Sergio Sarmiento

Una vez más mintió el “Detector de mentiras” de la Presidencia el 17 de junio cuando dijo que era falsa mi afirmación en X de que “el IMSS oculta información sobre los registros patronales”. “El IMSS publica mensualmente, desde 2020, el boletín sobre puestos de trabajo donde detalla la evolución del empleo formal y los registros patronales”, señaló, pero al parecer los editores no revisaron el comunicado del 8 de junio, que cubre el mes de mayo, ni lo compararon con los de meses anteriores.

En ese documento el IMSS señalaba que “en mayo se registra la afiliación de más de un millón de patrones. Al 31 de mayo se tienen inscritos ante el instituto 1,015,999 registros patronales”. Ya no apuntaba, como todos los meses, cuántos registros se perdieron. Yo sí hice la cuenta y la pérdida fue de 3,231 nada más en mayo. De mayo de 2025 al mismo mes de 2026 la cifra fue de 26,393. De hecho, el IMSS ha perdido registros patronales en 23 meses consecutivos. Dicen que no hay de qué preocuparse, yo opino diferente.

De Roberto Capuano, director del proyecto Olinia, el vehículo eléctrico que está desarrollando el gobierno, recibí el 9 de junio una cortés llamada en referencia a mi artículo “El Olinia o el Tsuru”. Capuano me explicó que, si bien el Olinia no cumple con las normas de seguridad actuales para vehículos de motor, es porque pertenece “a una categoría de vehículos que en México todavía no existe., diseñados para un entorno urbano” a los que no se les permitiría entrar en carreteras o vías rápidas. “En China la electromovilidad empezó con la minimovilidad. Vamos a crear un nuevo nicho de mercado que en China representa alrededor del 5 por ciento del mercado total de vehículos”. Le pregunté si el proyecto tendría pérdidas, me respondió: “La idea es que genere utilidades”. Puedo entender un proyecto que busque un vehículo nuevo que responda a normas de seguridad más laxas, pero si el Olinia tiene ganancias sería una excepción entre las empresas del gobierno.

Alejandro Calvillo, de El Poder del Consumidor, me envió una carta el 17 de junio también sobre “El Olinia y el Tsuru”. Defendió la prohibición del Tsuru como “la eliminación de un riesgo inaceptable para quienes menos margen tienen para sobrevivir económica y físicamente a un siniestro. El Tsuru estuvo asociado con al menos 4,102 muertes en siniestros de tránsito” entre 2007 y 2012, 684 al año. “También es falso atribuir el cierre de la planta de CIVAC a la exigencia de sacar del mercado un modelo inseguro. De hecho, Nissan pudo haber seguido vendiéndolo hasta el 31 de diciembre de 2020, conforme al período de transición previsto en la NOM-194. Sin embargo, la marca anunció su salida de producción en mayo de 2017”.

Entre 2007 y 2012 México registró, según el INEGI, 41,951 muertes por accidentes de tránsito terrestre o 6,991 al año. Los Tsurus representaron 9.8 por ciento, pero el vehículo tuvo participación de mercado de entre 15 y 20 por ciento con un pico de 25 por ciento en el periodo. Parecería que las otras marcas eran más peligrosas. Si el Tsuru tuvo muchas muertes es porque era el vehículo más popular.

La planta de CIVAC se especializaba en la producción de Tsurus: más de 70 mil al año. Si bien otros modelos se ensamblaron allí, la planta perdió mucha de su razón de ser con la desaparición del Tsuru.

Agradezco siempre los comentarios y aclaraciones cuando son inteligentes y con argumentos, no los insultos. Hoy he decidido ofrecer aquí mis respuestas a estos tres.

El pato

No me molesta que la presidenta Sheinbaum haya invitado al pato Merlín a la mañanera, aunque no estoy de acuerdo en que les haya ofrecido a él y a sus dueños ayuda especial. No puedo olvidar, sin embargo, las palabras de Gustavo Hernández: “Si quiere no me vea como un padre que busca a su hijo, véame como un pato, pero por favor dígame: ¿Cuándo me recibe en la mañana?”.

JUN 23 2026

Por elpiripituchi

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