Guadalupe Robles

Siete tipos de dirigentes de

  1. El dueño del partido. Es el que se adueña del partido después de una crisis. Cuando la debacle electoral de un partido llega, la división de su clase política es inevitable. Unos se van por si solos y a otros los echan las circunstancias y sus enemigos. Entonces surge el oportunista que aprovechará esa crisis. No necesariamente es alguien de gran estatura política. Ni moral.
  2. El impuesto. Es el dirigente que llega porque así conviene a los intereses del que manda o de los que mandan en el partido. Está ahí para administrar los intereses de otros. Es una especie de gerente de empresa. Pero luego en política los que llegan débiles comienzan a adquirir poder y luego a no ser fácilmente manipulables como en un inicio se pensó.
  3. El rival más débil. Un partido vive toda clase de circunstancias y no en pocas ocasiones llega a la dirigencia el menos pensado. Es decir, los intereses y los grupos son tantos, que a veces se opta por una opción que no represente a los intereses en particular de una corriente. Y se decide por el dirigente más débil.
  4. El eterno militante. Se da el caso de que llega a una dirigencia de partido quien ha tenido los méritos propios por su militancia. Aquel que ha esperado pacientemente durante muchos años. Más por circunstancias que por justicia, por fin llega. Entonces este dirigente se usa como ejemplo de que la lealtad partidista tarde que temprano es reconocida.
  5. El heredero. En la política el apellido pesa. Los partidos son también lugares donde se reparten herencias políticas. Este dirigente, heredero de una familia política, forma parte de una estirpe. De una tradición. De un legado a veces nostálgico de los grandes tiempos idos. Un partido es un recuento del poder de familias. De caudillos y caciques.
  6. El que supo leer el momento. Es el dirigente astuto. Aquel que premeditadamente supo entender las circunstancias y construir acuerdos. Complicidades. Alianzas con los grupos. Es quien maniobró para quedarse con el partido mientras otros se peleaban y recriminaban entre sí.
  7. El que tuvo suerte. No sólo se llega en política por habilidades sino también por suerte. Hay dirigentes que llegan y no se sabe por qué. Inclusive ni ellos mismos saben. Las circunstancias suelen ser también un capricho político. Dice el dicho futbolero que portero sin suerte no es portero. En la política pasa igual.

JUL 7 2025

Por elpiripituchi

Fundador y Creador del Sitio