Siete nuevas escuelas que deben crearse hoy

Guadalupe Robles

  1. Escuela para políticos. En una época en que los problemas públicos se agudizan y los desafíos reclaman prudencia, arrojo e imaginación, no cualquiera puede tomar decisiones importantes. No es tiempo de improvisar políticos. ¿Dónde estudian los políticos para ser políticos? ¿Quién los prepara para tomar las decisiones en nombre de miles o de millones de personas? Se necesita con urgencia una escuela para políticos.
  2. Escuela para ciudadanos. El ciudadano no puede estar alejado de la política. No puede estar ausente de las decisiones que le afectan. Un ciudadano no puede ni debe ser apolítico. No puede renunciar a no ser tomado en cuenta. El voto no lo es todo. Ya no le puede dejar todas las decisiones a los políticos. Ya no puede haber ciudadanos sentados que solo miran pasivamente los acontecimientos. Hay que crear nuestras propias escuelas para ciudadanos donde se impartan, participación, pensamiento crítico, colaboración y seguimiento a los que nos gobiernan.
  3. Escuela para partidos. Los partidos deben dejar de ser sólo maquinarias electorales o criadero de élites políticas. ¿Cuál es hoy su papel más allá de buscar el poder público? ¿Qué tan útil está siendo su accionar como espacio de participación política? ¿Están socializando la democracia? ¿Le están siendo útiles a la sociedad? ¿Cuál debe ser su papel hoy? ¿Hacia dónde van?
  4. Escuela para legisladores. Los legisladores deben de estar preparados, como nadie, sobre todos los temas. Saber si las leyes que modifican o crean serán realmente necesarias o solo se hacen para tener que informar en esos actos de simulación y lucimiento personal, que son los pomposamente llamados informes legislativos. No todos los problemas se pueden resolver a punta de leyes.
  5. Escuela para profesores. La escuela y el aula compiten con otros espacios de conocimiento. Y en muchos casos se han quedado atrás. ¿Qué papel debe jugar el profesor ante la competencia de la red? El profesor, como todos los profesionistas, tiene que aprender y reaprender muchas cosas. Y también desaprender. No todo lo que aprendimos fue correcto. Hoy más que nunca se hace necesaria el aula y el profesor, pero con otros enfoques y otras técnicas. Esto no quiere decir que sucumba su labor ante la frialdad del big data o la inteligencia artificial. Al contrario: hay que hacer que estos instrumentos sean un apoyo y no una sustitución de su labor.
  6. Escuela para periodistas. Las reglas del periodismo están cambiando: como profesión, pero también como empresa. Como profesión, es el trabajo más competido: hay millones de reporteros en cada ciudadano con un celular. Como empresa las nuevas plataformas pueden tener muchísimos más lectores y seguidores que los medios tradicionales. El periodismo ha tenido que dar un giro. Hay muchas cosas que replantearse.
  7. Escuela para ricos. Un rico no puede ser alguien cuyo único fin sea la acumulación. Tampoco debe ser un egoísta que no le importe la pobreza de los demás. Hay riquezas que insultan de tan desproporcionadas. La desigualdad sigue siendo el látigo de la humanidad. Ante ello, los que tienen de más, no pueden ser tan indolentes. Tan egoístas con la suerte de los otros.

Por elpiripituchi

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