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Guadalupe Robles

Siete tipos de políticos actuales

  1. El toma-selfis. Es el político que vive de su autorretrato. El que espera impaciente a que termine un acto para tomarse una foto con el político importante: el presidente, el líder del partido o el gobernador. O con la gente del pueblo por aquello de las apariencias partidistas. Y porque viste a su red social. Para ese político la selfi es la manera de disfrutar visualmente su poder, su suerte y su buen salario, o la pretensión de poder aspirar a ellos. Debería haber un contador de selfis para políticos. Así tendríamos un ranking que podría ser contrastado con los logros de su trabajo.
  2. El hambriento de redes sociales. En esta categoría hay muchos perfiles: el político pendenciero, frívolo, ridículo o protagonista. Todo lo hace para ser relevante en la red. Sabe que el talento o la seriedad no da relevancia en estos tiempos. La gente reniega y se indigna con los políticos impresentables, pero le aburre quienes tienen seriedad. Vivimos tiempos de celebridades de lo absurdo y de lo cínico. El político moderno ha caído en ese juego. Y quienes los eligen, también.
  3. El fanático. Es el político que no se toma el riesgo de pensar por sí mismo. Sigue a ciegas las indicaciones de su partido y las de sus jefes. A ese no le importa la realidad ni el dolor de la gente: por encima está la línea y el discurso de su partido. Es un seguidor ciego de principios que ha hecho suyos. Sabe que lo que más importa es ser arropado por la marca del partido y su gobierno.
  4. El resentido. Este político generalmente está en la oposición. No entiende, o más bien no quiere entender, por qué el electorado le ha dado la espalda a su partido. Por qué no quiere saber nada de él. Por qué no reconoce todo lo que, según él, hizo por el país. Por eso le reprocha al pueblo su falta de lealtad. Su falta de memoria. No entiende que todo tiene un final. Que siempre habrá otros que endulcen y convenzan al pueblo para que vote por ellos. Así como lo hizo su partido en su tiempo.
  5. El plurinominal. Es el político que sueña con estar en la lista del reparto de cargos de representación, sin ganar la elección directamente en las urnas. Es parte de las élites partidistas y hace todos los méritos hacia los jefes, quienes son quienes finalmente los elegirán. Los políticos con deseos plurinominales son los que desplazan a los militantes de a pie. Son los que viven de los malos resultados de su partido, pues es así como salen ganando. Las candidaturas plurinominales, son la gran obsesión de los políticos cómodos.
  6. El que nunca habla. Es el político bulto. Es el político que está, pero no está. Nunca polemiza, no propone, no sube a tribuna y nunca concede entrevistas. Es el político que siempre flota. El que “preferiría no hacerlo”, como Bartleby. El que levantará la mano para aprobar los mandados del partido, sin titubear. De manera mecánica. Si bien no da problemas a la causa, no aporta nada.
  7. La máquina de ofender. De su boca salen solo insultos, burlas y mentiras. Es el político que está ahí para golpear verbalmente a los contrarios. Es el que hace el trabajo sucio del partido. Al que no le importa su reputación, porque no la tiene. Es quien se atreve a decir y maldecir lo que los prudentes no se atreven. La ofensa es su vocación. Son máquinas de herir. De ofender.
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Por elpiripituchi

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