
Guadalupe Robles
- No saber qué es una campaña. Una campaña es la mayor prueba para cualquier político. Es la escuela más avanzada para aprender y decepcionarse. Para forjarse y endurecer la piel. Para desengañarse de una vez por todas de la política. De los amigos y los enemigos. Para entender de a deveras la condición humana y sus traiciones. Una campaña desnuda en todos sus sentidos la realidad. Mide el tamaño del político. Una campaña es una guerra. Y eso lo explica todo.
- Su exceso de confianza. El político no debe nunca exceder su confianza en una elección. Tampoco echarse en brazos de la desconfianza. Ese es el principal punto de equilibrio. Leer las encuestas con cautela. Escuchar a sus asesores con prudencia y las opiniones de los medios con serenidad. No confiarse nunca de las expectativas extremas. Hay que recordar que una campaña no solo son estadísticas o tendencias.
- Su falta de objetivos. Usted debe tener una convicción que lo mueva a buscar un cargo. Saber para qué busca el poder. Más allá del slogan, de la frase de marketing o el rollo partidista, usted debe estar convencido de lo que quiere. Y lo tiene que expresar con ideas claras y contundentes. Evite las generalidades. No repita lo que otros están diciendo. O lo que siempre se dice en una campaña. Vaya por los temas. Haga diferencia con los demás.
- Su desconocimiento del partido. Entienda qué es realmente su partido. Quiénes son sus dueños. Quiénes son los que mandan y cómo procesan sus reglas. No crea en su democracia. Ningún partido es democrático en su interior. Siempre será conducido por la élite partidista o por el dueño único. Esos son quienes realmente toman las decisiones: no la base. Una recomendación: Si usted ha decidido jugar con esas reglas, luego no se queje si pierde. Con esas mismas reglas, pudo haber ganado.
- Sobredimensionar las redes. Las puras redes no dan triunfos. Eso lo saben los que verdaderamente saben de elecciones y de política. Sí, son muy importantes, pero también crean mundos ficticios. Aunque las redes tienen audiencias inmensas, los tipos de públicos son miles. No se deje engañar sobre su popularidad en redes. Dicen los que saben que las redes no dan victorias electorales. Al menos no por sí solas.
- Su despego de la realidad. La ideología del partido con sus ideas y catecismos, distan mucho de la realidad que viven los electores. Matice sus mensajes. No se fanatice con lo que dicen los líderes de su partido. No los contradiga, pero no repita ciegamente sus consignas. No se despegue nunca de la realidad.
- No se crea sus propias mentiras. Ningún candidato puede ir diciendo solo verdades en una campaña. Nadie es tan ingenuo para pensarlo. Pero no se exceda en sus mentiras. No termine creyéndolas. No se manipule a sí mismo. Nunca sobra una pizca de honestidad en una campaña.
Culiacán, Sinaloa, lunes 20 de julio de 2026. X @guadalupe2003
