Lo que un político no debe olvidar de su pasado

Guadalupe Robles

  1. El pasado nunca se va. Su pasado siempre estará ahí persiguiéndolo. Delatándolo cuando usted quiera mentir. El pasado es una marca imborrable. Ahí está acechándolo. Estará en la memoria de sus enemigos: los viejos y los nuevos que su cargo le traiga. Estará en la mente de sus amigos cuando le quieran reprochar su conducta. Por más que usted intente borrar o transformar su pasado, estará ahí. Siempre ahí.
  2. Cuál es su origen social. El poder trae nuevas brisas de glamur y relevancia. A lo mejor usted, alardea su origen humilde para darse el derecho de vestirse como un nuevo rico. Para justificarse que se merece el salto social por su esfuerzo. Que no sirva su origen para comportarse como lo que no es. Igual si la fortuna lo privilegió desde su nacimiento, no quiera ahora demostrar lo contrario e inventarse un origen humilde.
  3. Quiénes le ayudaron a llegar. La ingratitud es inherente a la condición humana y a la política. El político tiene mala memoria para quienes le ayudaron a llegar. Una vez en el poder se le olvidan los esfuerzos y entusiasmos de otros. Un consejo para aquellos que ayudan a un político a que triunfe: hágalo por amistad o convicción personal, pero nunca espere nada a cambio de ello.
  4. Quiénes querían que no llegara. No olvide a quienes siempre le pusieron trampas en el camino para llegar. No para que tome venganza de ellos -a lo mejor tendrá que negociar con ellos en su encargo-, sino para que siempre esté atento en su andar. Muchos de ellos estarán siempre pendientes a sus errores, y entonces le atacarán.
  5. El pasado vuelve. Usted no sabe cuándo un asunto de su pasado pueda ser desenterrado por sus enemigos o las circunstancias. El pasado vuelve una y otra vez. Alguna vez para recordarnos lo que somos; otras veces para describirnos injustamente, otras veces para molestarnos. La memoria del pasado no solo es nuestra, sino de muchos. Muchos que no tienen las mejores intenciones para nosotros.
  6. Su pasado no siempre es verdad. Cada uno inventa el pasado que le conviene. Lo esculpe a su gusto y conveniencia. El pasado también está construido por mentiras que uno inventa y que luego se cree. El pasado es también un recurso de manipulación propia para justificarse o crearse una imagen falsa.
  7. Usted es lo que fue. Por más que el político quiera huir de su pasado no puede. Por más que quiera ser quien no es, no lo logrará. Finalmente, el pasado sirve para dibujarnos. Y a veces, con crueldad.

Por elpiripituchi

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