
El subsuelo que revela la verdad municipal
Vianey Contreras
El subsuelo que revela la verdad municipal
Desde Guamúchil se observa un patrón que ya no sorprende, pero sí preocupa: Salvador Alvarado está creciendo hacia arriba, hacia los costados y hacia fuera, pero no hacia abajo. El drenaje pluvial opera como si viviera en otra época. Las lluvias exhiben un sistema agotado, incapaz de desalojar el agua que termina atrapada en calles claves, afectando comercios, movilidad y ánimo social.
Los derrames constantes revelan una infraestructura que llegó al final de su ciclo, pero que no ha recibido inversión estratégica para renovarse. Aquí, el territorio habla con claridad: sin una red subterránea moderna, cualquier proyecto urbano queda cojo.
Y mientras se sigan privilegiando las reparaciones de emergencia, Salvador Alvarado seguirá atrapado entre una modernización que se presume y un drenaje que la contradice.
En Mocorito proyecta turismo e imagen urbana, pero su drenaje cuenta otra historia. Las fugas y descargas mal resueltas revelan un sistema incapaz de sostener el crecimiento. Es un municipio que embellece la superficie mientras posterga lo que sostiene la vida diaria.
El dilema del subterraneo. Lo que ocurre en ambos municipios refleja una región que posterga lo invisible. El desarrollo no será posible sin renovar la infraestructura que ya colapsó. El Évora debe decidir si seguirá administrando el desgaste o apostará por un futuro cimentado en lo esencial.

DIC 5 2025