Durante años, el maíz había sido la siembra predominante en el Valle del Évora, pero factores como la falta de agua, la volatilidad de precios y los problemas de enfermedades en el garbanzo están llevando a los agricultores a volver a un grano que ofrece mayor certidumbre.

Así lo comentó Aurelio Lugo, presidente de la Asociación de Agricultores del Río Mocorito (AARM), quien explicó que esta tendencia se consolida como una respuesta ante las dificultades que enfrenta el campo.

Detalló que en el ciclo 2023-2024 se sembraron 4 mil hectáreas de trigo en la región. En el ciclo reciente, la cifra subió a 4 mil 500 hectáreas, con una producción de 18 mil 500 toneladas entregadas a la asociación que representa.

Esta cifra es más del doble de lo que históricamente se cosechaba en años de baja siembra. Para el próximo ciclo, dijo que los agricultores prevén que la superficie pueda alcanzar las 10 mil hectáreas, lo que representaría el 10 por ciento de las 100 mil hectáreas de riego disponibles en la región del Évora.

Aclaró que este crecimiento dependerá de las lluvias previstas para agosto y septiembre, fundamentales para definir el programa de cultivos.

Mientras tanto, el panorama del maíz muestra cifras preocupantes. Solo se sembraron cerca de 6 mil hectáreas, lo que representa una reducción considerable en comparación con los años de mayor producción, cuando las cifras alcanzaban niveles mucho más altos.

Sobre la cosecha de este año, indicó que apenas llegó a 2 mil toneladas. A esto se suma la volatilidad del mercado, ya que mientras el precio del maíz oscila entre 5 mil 700 y 6 mil pesos por tonelada, el trigo se mantiene estable con un precio de garantía de 7 mil 050 pesos, lo que brinda mayor seguridad económica a los productores.

Por elpiripituchi

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