio reconocimiento de Imelda Castro a la pluralidad del sector resulta importante para entender que la participación de una agrupación no sustituye la diversidad de opiniones de sus integrantes.

Desde una perspectiva institucional, esta relación también plantea responsabilidades. 

La participación partidista de los docentes debe ser libre y mantenerse separada de sus funciones educativas, sin utilización de recursos escolares ni presiones sobre compañeros o familias. 

Esa distinción protege tanto los derechos políticos del magisterio como la autonomía de las instituciones educativas.

En síntesis, el encuentro puede aportar a Morena tres elementos observables: interlocución social, experiencia organizativa y participación voluntaria en sus asambleas. 

Su alcance real dependerá de cómo se desarrollen esas actividades, de la continuidad de los vínculos y de la capacidad para escuchar demandas concretas.

Porque el significado político de una reunión no está solamente en cuántas personas congrega, sino en qué relación se construye después de ella. 

Y esa es la conversación que deja abierta el acercamiento entre Imelda Castro y Encuentro Cívico Magisterial.

FIGURA

Mientras algunos de los aspirantes a la coordinación municipal de Morena en Mazatlán han intensificado sus recorridos y encuentros partidistas, la alcaldesa Estrella Palacios Domínguez mantiene una dinámica distinta, concentrada principalmente en sus responsabilidades de gobierno. 

Aunque su presencia en las actividades del proceso interno parece menos visible que la de otros participantes, su agenda institucional le permite mantener contacto directo con habitantes de colonias, sindicaturas y comunidades rurales. Son dos formas de presencia pública que conviene distinguir, particularmente porque la presidenta municipal también ha manifestado su interés en participar en las definiciones políticas de 2027.

Un ejemplo es el programa Contigo Mazatlán, un programa que siempre, desde el comienzo de su gobierno la ha acercado con los ciudadanos, que al cierre de octubre reportaba 70 jornadas en colonias y comunidades. 

Tan solo en Quinta Chapalita se recibieron 75 solicitudes ciudadanas, mientras que en Villas del Rey se atendieron planteamientos relacionados con servicios públicos, apoyos sociales y trámites municipales. 

Este esquema de atención representa una oportunidad para conocer directamente las necesidades de las familias, pero también establece una responsabilidad: demostrar cuántas peticiones reciben solución y cuáles permanecen pendientes.

Desde la perspectiva política, resulta interesante observar cómo la gestión cotidiana de una alcaldesa puede influir en su reconocimiento público sin necesidad de desarrollar una agenda exclusivamente partidista. 

La cercanía con los ciudadanos, la atención social y la presencia institucional son elementos que forman parte de la percepción sobre cualquier gobierno. 

Sin embargo, no sería correcto asumir que esas actividades se traducen automáticamente en respaldo electoral o en una ventaja dentro de Morena. 

Esa valoración requiere escuchar a la ciudadanía y examinar resultados.

Estrella Palacios enfrenta, además, una exigencia particular: su administración será evaluada no solamente por los programas sociales, sino por la respuesta a problemas de seguridad, drenaje, infraestructura y servicios públicos, pese a todas las vicisitudes está sacando la chamba. 

Ahí estará una parte importante del debate sobre su gestión. También deberá mantenerse una separación clara entre los recursos destinados a las responsabilidades del Ayuntamiento y cualquier actividad relacionada con sus aspiraciones partidistas.

PROPUESTA

El movimiento político del magisterio sinaloense comienza a ofrecer elementos interesantes para el análisis rumbo a 2027. Ricardo Madrid Uriarte, secretario general de la Sección 53 del SNTE, ha mantenido actividades en municipios que forman parte del Distrito Electoral Local 06, cuya cabecera se encuentra en Mocorito y que comprende también Badiraguato, Sinaloa y parte de Juan José Ríos. 

La coincidencia territorial llama la atención, particularmente en un momento en que los partidos comienzan a definir sus espacios de participación y sus posibles representantes.

En septiembre y octubre se documentaron visitas del dirigente sindical a planteles educativos de Mocorito, mientras que en febrero participó en actividades institucionales en Badiraguato. 

Los encuentros han sido presentados como parte de sus responsabilidades gremiales, relacionadas con la atención de las necesidades del magisterio, y aclaramos la atención es en todo el estado, pero hemos notado particularidad por lo mencionado.

Sin embargo, su presencia en una región que comparte una misma demarcación electoral abre una pregunta legítima para la conversación política: ¿podría Ricardo Madrid Uriarte contemplar, en algún momento, una participación como representante popular?

La interrogante adquiere otra dimensión por su vinculación con Encuentro Cívico Magisterial y el reciente acercamiento de esta agrupación con Imelda Castro Castro, coordinadora para la defensa de la Transformación en Sinaloa. 

La relación entre organización sindical y participación partidista no es nueva, pero exige distinguir entre las actividades propias del sindicato, las decisiones políticas individuales de sus integrantes y cualquier aspiración electoral que pudiera surgir.

Actualmente, el Distrito 06 está representado por Verónica Avilés Rochín, legisladora de Morena que ha manifestado interés en participar en el proceso político municipal de Badiraguato. 

Ese escenario añade un elemento a las futuras definiciones de la demarcación, aunque todavía no permite establecer quiénes buscarán formalmente la diputación local.

Por ahora, no existe una declaración pública localizada de Madrid Uriarte que confirme una aspiración a ese escaño, ni elementos suficientes para afirmar que Morena lo contemple como candidato. 

Sus recorridos tienen explicaciones sindicales documentadas y deben entenderse inicialmente en ese contexto.

Lo interesante será observar si esa presencia territorial continúa dentro de su agenda gremial o si, con el paso de los meses, el propio dirigente decide expresar alguna intención política.

Porque en tiempos de definiciones electorales, no toda actividad territorial constituye una aspiración. 

Pero cuando coinciden liderazgos, organizaciones y espacios geográficos, también resulta válido preguntarse qué papel buscará desempeñar cada actor en la siguiente etapa de la vida pública de Sinaloa.

Tiempo al tiempo. 

ACTIVACIÓN 

Manuel de Jesús “Meny” Guerrero Verdugo comienza a mostrar una dinámica territorial que merece atención dentro de las distintas expresiones de Morena en Mazatlán. 

El diputado local y aspirante a la coordinación municipal de la Cuarta Transformación sostuvo encuentros durante el fin de semana en Villa Unión y en el tianguis de la colonia Benito Juárez, dos espacios con características distintas, pero donde el contacto directo con la ciudadanía constituye el elemento común.

En Villa Unión, mediante una asamblea informativa, Guerrero mantuvo comunicación con habitantes de la sindicatura sobre asuntos del movimiento y preocupaciones comunitarias. 

Posteriormente, en el tianguis de la Benito Juárez, conversó con comerciantes y visitantes, acercándose a un sector cuya actividad económica depende de las condiciones cotidianas del municipio. 

Ambos encuentros reflejan una agenda que combina organización partidista y escucha ciudadana.

Hay un elemento interesante en estos recorridos: la experiencia política y docente de Meny Guerrero encuentra un espacio de interlocución fuera de las oficinas y los actos institucionales. 

Sin embargo, el verdadero alcance de estas actividades deberá medirse por la continuidad del diálogo y la atención que reciban los planteamientos recogidos.

Porque rumbo a 2027, la conversación política en Mazatlán no solamente estará en las aspiraciones de quienes buscan participar, sino también en la capacidad de cada uno para conocer las necesidades de la población y convertirlas en propuestas concretas. Ahí estará una parte importante de la discusión sobre el futuro del municipio.

marcoantoniolizarraga@entreveredas.com.mx

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