Siete tipos de soberbia política

Guadalupe Robles

Foto temática: Pixabay

1. La soberbia sorda. Es la que tiene el político que no escucha. O que no quiere escuchar. Para él no hay más verdad que la suya, no más realidad que la propia. Es la soberbia que no escucha recomendaciones y que no se deja asesorar. Es la soberbia que vive el político en los momentos de esplendor. Cuando se cree un ser superior. Cuando cualquier otra opinión distinta a la suya no es digna de tomarse en cuenta.

2. La soberbia ciega. Es la que no acepta la realidad ante sus ojos. A pesar de que los acontecimientos desnuden los problemas, las contradicciones y los desfiguros del poder, el político no ve. Es la ceguera de la soberbia que niega la realidad, aunque esté a los ojos de todos.

3. La soberbia ingenua. El político cree o le hacen creer que es un ser virtuoso y único. Que fue hecho a mano por el destino ante las circunstancias. Es el tipo de político soberbio con el oído frágil para el halago. El que se cree poseedor de todas las virtudes humanas. Este es un político manipulable. Es un soberbio ingenuo que termina siendo un siervo tácito de los aduladores.

4. La soberbia frívola. Es una de las soberbias favoritas del político en el poder. Se cree que viste bien, que es un ejemplo de inteligencia, y que es una celebridad. Se cree simpático sin serlo, carismático y con don de gentes. Gusta minimizar los acontecimientos y creerse sus propias palabras. Y mentiras. Es una de las soberbias clásicas de la historia.

5. La soberbia novata. Es la que padece el político que va llegando al poder sin haber hecho gran cosa por obtenerlo. Piensa que está ahí por su capacidad superior a los demás. Como es nuevo, presume que no cometerá los errores de quienes estuvieron antes que él. No le ha tocado todavía que el poder le cobre la factura que a todos les cobra. Romantiza la juventud y desdeña la experiencia.

6. La soberbia hipócrita. Es la soberbia que se esconde de humildad y de solidaridad con los pobres. Vende una imagen de pureza y una superioridad moral que no se evidencia en los hechos. Fanfarronea con su honorabilidad y sus ideales inmaculados. Miente por convicción y reta a los demás a estar a la altura de su ética.

7. La soberbia cínica. El cinismo es una cara de moda en la política de hoy. Disfrazada de sinceridad, esta soberbia alardea de su lengua sin ataduras. De su capacidad de ofender y de burlarse de los demás. La ponen en práctica los políticos cínicos que abundan y que son una vergüenza para la política.

Por elpiripituchi

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