
¿Morena perderá Sinaloa? El verde ya huele a poder
Columna: “Dardos Políticos”
Por: Rosario Antonio Ramírez
La elección de 2027 podría convertirse en la primera gran derrota de Morena en Sinaloa. Lo que hasta hace algunos años parecía impensable, hoy comienza a tomar forma en un escenario donde el desgaste del poder, los errores de gobierno y la falta de nuevos liderazgos amenazan con abrirle la puerta a otras fuerzas políticas.
Morena sigue siendo el partido dominante, pero la marca ya no genera el mismo entusiasmo que en sus mejores momentos. La confianza ciudadana se erosiona cuando las promesas tardan en cumplirse y cuando la inseguridad, la incertidumbre económica y la falta de resultados ocupan cada vez más espacio en la conversación pública.
Si Morena quiere conservar la gubernatura, tendrá que entender una realidad incómoda: ya no le alcanza con la camiseta guinda. Necesitará aliados. Necesitará votos prestados. Necesitará construir una coalición capaz de resistir el desgaste natural de gobernar.
Y es precisamente ahí donde aparece el Partido Verde Ecologista de México.
Mientras otros partidos siguen atrapados en sus crisis internas y liderazgos agotados, el Verde ha venido creciendo en silencio, construyendo estructura, fortaleciendo presencia territorial y posicionándose como una opción que cada vez más ciudadanos consideran viable.
Por primera vez en su historia reciente en Sinaloa, el partido aparece con números de dos dígitos en las preferencias electorales. Puede parecer poco para algunos, pero para quienes conocen la política estatal, es una señal que no debe ignorarse. El Verde dejó de ser comparsa y empieza a comportarse como protagonista.
En ese escenario destaca la figura de Ricardo Madrid.
Joven, con presencia en todo el estado y sin el desgaste que cargan muchos políticos tradicionales, Madrid representa algo que hoy escasea en la política sinaloense: renovación generacional. Su edad no es un dato menor. Es una ventaja estratégica en una elección donde los jóvenes podrían inclinar la balanza.
Mientras otros aspirantes representan más de lo mismo, Ricardo Madrid proyecta una imagen distinta. Y en tiempos donde la ciudadanía castiga a las viejas estructuras, ser diferente puede valer más que cualquier maquinaria electoral.
Sinaloa históricamente ha estado pintado de rojo. Sin embargo, el verde tiene algo que muchos colores han perdido: simboliza esperanza. Simboliza cambio. Simboliza la posibilidad de empezar de nuevo.
Si el electorado decide castigar a los partidos tradicionales y apostar por una alternativa distinta, el terremoto político podría ser de grandes dimensiones. Morena podría descubrir que el poder no es eterno y que ningún partido tiene la gubernatura asegurada.
La pregunta ya no es si el Verde puede competir.
La verdadera pregunta es si Morena podrá detener su crecimiento.
Porque mientras algunos siguen confiados en las encuestas de hoy, el Partido Verde avanza, suma simpatías y coloca a Ricardo Madrid en una conversación que hace apenas unos años parecía imposible.
Y en política, cuando un proyecto empieza a crecer y sus adversarios lo subestiman, suelen cometer el error más caro de todos: darse cuenta demasiado tarde de que la elección ya cambió de rumbo.
¡Es cuanto!
