
De acuerdo con cifras compartidas por el presidente de la Cámara Nacional de Comercio (Canaco) en la región del Évora, Luis Ángel Chávez Rodríguez, un 70 por ciento de los jóvenes profesionistas terminan empleándose en oficios que no tienen relación con lo que estudiaron, lo que refleja la falta de opciones para desarrollarse en su área de formación profesional.
En contraste, apenas un 5 por ciento consigue emplearse formalmente en su lugar de origen dentro de su área profesional, lo que pone de manifiesto la escasez de espacios y la necesidad urgente de generar más opciones laborales que eviten la migración o el subempleo.
El dirigente de Canaco destacó que la falta de oportunidades laborales para los egresados representa una problemática vigente y reconocida en el ámbito económico, ya que muchos se enfrentan a un mercado laboral incierto y, en la mayoría de los casos, mal remunerado. Los trabajos informales apenas permiten a los jóvenes recuperar alrededor del 20 por ciento de la inversión realizada en su educación, lo que genera frustración y limita su desarrollo profesional.
A esta situación se suma la enorme desproporción entre la oferta y la demanda laboral, pues actualmente de cada 20 solicitudes de empleo presentadas, únicamente se registran tres vacantes, todas en oficios como repartidores, cajeros, meseros o baristas.
El dirigente explicó que, aunque la mayoría busca oportunidades dentro de la región del Évora, se estima que alrededor del 10 por ciento de los egresados decide migrar en busca de mejores condiciones laborales, aunque solo la mitad logra ejercer su profesión con éxito. El resto enfrenta empleos mal remunerados o en áreas distintas a su campo de estudio.
Chávez Rodríguez añadió que apenas un 2 por ciento de los jóvenes logra emprender su propio negocio, aunque la mayoría enfrenta obstáculos como falta de financiamiento, escaso acompañamiento y poca confianza de los inversionistas.
Un 13 por ciento de los egresados, señaló, opta por incorporarse a programas de apoyo gubernamentales, aunque la limitada disponibilidad de espacios impide absorber la demanda creciente de profesionistas que buscan una oportunidad laboral.
Daylan García, recién egresado de una universidad local, compartió que, pese a su buen desempeño académico y participación en proyectos altruistas, no ha logrado encontrar empleo en su área profesional.
“Me siento mal porque estudié mucho y ahora sirvo café y gano mal”, expresó.
Ante la necesidad de generar ingresos, comentó que tuvo que emplearse en una cafetería reconocida de la ciudad, únicamente para cubrir sus necesidades básicas.
De igual forma, Manuel Bojórquez, profesionista con posgrado, relató que ha tenido que emprender un pequeño comercio ambulante después de ser rechazado en distintos procesos de reclutamiento, argumentando que estaba “sobrecalificado”.
En la misma situación se encuentra Ricardo Alatorre, quien tampoco ha conseguido trabajo formal en su campo y ha recurrido a buscar empleo como cajero o trabajador en fábricas y comercios.
Ante este panorama, Canaco hizo un llamado a los empresarios nacionales e internacionales a invertir en la región, pues existe talento joven preparado y comprometido que actualmente no se está aprovechando.
El dirigente subrayó que impulsar la inversión y generar empleo no solo beneficiaría a los jóvenes egresados, sino que también fortalecería la economía local y crearía un entorno más competitivo y sostenible.