
Durante las últimas 24 horas, el sistema ganó 46.2 millones de metros cúbicos, impulsado por aportaciones superiores a las extracciones en varias presas estratégicas. A nivel del Organismo de Cuenca Pacífico Norte, que incluye además los sistemas Baluarte-Presidio y Durango, el almacenamiento total asciende a 6 mil 323.4 millones de metros cúbicos, equivalente al 36.5 % de la capacidad de conservación, con un balance positivo de 77.8 millones de metros cúbicos en un día.
Entre las presas con mayores incrementos diarios destacan la Miguel Hidalgo y Costilla, que aumentó 22.7 millones de metros cúbicos, seguida por la José López Portillo, con 10 millones, la Adolfo López Mateos, con 8.3 millones, y la Gustavo Díaz Ordaz, con 8 millones. En contraste, la Luis Donaldo Colosio (Huites) registró una disminución de 10.8 millones de metros cúbicos, debido a las elevadas extracciones para abastecer el sistema de riego.
Pese a esa recuperación, algunas presas permanecen en niveles reducidos. La Miguel Hidalgo y Costilla se ubica al 15.5 % de su capacidad de conservación, mientras que la Josefa Ortiz de Domínguez alcanza apenas el 14.5 %, los porcentajes más bajos del sistema estatal. En el extremo opuesto, la Aurelio Benassini Vizcaíno reporta 68.6 % de almacenamiento y la Eustaquio Buelna 54.9 %, entre las mejores condiciones dentro de Sinaloa.
En materia de lluvias, la Conagua señala que julio cerró con 229.4 milímetros de precipitación, un 33.2 % por encima del promedio histórico para ese mes. Sin embargo, agosto inició con apenas 22.9 milímetros acumulados hasta el día 4, equivalente al 11.3 % de la media histórica mensual de 202.4 milímetros, aunque el organismo precisa que se trata únicamente de los primeros cuatro días del mes.
El informe también concluye que, aunque junio y julio ayudaron a compensar parcialmente la sequía registrada durante el invierno y la primavera, el almacenamiento de las presas de Sinaloa aún no alcanza el promedio histórico. Por ello, la evolución de las lluvias durante agosto y septiembre será determinante para reducir el rezago hídrico y mejorar la disponibilidad de agua para el siguiente ciclo agrícola.
