Siete claves para sobrevivir en una campaña política
Guadalupe Robles

1/1 SUPERRICOS Y EL VOTO
No sea de los primeros en llegar. La campaña es también una guerra interna sin cuartel. Una guerra que se vive por etapas entre los que rodean al candidato. Una guerra en la que constantemente se harán a un lado a quienes no sobrevivan a la competencia y sus intrigas. Poco a poco llegarán personas con más peso político o económico. Con más influencia que usted. Entonces harán a un lado a quienes no tengan esas fortalezas. Además, los que llegan primero, son los que cargan con la culpa de los primeros errores de campaña.

El candidato no es suyo. El hecho de que usted se la esté jugando con un candidato, no quiere decir que sea exclusivo de su persona y de su tiempo. Usted no puede sentir que el candidato es suyo. No puede pretender alejarlo de personas y grupos que el candidato necesita para ganar. Ni tratar que se pelee con quien usted trae pleito. Recuerde que sus conflictos no son los conflictos de él. Evite usar el nombre del candidato para sus pleitos personales.

No le crea todo al candidato. El candidato es un mendigo de votos. Rogará por ellos y prometerá lo que tenga que prometer a los votantes, pero también a sus colaboradores. Es su trabajo y debe ser su habilidad. Sea consciente de ello. Usted debe aprender que en la política también se debe tener cierto escepticismo. Escepticismo en lo que usted ve, escucha y le prometen.

Las campañas desnudan. Sacan todas las fortalezas, pero, sobre todo, las debilidades de quienes participan. Recuerde que el candidato necesita a todos y no le dará la razón a nadie. No tiene tiempo de meterse en las pugnas internas de sus colaboradores. Hará como que no las ve. El candidato navegará entre los celos de unos contra otros en el afán de ganarse sus favores.

No se ilusione. No porque haya participado en una campaña tiene un boleto asegurado al gobierno, si es que su candidato gana. La campaña es una cosa y el gobierno otra. Pareciera lo mismo, pero no lo es. No se ilusione con un cargo porque se frustrará. Tenga claro esto: en cada campaña siempre hay una legión de personas decepcionadas. No sea una de ellas.

No se apasione. No se ande peleando con amigos ni familiares por un candidato. En política, los políticos arreglan sus cosas por conveniencia, porque es parte de su oficio. Usted no se tome las cosas personales. No se apasione más que el candidato. Una vez pasada la campaña, sus amigos, familiares y vecinos estarán ahí. Nadie le agradecerá mañana sus pleitos por un candidato.

Aprenda. Participar en una campaña es una escuela para entender la política. Si tiene oportunidad, participe: vale la pena. Pero sepa de antemano las reglas. Si llega al gobierno, bien. Pero si no llega, también. Como dice el refrán popular, “lo bailado nadie se lo quita”.

Por elpiripituchi

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