
LA RECTA FINAL YA COMENZÓ… y la decisión estará en las bases.
🟦 SESIÓN ABIERTA / Por Horacio Miranda / Integra® Sinaloa
La competencia por la Coordinación Estatal de los Comités de Defensa de la Transformación de Morena en Sinaloa entra en su etapa definitiva. A partir de hoy, el protagonismo deja de estar en las encuestas públicas y pasa a la estructura que el propio partido construyó durante los últimos meses.
La sucesión por la gubernatura de Sinaloa acaba de entrar en la etapa donde las apariencias comienzan a perder valor y la organización política adquiere un peso determinante. Durante las últimas semanas vimos a los aspirantes han recorrido el estado, para sostener reuniones con distintos sectores, aparecer en entrevistas, difundir encuestas, multiplicar su presencia en redes sociales y buscar espacios en la agenda pública. Cada uno construyó su propia narrativa para demostrar que era el perfil con mayores posibilidades de encabezar el proyecto de Morena rumbo a 2027. Esa fue la primera parte de la competencia. Todo indica que ahora comienza otra muy distinta.
La reunión encabezada por el senador Ignacio Mier Velazco con los aspirantes registrados dejó mensajes que van mucho más allá de la fotografía oficial. No hubo definiciones, tampoco nombres adelantados ni señales de quién lleva ventaja. El mensaje fue otro: mantenerse en territorio, tocar puertas, distribuir el periódico Regeneración, visitar a los coordinadores territoriales y fortalecer el contacto con la militancia. No fue una convocatoria para intensificar la presencia en medios de comunicación ni para seguir librando la batalla en redes sociales. Fue un llamado a regresar a la estructura.
Y ahí está, probablemente, la lectura más importante de este momento político.
Muchos siguen pensando que la Coordinación de los comités de Morena se definirá únicamente por el nivel de conocimiento que tenga cada aspirante entre la población en general. Sin embargo, conforme avanza el proceso, queda claro que la fortaleza del partido sigue descansando en la organización territorial que ha construido durante años. La encuesta será un instrumento importante, pero detrás de ella existe un trabajo político que comenzó mucho antes y que hoy empieza a cobrar sentido.
No es casualidad que Morena emprendiera una campaña nacional de afiliación y credencialización sin precedentes. Durante meses, miles de personas acudieron a registrarse como militantes, actualizaron su información y recibieron una nueva credencial que los incorpora formalmente a la base de datos del partido. En su momento muchos interpretaron ese proceso únicamente como una estrategia de fortalecimiento institucional. Hoy queda claro que tenía un objetivo mucho más profundo: consolidar una estructura organizada capaz de sostener los procesos internos y fortalecer al movimiento rumbo a las elecciones de 2027.
Ese trabajo silencioso es el que ahora comienza a marcar diferencias.
La competencia deja de estar en la percepción pública para trasladarse a los comités, a los coordinadores territoriales, a los responsables seccionales y a la militancia organizada. Es ahí donde los aspirantes deberán demostrar quién ha construido relaciones políticas permanentes y quién solamente logró presencia mediática durante los últimos meses.
La política de Morena siempre ha tenido una característica que la distingue de otros partidos: antes que una maquinaria electoral, se asume como un movimiento de organización territorial. Por eso no resulta extraño que, conforme se acerca la definición de la candidatura, la dirigencia nacional insista en fortalecer precisamente esa parte del proceso. El mensaje de Ignacio Mier parece confirmar que la prioridad no está en alimentar especulaciones, sino en mantener activo al partido desde sus bases.
También conviene observar otro aspecto que pasó casi desapercibido. Mientras públicamente se mantiene el discurso de unidad, los aspirantes continúan recorriendo el estado y fortaleciendo su presencia entre la militancia. No se trata únicamente de posicionarse frente a la ciudadanía; se trata de consolidar el respaldo de quienes conocen el funcionamiento interno del partido y forman parte de su estructura territorial. Ahí se encuentra, probablemente, la competencia más intensa de este proceso.
De acuerdo con las propias reglas anunciadas por Morena, primero se definirán dos mujeres y dos hombres como propuestas del partido. Posteriormente, esas propuestas se integrarán con las que presenten el Partido del Trabajo y el Partido Verde Ecologista de México para construir la propuesta de la coalición. El procedimiento todavía tiene etapas por recorrer, pero cada paso acerca más el momento en que el partido deberá tomar una decisión que marcará el rumbo político de Sinaloa.
En las últimas horas también ha trascendido que varios de los aspirantes han sostenido reuniones privadas y continúan atendiendo convocatorias de la dirigencia nacional. Son movimientos naturales en un proceso interno de esta dimensión, pero que confirman una realidad: la competencia ya dejó de desarrollarse frente a las cámaras y comenzó a concentrarse en los espacios donde Morena construye sus acuerdos.
Mientras la oposición sigue buscando la fórmula para construir una alianza competitiva rumbo a 2027, Morena ya se encuentra resolviendo quién encabezará el proyecto político más importante del estado. Son dos tiempos distintos. Dos estrategias diferentes. Unos todavía trabajan en la suma de partidos; otros afinan el mecanismo para elegir a quien llevará la responsabilidad de conducir al movimiento en la próxima elección.
Los próximos días seguirán alimentando rumores, mediciones y análisis sobre quién aparece mejor posicionado. Habrá listas, filtraciones y toda clase de interpretaciones. Sin embargo, quizá la verdadera historia no esté en los nombres que circulen, sino en el método que Morena decidió privilegiar para llegar a la decisión final.
Porque al final, las candidaturas no siempre las define quien consigue más reflectores.
Con frecuencia terminan en manos de quien logró construir el mayor respaldo dentro de su propio movimiento.
Y esa diferencia, pocas veces se alcanza a ver desde fuera.
Porque en política, lo importante no siempre es lo que se dice… sino lo que realmente significa. Y recuerden: La sesión sigue abierta!!
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