Sergio Sarmiento
“¿Cuánto tiempo duraron libres las redes sociales? Diez años. Ahora ya están todas tomadas, controladas”. Andrés Manuel López Obrador, 30.09.2026
La 4T, con sus pretensiones de humanismo surgido del pueblo bueno, siempre culpa a alguien más de sus problemas. La violencia es responsabilidad de Felipe Calderón, quien dejó la Presidencia hace 14 años.
El capo mayor del huachicol es Ernesto Ruffo, quien terminó su período como gobernador de Baja California hace 31 años. El ataque violento del 1 de octubre a la Escuela Secundaria General 13 de Torreón, Coahuila, en el que murió una maestra, es culpa de las “plataformas digitales”.
La respuesta, una vez más, es la censura. El 2 de octubre la presidenta Sheinbaum anunció la formación de un equipo de trabajo para combatir la violencia coordinado por la consejera jurídica, Luisa María Alcalde, con la participación de la Secretaría de Seguridad y la Agencia de Transformación Digital.
“Y el primer objetivo es exigir a las plataformas digitales que bajen de su contenido en el momento en que encuentren comunicados o acciones que tiendan a la violencia, al abuso o al acoso; es decir, prohibir que haya ese tipo de publicaciones en las plataformas digitales”.
Sí, el Gobierno del “Prohibido prohibir” se prepara para ordenar nuevas prohibiciones. “Para la próxima semana se prevé trabajar en un decreto que establezca obligaciones para las plataformas digitales en materia de detección, reporte y remoción oportuna de contenidos y comentarios que inciten directamente a la violencia, así como mecanismos de coordinación con las autoridades competentes”, dice la Presidencia. La idea es forzar a las plataformas a censurarse porque el Gobierno humanista no censura.
En México, hemos pasado de las “benditas redes sociales” a las malditas redes culpables de todo lo malo. “Los hombres más ricos del mundo son los dueños de todos los medios de comunicación, sobre todo ahora de las redes sociales”, dijo el expresidente López Obrador, el 30 de septiembre al lanzar un video –en redes sociales, por supuesto– para promover su nuevo libro, Pueblo. “Cuando surgió el Twitter, el Face, yo decía ‘benditas redes sociales’. Ya teníamos la posibilidad de comunicarnos, se rompe el cerco informativo”. Pero ahora las redes sociales han sido “todas tomadas, controladas”.
La violencia es un problema complejo, y los jóvenes son quienes la han ejercido mayoritariamente desde el inicio de los tiempos sin necesidad de medios ni redes.
Las atrocidades de la guerra de Troya no fueron ocasionadas por los cantos homéricos, ni las matanzas de Alejandro Magno por las narraciones de Plutarco o de Quinto Curcio Rufo. Los pogromos contra los judíos en el imperio ruso y la “solución final” de Hitler al “problema judío” no se sustentaron ni en los medios ni en las redes.
Ni siquiera el combate a la impunidad es garantía. Coahuila ha sido el estado más exitoso en la reducción de la violencia. En 2012, registró mil 160 homicidios dolosos, o 40 por cada 100 mil habitantes, pero para 2025 fueron sólo 109, esto es, 3 por 100 mil.
La enorme mayoría de los homicidios en México quedan impunes, pero el fiscal coahuilense Federico Fernández Montañez, me aseguró en una entrevista el 2 de octubre, que todos los homicidios en el estado en 2026, han sido resueltos. La impunidad ha sido cero.
Un estado de talante censor y prohibicionista, sin embargo, busca cualquier pretexto para alcanzar sus fines. Los lineamientos para las audiencias y las nuevas disposiciones de protección industrial y derechos de autor están hechos para censurar. Ahora la 4T aprovecha la tragedia de la secundaria 13 de Torreón para fortalecer más su proyecto de censura.
Bloque negro
Una vez más hubo actos de violencia y rapiña en las manifestaciones del 2 de octubre, pero los organizadores y los responsables de la seguridad en la CDMX se lavan las manos al atribuir estos actos al “bloque negro”. Si este es responsable, nada se puede hacer.