BENJAMÍN BOJÓRQUEZ OLEA

COLUMNA: SOBRE EL CAMINO
Un Presidente moralmente derrotado…
El gran capital político que obtuvo el presidente López Obrador, quedó moralmente derrotado. El combate a lacorrupción y el nepotismo son dos de los pilares del gobiernodel presidente Andrés Manuel López Obrador; sin embargo, en sus tres años de gestión, varios de sus familiares, hijos y colaboradores más cercanos se han visto envueltos en polémicos actos de corrupción, por recibir contratos, créditos o dinero y condonación de impuestos. Amedrentar a periodistas o asesinarlos, ciertamente no mata a la verdad, pero sí la amenaza. Según la clasificación del periódico “The Economist”, Méxicodejó de ser un país democrático para pasar a ser un sistema “híbrido”, algo así como una combinación de autoritarismo ydemocracia. Esta caída tiene causas claras, como el acoso a los medios de comunicación desde el poder y los ominosos asesinatos de periodistas. A mi criterio no hay democracia sin prensa libre. Que la prensa libre es muy incómoda para quienes ejercen el poder, es obvio. Y no siempre por buenas razones: a veces la falta de rigor, la ligereza de los periodistas, dificulta el ejercicio de gobierno. Y por supuesto también la mala fe: “te pego para que me pagues”. Pero bien se ha dicho que algo peor que la prensa libre es la ausenciade la misma. Sin ella no tendríamos acceso a la verdad. El interés de los políticos en el poder por construir su propia realidad es más o menos universal. Ya lo recordó Sara Sefchovich, citando a García Márquez: “al Patriarca del Otoño le confeccionaban noticiarios a modo, que le decían solo lo que quería oír”.Un caso reciente es el de la “Casa Gris” que habitó el hijo del Presidente de laRepúblicaen Houston. El Presidente se ha ido contra el mensajero, no contra el mensaje; ha cuestionado fuertemente a Loret de Mola por el reportaje que mostraba dicha casa y otras propiedades. Pero no ha negado los hechos. Contraatacar ha sido su distractor, para confundir la realidad. Repito, amedrentar a periodistas o asesinarlos, ciertamente no mata a la verdad, pero sí la amenaza. Promueve la autocensura. Es una actitud claramente antidemocrática, pues sin periodistas que investiguen y publiquen, no podemos acceder a la verdad. “¿Para qué quieren la verdad? No van a saber qué hacer con ella”, dice un célebre personaje. Quizá sea cierto en casos extremos, excepcionales. Pero normalmente sí sabemos qué hacer con ella: tener un acceso másclaroa nuestra realidad. Saber, por ejemplo, si los dichos de los gobernantes tienen que ver con esa realidad o no. Es el tema -ciencia ficción aparte-, de la película “No mires arriba”: no conozcastus problemas, por tanto, no busques soluciones. Espera a que te caigan encima. Para resolver nuestros problemas, un primer paso es conocerlos. Si el Presidente nos dice que ya no hay corrupción, que muestre datos que lo demuestren. No que trate de matar a los mensajeros que lo contradicen. El Presidente López Obrador lleva 24 días concentrado en la defensa de su primogénito, José Ramón López Beltrán, frente a las sospechas que pesan sobre su posible participación en un eventual conflicto de intereses vinculado a PEMEX. La empresa eje del nuevo nacionalismo mexicano, y fuente de la popularidad del Presidente. El nuevo Cárdenas.
GOTITAS DE AGUA:
Las revelaciones del periodista Loret de Mola y de Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) han puesto en duda, por decir lo menos, el discurso del Presidente de que él “no es como los del pasado”, y lo colocan en la condición terrenal de que todos los gobernantes son iguales, sean del PRI o del PAN. Otra vez: ¿el Presidente ha claudicado de su deber de ser presidente para todos los mexicanos? ¿Ha hecho a un lado los preceptos constitucionales que juró cumplir y hacer cumplir? ¿Su cuarta transformación la conduce en consonancia con lo jurado ante el Legislativo? En septiembre de 2006, en el Zócalo de la Ciudad de México, cuando se conoció que había perdido la elección presidencial, López Obrador pronunció estas palabras: “Ya decidimos hacer a un lado esas instituciones caducas que no sirven para nada e impulsar la revolución de la conciencia para que el pueblo decida. ¡Que se vayan al diablo con sus instituciones! ¡Vamos a tener un Gobierno de la República!”. Más claro no se puede. “Si cierran la puerta, apaguen la luz”. “Nos vemos el Lunes, si Dios no los permite”