Sobre el camino
Benjamín Bojórquez Olea.
Tomo de referencia a Quirino Ordaz Coppel ya que fue nuestro gobernante de Sinaloa y que está a punto de convertirse en Embajador de un país de nuestro continente Europeo. En nuestro país los diplomáticos de carrera rara vez ocupan altos cargos en Relaciones Exteriores. México es un país que se jacta de ser neutral en prácticamente todo conflicto internacional, ya sea bélico o de cualquier otra índole. La famosa Doctrina Estrada de NO intervención ha sido aplicada por años, para que México, pero sobre todo sus presidentes, no “compren” broncas ajenas. Está muy bien no meterte donde no te llaman. Resulta aún mejor no estar mandando personas inocentes a morir al otro lado del mundo, por conflictos cargados más de intereses geopolíticos y económicos, que de verdadera ideología en pro de la libertad, democracia y justicia. El Servicio Exterior Mexicano ha sido históricamente un orgullo para el país. Gente preparada en el Instituto, que en verdad sabe de diplomacia. No es fácil ser aceptado en tan prestigiosa institución y evidentemente es muy duro el programa. El resultado: un cuerpo diplomático que sabe lo que debe y no debe hacerse en materia de relaciones internacionales. Prueba de ello son los recientes nombramientos de gobernadores a lugares como Barcelona y Madrid. Pero revise usted las “plazas” importantes como Londres, Berlín, Moscú, Beijing, Tokio. Las posiciones son ocupadas por políticos, no por diplomáticos experimentados. Claudia Pavlovich, ex – gobernadora de Sonora, irá de vacaciones pagadas al consulado de Barcelona, porque no tiene una sola credencial que le valga para ocupar tal puesto. Es la tragedia eterna y perpetua del gobierno y la administración pública, que resulta inentendible no sea legislada y aplicada de carácter obligatoria en los tres niveles de gobierno. Si usted está enfermo o tiene algún padecimiento de salud, ¿con quién acude? Con un médico. Si requiere pagar sus impuestos va usted con un contador. Si va a viajar en avión es un piloto aviador de carrera y altamente entrenado quien conduce la aeronave. Entonces, ¿por qué permitimos que gente inadecuada y sin la más mínima preparación y experiencia en labores técnicas dirijan los gobiernos y las administraciones públicas? ¿Por qué se le pide a un médico pasar una enorme cantidad de exámenes y trámites para estar facultado para ejercer?, ¿o a un piloto aviador?, ¿o a un ingeniero civil?, ¿por qué a ellos sí, y a quienes manejan el dinero de todos los mexicanos, no? Desde ahí comienza “la casta dorada” con privilegios que tanto crítica y señala el presidente López Obrador. El privilegio comienza en que pueden estar ahí sin el más mínimo merecimiento y continúa con el uso y abuso indiscriminado del poder que eso les permite. La corrupción y el buen gobierno no se decretan, se construyen. Y eso solo podrá suceder si quienes manejan al país están preparados bajo estándares mínimos, si se prohíbe que los compadres y amigos llenen los puestos relevantes, y si se aplica la vara pareja a un político, administrador público o a cualquier otro profesionista. El beneplácito de tener un sinaloense en algún consulado o embajada en el mundo debería ser un orgullo para los más de 3 millones de habitantes que habitan en nuestro querido Sinaloa, sin embargo, ¿vale la pena arriesgar una de las principales relaciones diplomáticas de México, como la española? Vaya que la lealtad cobra buenos dividendos. ¿Ya envió el Gobierno del presidente López Obrador “aide mémoire” para recordar que se sigue esperando el beneplácito de Quirino? El cobro por haber obtenido la victoria en las pasadas elecciones en Sinaloa, sí, Morena, fue la llave que necesitó Quirino Ordaz Coppel para salvar su cabeza y de paso, obtener un cargo que no cumple con las características de carrera del ex gobernante. Nada fácil recordar, que los verdaderos priistas fueron engañados y que son ellos mismos los que se sienten desplazados, peor aún, los que obtienen victorias son los mismos que tienen secuestrado al PRI. Si no, échele un vistazo al congreso local de Sinaloa. Ahí está la respuesta. Es una verdadera lástima que la gente de a pie que durante mucho tiempo haya sudado la camiseta se merezca tal aberración y crueldad política de quienes ostentan el poder. Así es la política, generosa.
GOTITAS DE AGUA:
Las propuestas o designaciones de embajadores y cónsules por parte del presidente López Obrador se han convertido en una especie de catafixia tipo Chabelo, donde el premio podría consistir en despachar desde un bello palacio del Paseo de la Bonanova en Barcelona (consulado de México) o quedarse con una piñata de cartón en las manos, como les ha ocurrido a decenas de jóvenes diplomáticos que decidieron apostar desde hace 20 años por el Servicio Exterior Mexicano(SEM), pero que, al día de hoy, no reciben oportunidades para ascender. Parecen lejanos los tiempos en los que Quirino Ordaz Coppel, siendo gobernador de Sinaloa, le pedía al secretario de Obras Públicas, Osbaldo López Angulo, repetir una licitación para que sus cuates pudieran ganarla. Rubén Rocha Moya ganó la gubernatura de Sinaloa, y como premio por haber traicionado a su PRI, Ordaz Coppel está a punto de despachar desde la embajada de España. Y se verán cosas peores. “Si cierran la puerta, apaguen la luz”. “Nos vemos Mañana”…