Siete cosas que enfrenta un precandidato político
Guadalupe Robles

Siete cosas que enfrenta un precandidato político…

  1. Las encuestas. Un candidato no puede estar fuera del reino de las encuestas. Si no está ahí, no está. Aunque nadie sabe cuáles encuestas son reales o ficticias. Ni cuántas hay. Ni a cuáles creerles. Aparecen como hongos en las redes, pero generan opinión. Por eso se ofrecen como un artículo central de propaganda. También están las encuestas que no se ven ni se difunden. Son las de deveras que mandan a hacer quienes toman las decisiones. Pero esas nadie las conoce y se manipulan a conveniencia también.
  2. La especulación interminable. Antes de la anunciación de la candidatura, la información, los rumores y las conspiraciones abundan hasta el grado del absurdo. Todo forma parte de una comedia involuntaria. Un concurso para la imaginación. Un carnaval infinito de columnas políticas con las historias más inverosímiles, pero fascinantes. Historias que se repiten en el café y que arrastra pasiones personales y ajenas.
  3. El dinero de la campaña. Sin dinero no se ganan campañas o precampañas. Las leyes electorales son estrictas, pero insuficientes: aprietan, pero no ahorcan. Es el juego más delicado de la campaña. Hacer que todo parezca legal. Aparentar que todo acto de campaña es voluntario y no oneroso. Que es producto del arrastre del candidato.
  4. Los enemigos del partido. Es la guerra más cruenta y sin tregua. Los verdaderos enemigos son los que están dentro del mismo partido. Son los otros compañeros precandidatos. Son más peligrosos porque se conocen entre sí. Se saben sus secretos y sus pasados inconfesables, porque alguna vez fueron aliados para hacer ganar al partido. Ahora eso ha quedado atrás: quien estuvo al lado luchando codo a codo, ahora está enfrente como rival. Un rival sin piedad en la guerra del poder.
  5. Los aliados incómodos. Las candidaturas generan entusiasmos desbocados. Gente que busca subirse al tren del proyecto del candidato con desesperación. Casi siempre por interés. Pero no todos aportan a la campaña. Algunos traen sus negativos más que sus fortalezas. El candidato no puede deshacerse de ellos porque quiere sumar adeptos. El problema es que a veces hay algunos que restan más que sumar. Personas que en el afán de ganarse los favores del candidato, cometen imprudencias que le avergüenzan.
  6. La incertidumbre. Nada está escrito en política. Ningún candidato sabe realmente cuáles son las reglas del juego del partido. Quién tomará la decisión final, aunque parezca obvio. No se confíe el político de la lógica de los acontecimientos. Esa no existe en política. Por eso, uno de los fantasmas con los que más tiene que lidiar el candidato es la incertidumbre. Ese no saber qué sucederá y quién habrá de decidir.
  7. La decisión final. Finalmente, siempre hay un resultado. ¿Qué postura asumirá el candidato? El que pierde debe asumir la derrota o inconformarse. Seguramente pensará que fue abatido en mala lid. El que gana, se enfrentará al resentimiento de los que perdieron. Y eso no se arregla con un abrazo de unidad para la foto.

Culiacán, Sinaloa, lunes 20 de abril de 2026.

X @guadalupe2003

Por elpiripituchi

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