
Los tres principales productores agrícolas del país, la crisis hídrica de los últimos años ha provocado una reducción del 35% en la superficie sembrada y del 33.6% en la cosechada, de acuerdo con la Radiografía del sector agropecuario en Sinaloa, elaborada por el Consejo para el Desarrollo Económico de Sinaloa (Codesin).
El estudio señala que la falta de agua se ha convertido en un factor decisivo para la planeación del ciclo agrícola. Los productores se ven obligados a priorizar cultivos más rentables o menos demandantes del recurso, lo que limita la diversificación y amenaza la competitividad de la entidad.
En su más reciente informe, la Secretaría de Agricultura informó que se pactó una superficie de siembra de 789 mil 138 hectáreas, contra las 767 mil 966 hectáreas, por lo que hay un aumento de hectáreas sembradas del 2.76% para el próximo ciclo agrícola.
A pesar de este contexto, Sinaloa cerró 2024 aportando el 6.9% del valor total de la producción nacional agrícola, solo por debajo de Jalisco y Michoacán, y continúa concentrando gran parte de la producción de alimentos estratégicos: casi el 80% del garbanzo, más del 60% de la berenjena, cerca del 30% del pepino y más del 20% del tomate rojo, chile verde y mango que se consumen en el país.
Codesin advierte que, para mantener el liderazgo agrícola del estado, será necesario diseñar una estrategia integral de gestión del agua que garantice la sostenibilidad del sector. Esta propuesta se basa en la metodología de gestión integral reconocida por la Organización Mundial del Agua e incluye cuatro componentes esenciales.
El organismo destaca que el agua se ha convertido en un recurso estratégico para el futuro del campo sinaloense. Sin un plan hídrico de largo alcance, advierte, el estado corre el riesgo de perder su papel como potencia agropecuaria y su contribución clave a la seguridad alimentaria nacional.